Los difíciles equilibrios de Felipe VI

22 / 01 / 2016 José María Vals y Antonio Rodríguez
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

El rey se enfrenta al primer desafío de su reinado con la búsqueda de un candidato a presidente del gobierno. Patxi López tendrá un papel decisivo y no se quedará como mero espectador

El encuentro fue muy cordial. No se quedó en el mero protocolo. La sonrisa del Rey transmitía distensión. El momento era algo así como un oasis de tranquilidad y sosiego en el ajetreado y tenso momento que vive la política española tras los resultados de las elecciones generales de diciembre. Avanzaba la mañana del 14 de enero y Felipe VI estrechaba la mano del flamante presidente del Congreso de los Diputados, el socialista Patxi López, que había acudido a La Zarzuela a dar cuenta al jefe del Estado de la constitución de las nuevas Cortes Generales.

En lo oficial, el encuentro efectivamente formaba parte del protocolo habitual. El Rey tiene que recibir al presidente del Congreso, que le informa de cómo ha quedado la composición de la Cámara, para que desde Zarzuela se convoque a los líderes de los partidos como paso previo a la designación de un candidato a presidente del Gobierno. Pero dejando a un lado la posible solemnidad institucional del acto, el casi abrazo que se dieron el monarca y Patxi López dejaba entrever algo más. Se veía que no era, ni mucho menos, un mero trámite.

Tras el primer cruce de miradas, Felipe VI se dirigió a López con un “bienvenido, presidente”, que hizo sonreír al político socialista antes de responder al Rey preguntándole abiertamente que cómo estaba. Y es que en los últimos años ya se habían visto muchas veces y habían tenido tiempo de forjar una pequeña gran amistad. Dicen quienes conocen algunos detalles que fuera del alcance de las cámaras y los micrófonos habitualmente se han venido tratando de tú, incluso cuando López era lendakari vasco (entre 2008 y 2012) y Felipe VI era príncipe heredero.

De entonces viene esa pequeña gran amistad que ahora puede serle muy útil al ya Rey de España. Patxi López puede ayudarle a sobrellevar con menos tensión y reducir los riesgos políticos dentro del difícil juego de equilibrios que tiene que desarrollar Felipe VI en su misión constitucional de proponer al Congreso los candidatos a presidente del Gobierno. En ese complicado escenario, que haya conexión entre los dos grandes protagonistas del juego (el jefe del Estado y el presidente del Congreso), que haya lo que ahora se llama feeling, y que en otras palabras podría denominarse buenas sensaciones o sencillamente buen rollo, es importante para que todo salga bien y se reduzca al mínimo el riesgo de estridencias.

Puede leer el artículo completo en la revista de papel, en Tiempo, o en las plataformas Zetakiosko y Kiosko y más.
Grupo Zeta Nexica