Vinos, cervezas y tapas con sabor a fama

18 / 04 / 2008 0:00 Andrea Robles
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Un famoso como reclamo de un negocio de hostelería no siempre es garantía de éxito. La clave está en ofrecer algo más que una cara bonita. Belinda Washington, Mónica Bardem, Santiago Segura y Rafa Camino lo han conseguido.

Lo importante es el día a día y lo que se ofrece”, explica Belinda Washington. La presentadora montó hace ocho años en Pozuelo de Alarcón –su ciudad– (Madrid), La Vinoteca, un pequeño bar especializado en vinos dirigido a “gente con ganas de comunicarse”. La clientela es, según ella, “muy fiel” y lo mismo aparecen a la hora del café o a última hora de la tarde para tomar lo que sea: “Hay pinchos y refrescos para el que no quiera nada de alcohol”, cuenta la presentadora. La idea de invertir en algo diferente a lo que hacían fue de su marido que, tras veintidós años trabajando en un banco, decidió montar un negocio propio e hizo un estudio de mercado en la zona para comprobar su viabilidad, pues aunque La Vinoteca traería expectación en sus primeros días por el simple hecho de per- tenecer a un personaje conocido, eso no les aseguraba que los clientes volviesen una segunda vez: “Al principio fue un reclamo, pero luego lo que les importa es la calidad del servicio, que es estupenda.

Es el equipo y lo que ofrece, no es que haya una persona famosa detrás”, asegura Belinda Washington. La presentadora, que se acerca a “echar una mano con los pinchos” cuando su trabajo en Plaza Mayor (Castilla-La Mancha TV) se lo permite, reconoce que le falta bastante por aprender en un sector, el vinícola, que “está en permanente evolución y hay que estar constantemente con el ojo abierto”. Mónica Bardem conoce bien el mundo hostelero y los pros y contras de tener una cabeza visible y famosa en la gestión de un local: “Hay que tener cierta experiencia en hostelería, no vale que tengas un nombre. Si lo que pones en el plato no está bien, el boca a boca puede ser malo”, dice la hija pequeña de Pilar Bardem. Mónica Bardem tiene dos hijos, el de carne y hueso, Pablo, que además es su prioridad, y La Bardemcilla, su sueño: “Soy una privilegiada, soñé algo y lo tengo”, observa. La Bardemcilla es una taberna madrileña bardem-temática donde “por 25 euros te has comido hasta al camarero”. Fotografías del clan cinematográfi co llenan las paredes junto con las fl ores que su dueña pintó en ellas. Su conocimiento de la hostelería se remonta a cuando se pagaba las clases de teatro trabajando de camarera. La discontinuidad de la carrera del artista no le terminó de convencer –“los actores son corredores de fondo, me parecen admirables”–, y La Bardemcilla le aportó esa estabilidad que le permite dedicarse a su hijo y mejorar su francés en las clases que recibe. Asimismo, le deja poner en práctica los trucos culinarios que aprendió cuando ayudaba a su abuela a preparar la comida: “Me apetecía encontrar un espacio en el que pudiera hacer los cuatro platos que sé hacer y dibujar las cuatro fl orecitas que sé dibujar”, recuerda. Entre los cuatro platos que sabe cocinar están sus famosas croquetas Jamón Jamón, los Callos Mayor, los Huevos de Oro Estrellaos o los Lacones al sol. Todo nombres de películas en las que participaron sus familiares: “La gente te pide unos Lacones al sol y una Perdita Durango y así se hace su sesión doble de cine”, bromea. No resulta extraño que el nombre del restaurante Minabo, en Madrid, sea producto de la cabeza creadora de Torrente. Suena muy japonés, a la vez que cañí, y eso es lo que es, en defi nitiva, el negocio del cineasta Santiago Segura: un restaurante sushi-mex. Sabores asiáticos y latinos que se funden en un plato. En un viaje a Nueva York dos amigos, Nacho y Marcela, le hablaron del proyecto y éste se ofreció a participar como socio. Cuando tiene “tiempo y antojo” se acerca a Minabo y pide su plato favorito: el Sashimi de toro. Pero el plato estrella es el Salmon Tower: una tosta de salmón y pepino. En la misma calle que Minabo se sitúa uno de los restaurantes orientales más conocidos de la capital, pese a esto, la oferta de platos donde predomina el sabor del guacamole le ha valido a Minabo para hacerse un hueco en la zona de Alonso Martínez. Eso sí, no todo es japo-fusión, también hay alternativas para aquellos que no les guste lo crudo o los pescados.

El mundo taurino

El ex torero Rafa Camino también apostó por una taberna y, al igual que Mónica Bardem, decoró con un motivo monotemático su tasca: el mundo taurino. El Cuarto de la Tarde –así es como se llama la tasca– es famosa en Boadilla (Madrid) por sus cervezas, las cuales se pueden acompañar de ricos caracoles, canapés, una variedad de embutidos y de las anchoas “especiales” que elabora un amigo suyo. Todo esto a precio de calle. Dos enormes cabezas de toros que en su día –el último– se pusieron delante del diestro, uno de sus capotes y fotografías que rinden homenaje a distintos maestros –desde su padre, Paco Camino, hasta su amigo El Litri–, ambientan el local. El Cuarto de la Tarde tiene dos plantas y una terraza que “se pone a tope como salga un poco el sol”. La planta de abajo la distingue del resto de tascas al evocar las plazas de toros con mesas decoradas como burladeros. No obstante, la idea sigue siendo la misma que la de cualquier otra taberna “del Madrid antiguo o de Andalucía”, y es eso lo que más le apetecía a Rafa Camino: “Ofrecemos naturalidad, tapeo, es como yo, que soy un poco de pueblo y me gusta que se me caiga la espuma al suelo y poder tirar las cáscaras”. Como ellos, son muchos los famosos que han invertido en la hostelería. El último ha sido el tenista Juan Carlos Ferrero con su Hotel Ferrero. El actor Jordi Rebellón montó el bar Cinco y acción, Tonino y Juanjo de la Iglesia son los dueños del restaurante Bibendum, Corazón Loco es la incursión de Carlos Bardem en el mundo de las tapas y Le Marquis, el restaurante- discoteca de una serie de famosos entre los que destacan Fonsi Nieto. Muchos lo hacen por hobby, como Rafa Camino, otros para tener un colchón al que agarrarse en época de vacas fl acas y poco trabajo. Algunos participan con su dinero, otros echando una mano, pero para que el negocio sobreviva es fundamental ponerle ilusión y dar un buen servicio donde la relación calidad-precio haga volver a los clientes. Y para eso no hay nombre conocido que valga.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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