Luces y sombras del `caso Natascha´

13 / 11 / 2006 0:00 Ángel Martín Tejero
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Un psicólogo analiza para `Tiempo´ el comportamiento público de Natascha Kampusch, secuestrada durante ocho años. Su fortaleza es extraña.

11/09/06

En el secuestro de Natascha Kampusch, lo primero que llama la atención es el móvil. No es rescate, ni extorsión, ni tráfico humano, no es un rehén para obtener otro fin. Es la rehén en sí misma.

Trato de meterme en la piel de Wolfgang Priklopil, el secuestrador, ése es mi trabajo, meterme en la piel de otros, pero los datos que tengo por la prensa son: profesional (electricista), 44 años, ordenado, que se suicida, permite a la niña la radio y la televisión, trata de que haga sus deberes, no se le conocen apenas amigos y tiene alarma en la casa.

Una de las posibles miles de hipótesis: es un hombre con un alto grado de exigencia que no consigue relacionarse bien, desconfiado, meticuloso, que se da cuenta de que necesita una compañera, pero que todas le ponen pegas. La solución fantástica: tomar una niña, una tábula rasa y educarla según sus criterios para que sea la pareja deseada. Con todo lo complicado que tiene este planteamiento, el fallo fundamental es que la tábula rasa no existe y menos a los 10 años, cuando las bases de la personalidad ya están asentadas.

Me atrevo a imaginar cómo debieron de ser los primeros días, semanas y meses del encierro de Natascha, de negación a la situación, rebeldía, aceptación, y, por lo que se ve, no llegó a la sumisión pues todavía se planteó escapar. Ella aparenta una personalidad muy fuerte. Esa fuerza interior y haber estado conectada al mundo es lo que le ha permitido no romperse psíquicamente. Se ha hecho fuerte, lo sabe y lo utiliza. Es sorprendente la visión de futuro tan clara que tiene, se sabe millonaria y eso la tranquiliza mucho. Tiene todo tan pensado que, de ser todo cierto, habría que pensar que la psicoterapia que ha recibido desde que escapó ha hecho milagros.

Sentimientos contradictorios

La mano que a la vez te maltrata y te alimenta te tiene por fuerza que generar sentimientos contradictorios. El raptor te maltrata porque te ha separado de tu mundo conocido y te ha insertado contra tu voluntad en uno que no quieres y es claramente peor para ti. Pero, y es duro plantearlo, te alimenta, no sólo porque te dé de comer, sino también humanamente. Me explico, los humanos tenemos necesidad de relación con otros humanos y preferimos una relación por muy mala que sea al aislamiento absoluto. En esto hay que ver una gradación, se entiende. Sin embargo, excepto en un momento en el que ella justifica a su raptor, Natascha no parece haber desarrollado un síndrome de Estocolmo. Llegados a este extremo, alguien que a su modo te cuida, te permite la televisión y la radio, ropa, alimento, en un mundo que se reduce tan drásticamente, pues es lo que hay, hay que adaptarse para sobrevivir. Él cometió el error de dejar dos ventanas abiertas, la televisión y la radio, por lo que seguramente la aceptación no fue completa y no dejó de buscar el momento de la huida, como ella comentó en su entrevista.

Si no hubiese tenido una buena base en su autoestima, creada antes del rapto, capaz de ayudarla a superar sus momentos de duda, autocrítica o culpabilidad que supongo habrá tenido, posiblemente Natascha hubiera llegado a la sumisión y él habría ganado en su fabricación de la compañera perfecta.

Reintegración

Natascha se ha perdido la preadolescencia y sin duda no tendrá los mismos parámetros que la gente de su edad, pero se podrá reintegrar a la sociedad, pues antes de ser raptada ya estaba socializada. Ahora tendrá que replantearse los parámetros equivocados que haya tenido que asumir para sobrevivir.

¿Qué le espera en el futuro? Es difícil aventurar cómo serán sus relaciones, sobre todo con los hombres. Natascha nunca va a olvidar la experiencia, pero acabará viéndola de otra forma, bajo otro prisma. Ella no ha hablado ni quiere hablar de sus relaciones con el raptor. Es un área que está sin tocar. Parece lógica la polarización de ella hacia el mundo femenino. Sus relaciones con los hombres en el futuro, a corto o medio plazo, pueden ser de desconfianza. Si es cierto que la relación con sus padres era buena, y teniendo en cuenta que la primera relación que marca a una chica en cuanto al modelo masculino es la relación con el padre, es muy probable que logre superar esta terrible experiencia.

Cuando vi su entrevista, su aplomo me produjo una sensación de extrañeza, me sorprendió que casi desde el mismo momento de su liberación ya estuviese pensando en exclusivas. Supongo que de un modo u otro esta mujer no va a dejar de salir en los medios y por lo singular de su caso habrá que estar atentos a lo que nos quiera seguir revelando.

Como todo lo que estamos comentando tiene su origen en el contenido de algunos periódicos y en la entrevista televisiva que concedió Natascha, lógicamente nos tenemos que quedar en el nivel de la opinión, pues algo más serio sólo lo podrían hacer los psicólogos que la están tratando y, como es su deber, ellos no revelarán nada a menos que obtengan su permiso.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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