¿Necesita España un partido de centro?

22 / 06 / 2007 0:00 María Jesús Güemes
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Los ciudadanos sitúan mayoritariamente al PSOE en posiciones centristas. Pero un nuevo partido político podría tener hueco electoral.

21/04/07

La marca ‘centro’ provoca escaso rechazo

Opinión de distintos representantes políticos

En Francia, el centrista François Bayrou ha marcado la campaña gala desde el primer día. En Quebec, Mario Dumont ha logrado poner punto final a la bipolarización federalismo-soberanismo y casi logra acceder al Gobierno. Ambos fenómenos han despertado un gran interés entre los analistas y abren un interrogante en España: ¿La experiencia internacional se podría trasladar a nuestro país? La idea de crear un partido de centro es algo que lleva tiempo rondando por la cabeza de diversos políticos, pero la realidad es que desde el año 89 no hay un partido estatal con representación en el Congreso. Una encuesta realizada por Gesop, en exclusiva para Tiempo, analiza la posible acogida que tendría.

Según los datos del sondeo, el 59,3% de los españoles vería con buenos ojos la aparición de una formación centrista y el 8% afirma que la votaría. Al preguntar por quién representa en estos momentos el centro político en España, el 36,5% señala al PSOE, justo el doble de los que responden que es el PP. Quizá eso explique por qué a la hora de buscar una referencia que encarne al centro la mayoría de los españoles apunta primero hacia José Luis Rodríguez Zapatero y después a Alberto Ruiz-Gallardón

Condiciones

“Para que un nuevo partido centrista aparezca con cierta entidad se precisan varias condiciones: que exista un hueco político en el espacio de centro, que entre los electores de centro haya cundido la sensación de que sus opiniones no están adecuadamente representadas por otros partidos y que exista la percepción de que un partido de centro puede cumplir un papel valioso y necesario”. Son palabras de José Félix Tezanos recogidas en un artículo publicado por la Fundación Sistema, institución cuyo patronato preside Alfonso Guerra. Para este catedrático de Sociología de la UNED, las tres premisas enumeradas “se dan en España en estos momentos. Pero obviamente, hacen falta algunas cosas más. Se necesitan cuadros políticos, estructuras organizativas, recursos materiales y apoyos mediáticos”.

Según cuenta a Tiempo, Tezanos está convencido de que en España cada vez es “más fuerte la demanda de centro” y piensa que su sensación es compartida cada día por más gente, alguna “bastante influyente porque ya no es sólo el hartazgo de la opinión pública. En círculos económicos, por ejemplo, comienzan a estar preocupados. No es normal que en un país que va bien se viva esta tensión política”.

Un aspecto que se refleja en el último libro del portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, Entre una España y la otra, donde lamenta que el centro político en nuestro país esté “huérfano” y propugna la aparición de una nueva fuerza “no en el sentido de la equidistancia, sino de principios centristas frente al mal secular de las dos Españas que se odian”. Pero él se descarta como su representante.

Insatisfacción

Tezanos considera que esta idea puede convertirse en realidad porque “hay una insatisfacción muy amplia entre el electorado. Lo que se traduce en el aumento del número de abstencionistas y del voto en blanco”. Y pronostica que a partir de las elecciones municipales y autonómicas “se pone en marcha un proceso”.

El decano del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid, Lorenzo Navarrete, coincide con él excepto en las fechas. Cree que el momento clave no será en las elecciones de mayo sino más adelante: “Hay que esperar a las generales. Lógicamente si en éstas se diera una baja participación, por debajo de la media en 3 ó 4 puntos, y si el voto en blanco ascendiera al 4%, se estaría evidenciando que hay ciudadanos que no encuentran a quién votar porque no les convence nadie. Pero tiene que llegar a darse esa situación de desafección”.

José Álvarez Junco, director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, no descarta que irrumpa un partido centrista: “Podría ser. Depende mucho de las personas y de las circunstancias. Pero desde el punto de vista ideológico no le encuentro ninguna objeción”. Ahora bien, no lo ve factible en estos momentos: “La polarización que se ha producido en España en estos últimos tres años ha sido tal que ahora mismo lo considero imposible. Pero en un futuro, a medio plazo, sí podría surgir. Ahora no lo espero para las elecciones de 2008. A menos que uno de los dos partidos, o los dos, se den en mayo un gran batacazo. Algo que no es muy probable”.

