El origen de los indultos de Semana Santa

26 / 03 / 2013 11:29 Antonio Rodríguez
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La tradición gubernamental de perdonar cada año a un grupo de presos data de los tiempos de Carlos III.

Esta semana santa, como cada año por estas fechas, el Gobierno ha otorgado el tradicional perdón especial para presos. El Consejo de Ministros previo a las fiestas indultó a un total de 19 reclusos gracias a las solicitudes que hicieron en su nombre varias cofradías de Valencia, Jaén, Zaragoza, León, Alicante, Burgos, Málaga, Teruel, Palencia y Valladolid. Una cifra ligeramente superior a los perdones otorgados en 2012 (16), 2011 (17), 2010 (15) o 2009 (16).

Los indultos de Semana Santa son una tradición arraigada en España, independientemente del color de cada gobierno, desde el siglo XVIII, aunque diversos juristas señalan que esta medida se remonta al reinado de Juan II de Castilla, quien en 1447 promulgó la Ley del Perdón del Viernes Santo de la Cruz, en virtud de la cual se liberaría un reo de cárcel cada año con motivo de la conmemoración de la Pasión de Jesús de Nazaret.

Sin embargo, no sería hasta el reinado de Carlos III cuando se institucionalizarían los perdones gubernamentales de Semana Santa. En 1759 una grave epidemia de peste asoló la ciudad de Málaga, y con este motivo las autoridades decretaron la suspensión de las procesiones.

Los presos de esta ciudad pidieron que les dieran permiso para sacar ellos una imagen de la que eran fervientes devotos, pero el permiso les fue denegado, lo que provocó un motín, seguido de una huida masiva. La sorpresa vino cuando los evadidos portaron la imagen religiosa por las calles de la ciudad en lo que, según los historiadores, fue la procesión más larga de la ciudad.

Tras ello, los presos volvieron a la cárcel y de forma milagrosa desapareció la epidemia. El rey Carlos III quedó conmovido por la historia y por ello concedió una pragmática real que recogió el privilegio de indultar un preso antes de cada Semana Santa.

Solicitudes de las cofradías.

Aunque no existe ninguna norma legal que obligue a llevarlo a cabo, todos los gobiernos de la democracia han respetado este histórico perdón. Tradicionalmente, las cofradías de penitentes y hermandades solicitan esta medida de gracia para aquellos reclusos del ámbito de su provincia que cumplen los requisitos de cualquier indulto ordinario, es decir, que esté cumpliendo condena en la actualidad y que concurran “razones de justicia, equidad o utilidad pública”, aunque no todos los presos pueden ser indultados.

Esta tradición suele favorecer a presos de tercer grado que no tienen delitos de sangre. En su mayoría están acusados por delitos de lesiones o contra la salud pública. Desde el Ministerio de Justicia se hace hincapié cada año en que estos indultos se someten a las mismas razones de “justicia y equidad”, siguiéndose  el mismo trámite de informes y garantías que hay con los indultos normales.

Una vez se produce la puesta en libertad del recluso, las cofradías le invitan a vestir el hábito de la agrupación y a participar en una procesión llevando alguno de los pasos por las calles de la ciudad en la que han pasado presos los últimos años.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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