Los once ministros de Franco que todavía siguen vivos
Manuel Fraga no era el último de los ministros con vida del dictador. La mayoría de ellos aprovechó las oportunidades de la Transición sin renegar de su pasado.
Son los últimos de una época que se recuerda en blanco y negro, y entre todos ellos suman 1.000 años. El general Francisco Franco constituyó 15 gobiernos en sus casi 40 años de dictadura, el primero antes de que acabase la Guerra Civil, y junto a él se sentaron a lo largo de sus años en el poder un total de 124 ministros. Tras el fallecimiento de Manuel Fraga, solamente quedan 11 personas con vida que hayan participado en alguno de los Consejos de Ministros del anterior jefe del Estado.
Fraga era el decano de los ministros de Franco, ya que empezó a dirigir el Ministerio de Información y Turismo en 1962, y esa condición pasa ahora a José Luis Villar Palasí, quien va a cumplir 90 años en octubre y que en plenas huelgas universitarias de 1968 sustituyó a Manuel Lora-Tamayo al frente de Educación. Estuvo cinco años al frente de este delicado ministerio y ahora es un prodigio de aspecto, ligereza y locuacidad, según relató El Mundo en un reportaje donde aparecía alguno de ellos en noviembre de 2010.
Letrado del Consejo de Estado, catedrático de Derecho Administrativo, Villar Palasí vive plácidamente en Valencia y le ha cogido gusto a los deportes orientales y lenguas como el japonés o el chino. En 1969 se incorporaron al Gobierno Alberto Monreal Luque (Hacienda), José María López de Letona (Industria) y Licinio de la Fuente (Trabajo). El primero fue cesado por Carrero Blanco en 1973 y al año siguiente fue designado presidente de Tabacalera, cuando todavía era un monopolio estatal, cargo en el que estuvo hasta 1982. Hoy en día cuenta con 85 años.
López de Letona (89 años) aguantó hasta la llegada de Carlos Arias Navarro y en 1976, a comienzos de la Transición, fue designado gobernador del Banco de España, donde estuvo dos años. Posteriormente fue vicepresidente y consejero delegado de Banesto. Por su parte, Licinio de la Fuente (88) ostenta el honor de ser el ministro vivo que más tiempo estuvo con Franco: al frente de Trabajo estuvo hasta 1975 y en su última etapa con Arias Navarro ascendió a vicepresidente tercero del Ejecutivo. Sin embargo, dimitió en marzo de ese año por disensiones en política social.
De la Fuente fue sustituido por Fernando Suárez (78), quien solo estuvo en el último y breve Gobierno de Franco. Tras su cese participó activamente en la Transición, primero con UCD y luego con la AP de Fraga. Fue uno de los defensores de la ley de la Reforma Política en 1976, con la que las Cortes franquistas se hicieron su propio haraquiri antes de las primeras elecciones democráticas, y en la actualidad sigue lleno de vitalidad.
El más reacio a los cambios que se produjeron en España tras la muerte del dictador ha sido el malagueño José Utrera Molina (85), quien tras un breve tiempo como ministro de Vivienda fue elegido a principios de 1974 secretario general del Movimiento, el órgano desde el que se controlaba Falange.
Familiar de Ruiz-Gallardón.
Utrera es suegro de Alberto Ruiz-Gallardón y siempre ha defendido en documentales y libros la figura del dictador y el legado del franquismo. Es conocida su obsesión por la enseña preconstitucional hasta el punto de que tituló sus memorias Sin cambiar de bandera.
En 2007 escribió un artículo en Abc en el que descalificaba la retirada de honores a Franco por parte del Ayuntamiento de Madrid, dirigido por aquel entonces por su yerno. “Yo declaro aquí, en este artículo, mi lealtad a Francisco Franco. Lo hago consciente de los ataques que aún he de recibir, de las injurias que van a cubrir mi nombre, de las patrañas que van a envolver la verdad que defiendo, pero entiendo que esa lealtad jurada me obliga hasta el último día de mi existencia”, hizo hincapié este abogado que no reniega del falangismo.
Menos polémicas han sido las vidas de Antonio Barrera de Irimo (83) y Antonio Carro (88). El primero pasó de ser presidente de Telefónica a dirigir el Ministerio de Hacienda y tras la muerte de Carrero Blanco ascendió a una de las vicepresidencias bajo Arias Navarro. Sin embargo, renunció en octubre de 1974 en solidaridad con Pío Cabanillas, cesado por su talante aperturista. Por su parte, Carro fue ministro de Presidencia y, como tal, desempeñó un papel clave en la cesión del Sáhara a Marruecos y Mauritania.
Las curiosidades hay que buscarlas en las biografías de Fernando de Liñán (81) y José Sánchez-Ventura (89). El primero le birló a Adolfo Suárez el puesto de ministro de Información y Turismo en 1973, mientras que el segundo tuvo que certificar como ministro de Justicia la muerte del general y el nombramiento del Rey. El último por glosar es José Gamazo (81), mano derecha de Carrero Blanco hasta el asesinato del almirante.