Posibilidades electorales

José Félix Tezanos estima que las posibilidades electorales iniciales de un partido de centro podrían situarse por encima de la barrera del 10-12% de los votos. Con dicho resultado esa fuerza política no sólo se colaría en el escenario nacional sino que se convertiría en “la llave de gobierno. Sería el árbitro. De hecho, y con un porcentaje de votos inferior ya lo están siendo los partidos nacionalistas que le están marcando la agenda política al Gobierno”.

Sin embargo, al resto de los expertos consultados les cuesta creer que una tercera y nueva fuerza política logre implantarse en nuestro sistema bipartidista. Navarrete es escéptico porque “si a IU le cuesta obtener representación parlamentaria, a saber cuál podría ser la de un partido de centro. Y ni los dos grandes partidos ni los nacionalistas van a querer abordar la reforma de la Ley Electoral. De todos modos es que hemos hecho el camino inverso. Ya hubo en su día partidos de centro”.

Desde el derrumbe de UCD, las dos únicas experiencias, el CDS de Adolfo Suárez y el Partido Reformista Democrático de Miquel Roca, no tuvieron éxito. Según los politólogos, sus votantes fueron absorbidos primero por el PSOE y luego por el PP. Irene Delgado, profesora titular de Ciencias Políticas en la UNED, mantiene que históricamente en España no han calado los partidos de centro y opina que en la actualidad ese espacio “lo comparten PP y PSOE. Por eso mismo, las barreras entre los posibles votantes de un partido y otro empiezan a ser muy permeables y la volatilidad aumenta”.

Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona, comparte su análisis: “En nuestro país el centro político se lo disputan PSOE y PP, con mejor o peor fortuna. Y en estos momentos creo que ambos con peor debido a las cerradas posiciones que mantienen y a un estilo de hacer política que no muestra la moderación que caracteriza al centro. Si estos partidos salieran del enfrentamiento constante en todo, creo que no se necesitaría ningún nuevo partido porque recuperarían la confianza ciudadana”.

Cuando los expertos hablan de partidos centristas citan a CiU, al PNV, al Partido Regionalista de Cantabria y, alguno, hasta a Ciudadanos... Pero siempre se circunscriben al ámbito autonómico. A nivel nacional no se ponen de acuerdo en señalar a nadie como de centro porque, dicen, “lo son todos y ninguno a la vez”. Álvarez Junco lo explica: “Actualmente en lo que se refiere a las políticas fundamentales, PP y PSOE están bastante de acuerdo. Nadie pretende rectificar la economía de mercado, nadie quiere introducir alteraciones en las instituciones democráticas, desde el punto de vista político o económico. Las diferencias son de matiz”.

Este historiador reflexiona sobre dos posibles escenarios: “Que el PP sufra una derrota considerable en las generales y entonces aquellos que han estado a favor de una política más centrista decidan declararse en rebelión contra el actual equipo, suponiendo que no se hiciera automáticamente una depuración. Pero también podría perder el PSOE por su política autonómica, que según muchos no defiende suficientemente la unidad de España, o por su política antiterrorista, que muchos califican de débil. Y entonces alguien de esa dirección también podría salir con un nuevo partido”.

Julián Santamaría Ossorio, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, está convencido de que si acaso ocurre algo será lo primero porque si “el partido que representa a la derecha lo hiciera con actitudes y conductas propias del centro podríamos sobrevivir perfectamente y tener un sistema muy estable. Pero si no lo hace evidentemente existirá una oportunidad para la aparición de un centro derecha”. Para Santamaría, el PSOE representa el centro porque es el lugar que le corresponde: “Tiene que competir por la derecha y por la izquierda”.

Cambio en el PP

Ludger Mees, profesor de Historia Contemporánea de la UPV, opina lo mismo: “Si el PP gana las elecciones de 2008 con mayoría absoluta se dará por buena la estrategia que lleva a cabo. Ahora bien, si eso no ocurre, lo lógico es que se replantee su discurso y vuelva al centro derecha, que es desde donde puede recuperar el Gobierno, o que se produzca una escisión que forme un nuevo partido”. Mees lo que tiene claro es que “las elecciones se suelen decidir en el centro y los populares han abandonado su ubicación de centro derecha para acercarse al polo más extremo recuperando el nacionalismo español agresivo y unitarista, el nacionalcatolicismo, un populismo que se traduce en la movilización permanente, el todo vale por recuperar el poder y la tesis de que son los únicos garantes del futuro de España. Mientras eso siga así es imposible que haya un flujo de votantes de centro izquierda hacia el PP”.

