Estabilidad y reformas

03 / 01 / 2018 Mariano Rajoy
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Presidente del Gobierno

"La economía crecerá a una media del 2,5% hasta el año 2020 y la tasa de paro se reducirá hasta el 11%"

En 2017 la economía española ha seguido mostrando su fortaleza, creciendo y creando empleo con un modelo de crecimiento equilibrado. Hoy la economía española es una economía competitiva y abierta que crece porque es capaz de vender sus productos al resto del mundo, y que ya no depende del endeudamiento exterior. Hoy España es la cuarta economía de la Eurozona y una de las quince economías más prósperas y desarrolladas del mundo.

2017 es el quinto año de crecimiento consecutivo, tras superar la crisis más profunda de nuestra historia reciente. Fueron cinco años de recesión en los que se destruyó casi el 10% de nuestra riqueza y se perdieron 3.800.000 empleos. El número de parados superó los seis millones de personas. Los desequilibrios económicos, incluido el fuerte endeudamiento, pusieron en peligro nuestro modelo de crecimiento y nuestro Estado del bienestar.

España cerrará 2017 con un crecimiento del 3,1% del PIB, prácticamente el doble que la Eurozona. Ello supone encadenar cuatro años consecutivos de expansión creciendo a un ritmo superior al 3%, muy por encima de Alemania, Francia o Italia.

Este crecimiento ha permitido que en 2017, concretamente en el segundo trimestre, hayamos recuperado el nivel de renta previo a la crisis.

En cuando al nivel de empleo, hemos recuperado las dos terceras partes del empleo destruido. Después de haber creado medio millón de empleos en cada uno de los tres años anteriores, 2017 se saldará con 600.000 nuevos empleos. Pero a día de hoy aún necesitamos más, otro medio millón de empleos al año durante los dos próximos años, para alcanzar nuestro objetivo de contar con 20 millones de españoles trabajando a finales de 2019.

Al mismo tiempo que creamos empleo, llevamos cuatro años liderando la reducción de paro en Europa. En los últimos 12 meses el número de parados ha caído en 589.000 personas y se sitúa por debajo de los cuatro millones. Es una cifra elevada, pero la más baja desde 2009.

Hoy, el desempleo es la principal preocupación de los españoles. Por ello, su reducción es la prioridad del Gobierno: todas las políticas, reformas y sacrificios que hemos hecho y que hemos pedido a los españoles en los últimos años tenían como objetivo el crecimiento y la creación de empleo. Solo así es posible mantener nuestro Estado del bienestar. Además, la creación de empleo es la mejor política social. Por ello, esta ha sido mi prioridad durante el presente año, y lo seguirá siendo.

Para que el crecimiento y la creación de empleo en una economía como la española, abierta y dentro de la moneda única, sean sostenibles en el tiempo, deben tener como elemento de referencia la competitividad. Hoy la economía española es mucho más competitiva que antes de la crisis. Exportamos un tercio de nuestro PIB, cifra que, en Europa, solo alcanza Alemania. Y cada vez son más las empresas que exportan, más los mercados a los que llegan y más diversos y sofisticados los productos que exportan. Todo ello nos ha permitido encadenar varios años de saldo exterior positivo, también en 2017. Por primera vez en nuestra historia económica crecemos con nuestros propios recursos, sin necesidad de recurrir al endeudamiento con el resto del mundo.

En definitiva, la economía española es hoy una economía saneada y en expansión. Todos los indicadores económicos recientes así lo señalan.

Con esta sólida base como punto de partida, cabe ahora reflexionar sobre nuestras aspiraciones de futuro.

Nuestro objetivo no se limita a recuperar la riqueza y el empleo perdidos. Podemos ir mucho más allá: si seguimos haciendo las cosas bien podemos aventurar un horizonte en el que la economía española crecerá a una media del 2,5% hasta 2020 y en el que la tasa de paro se reducirá hasta el 11%. España estará en situación de salir del Procedimiento de Déficit Excesivo en 2018 y podremos estar cerca del equilibrio presupuestario en 2020, con una deuda pública en torno al 91% del PIB. Y el superávit por cuenta corriente se mantendrá en torno al 2%.

Es cierto que la crisis política de Cataluña ha llevado al Gobierno a revisar a la baja las previsiones de crecimiento para 2018. No obstante, si la situación se normaliza, esta revisión podría revertirse, de modo que el crecimiento sería muy superior y, probablemente, similar a las cifras que hemos visto en los últimos años.

Por supuesto, lo anterior parte del cumplimiento de una serie de principios que son requisitos previos para el buen desarrollo de la convivencia, la política y la economía: la seguridad jurídica y el respeto al Estado de Derecho. El nacionalismo y el populismo ponen en duda estos principios tan básicos que son la esencia de nuestros valores democráticos y la base de nuestra libertad. Pero sin seguridad jurídica ni respeto a la ley, no cabe prosperidad económica alguna.

Si queremos continuar en la senda de la prosperidad, converger con los países con más renta per cápita del mundo y garantizar, además, que nuestro modelo de bienestar y protección social sea duradero, debemos profundizar en la transformación de nuestra economía y continuar mejorando nuestra competitividad.

El único camino para ello es seguir apostando por la fórmula que tan buenos resultados nos ha brindado: estabilidad presupuestaria y reformas.

En primer lugar, resulta fundamental aprobar lo antes posible unos Presupuestos Generales del Estado para 2018, y en ello pondré mi empeño a partir de enero. Ello requiere alcanzar pactos con otras fuerzas políticas en un ejercicio de responsabilidad que ya conseguimos en 2017 y que fue muy bien valorado, además, desde fuera.

En segundo lugar, debemos seguir adoptando medidas para garantizar que nuestra economía siga creciendo y creando empleo. Ello supone esforzarnos por seguir mejorando nuestro mercado de trabajo, potenciando la formación, especialmente la digital y la dirigida a jóvenes y a parados de larga duración, pero también las políticas activas que garantizan un adecuado encaje entre candidatos y puestos de trabajo.

Al mismo tiempo, tenemos que seguir mejorando el funcionamiento de los mercados, fortaleciendo la Unidad de Mercado y avanzando en la eliminación de trabas administrativas. Otras reformas importantes en las que tenemos que seguir trabajando son las que se dirigen a apoyar la actividad emprendedora, a seguir fomentando la internacionalización de las empresas y a potenciar un mayor tamaño de nuestro tejido empresarial, porque es un hecho que cuanto más grandes son las empresas más recursos tienen para innovar, formar adecuadamente a su personal e internacionalizarse. Y también es fundamental que España avance en la implantación plena de la agenda digital. Tenemos una de las mejores infraestructuras digitales del mundo y debemos potenciar la formación en este ámbito y mejorar así nuestra competitividad.

En definitiva, sabemos lo que hay que hacer para garantizar un crecimiento sostenido e inclusivo de nuestra economía para los próximos años. Mi Gobierno tiene un plan y sabemos cómo ponerlo en marcha.

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Ilustración: Pablo Caracol

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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