A la espera de los resultados de las próximas elecciones generales, los ejemplos internacionales hacen reflexionar a los politólogos. Como recalca Xavier Arbós, decano de Derecho de la Universidad de Girona y ex presidente del Consejo de Estudios Canadienses, “en Quebec lo diferente se produjo cuando Dumont dijo que no era ni federalista ni soberanista sino autonomista. Eso lo que representa es que frente al eje tradicional de izquierdasderechas están apareciendo otros nuevos como el identitario, el de la diversidad... y se están extendiendo en las sociedades diversas como son Canadá, Francia o la nuestra. Parece que empieza a haber una sensibilidad electoral de la que los políticos toman nota”.

Arbós manifiesta que “la política y los partidos de centro existen en España. En Cataluña los tenemos. El problema está a escala nacional. Hay una forma de entender lo que es la discrepancia política y la forma de trabajar en democracia que no es de centro. A lo mejor no hay que ir a buscar a Bayrou. A lo mejor es conveniente ver lo que propuso en su momento Roca. Pero de entrada lo que hace falta es tila, luego ya hablaremos de si conviene o no un partido de centro”.

La mayoría de los expertos considera que si algo puede provocar la aparición de un partido de centro eso sería la radicalización hacia la que se encaminan los dos grandes partidos. Mientras el PP se pasa de frenada con el uso partidista de la lucha antiterrorista, desde el PSOE no hacen nada por enfriar los ánimos con la Ley de Memoria Histórica.

El politólogo Navarrete cree que a ninguno de los dos partidos le interesa que aparezca un partido de centro: “Les provocaría inseguridad y les robaría votos a los dos”. Tezanos aconseja a PP y PSOE que dejen de movilizar al electorado de centro “a través del rechazo a los otros”: “Hasta ahora ambos partidos trataban de captar a estos votantes a través de propuestas moderadas. Pero se ha producido un cambio estratégico muy importante en el que nadie profundiza y es que ahora se les intenta asustar. Lo hacen los populares al afirmar que España se rompe o los socialistas al decir que viene la extrema derecha. Así sólo se puede lograr que vayamos hacia una democracia de miedos mutuos donde el electorado sensato deje de votar. Se está tratando a las clases medias como a tontos. De ahí mi diagnóstico de que empiezan a estar irritadas y cada vez más distanciadas”.

Y Tezanos aventura las consecuencias que podría tener un partido de centro para la sociedad: “Aumentaría la capacidad en los equilibrios políticos del país. Hoy sólo hay dos opciones: o la alianza de los dos grandes partidos que con este clima es imposible, o la alianza con los nacionalistas, pidiendo lo que pidan. También se produciría otro efecto: un aumento de la conciencia de la representatividad de la democracia porque buena parte de la abstención se debe a que la gente piensa que su voto no decide nada”. En cuanto a si un partido como Ciudadanos podría aprovechar la situación, los sociólogos lo ven difícil. “Es un excelente ejemplo de que en España hay sitio para nuevas formaciones”, dice Álvarez Junco. Pero, según Tezanos, “solos o en coalición no son una opción de gobierno. Y además les falta una personalidad de peso. En las democracias mediáticas de nuestros días hace falta una figura que la gente pueda ver sentada en La Moncloa”.

Retrato robot

No sólo las posibilidades de que salga adelante o no un partido de centro son objeto de debate. También la figura que podría liderarlo genera expectación. Lo que resulta curioso es que siempre que se habla de un dirigente de centro todos los ojos se dirigen hacia el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, o hacia el ex dirigente socialista José Bono. Álvarez Junco cree que tienen esa imagen de centro “porque siempre han levantado ese tipo de banderas. Pero yo creo que previsiblemente no sería ninguno de los dos. Porque ambos están muy marcados y tienen sus enemigos internos. Pero sí una persona más joven, cuyo nombre en estos momentos no podemos adivinar”. Para Navarrete podría ser una suma de los dos dirigentes antes mencionados: “Gallardón le quita votos a la izquierda y Bono a la derecha. Esa es la clave. La imagen de un líder de centro es la de una persona con una cierta independencia, que no tenga convicciones radicales, que sea productivo y se dedique a trabajar y no a la lucha política”.

Para Tezanos, “tiene que ser alguien que haya demostrado que es capaz de gobernar y conque tiene apoyos. Que cuenta con un electorado propio”. Pero si tuviera que apostar lo haría por Gallardón “porque Bono está retirado y desde fuera cuesta volver”.

Todos coinciden en señalar que si se colgara el cartel del candidato idóneo éste podría rezar: “Se busca persona joven, moderada, con notoriedad pública, un líder ejecutivo, con capacidad de acción, que no se entretiene en peleas sino en su proyecto político y en sacar temas adelante”...

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