Del diván al ordenador

03 / 07 / 2006 0:00 Pepa Rebollo
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Se cumplen 150 años del nacimiento de Freud y algunos de sus discípulos ya no se sientan al lado de sus pacientes. Prefieren la informática.

Los terapeutas del siglo XXI ya no tienen, necesariamente, que señalar el reloj para dar por terminada la sesión con su paciente. Con sólo cerrar la conexión de Internet la persona que está al otro lado sabrá que, por ese día, la consulta ha acabado. Esta nueva forma de recibir terapia psicológica, que se conoce como ciberterapia, es algo que hace apenas diez años habría sido inimaginable pero que hoy es una forma habitual de someterse a consulta sin necesidad de moverse de casa. Carmen J. es una de esas personas que ha cambiado el diván del psicoanalista por una pantalla de ordenador y un teclado. Acude a la consulta on-line de su psicólogo una vez por semana para tratarse un problema de ansiedad.“Falta de tiempo, inmediatez en la respuesta y cierta incomodidad ante la idea de sentarme por primera vez frente a un psicólogo han sido las tres razones que me han llevado hasta esta ciberconsulta”, dice, aunque confiesa que al principio tuvo dudas: “No me fiaba mucho ni del procedimiento ni de la garantía de confidencialidad. Por eso, antes de ponerme en manos de la doctora Julia Cebrián pedí información en el Colegio Oficial de Psicólogos”.

Como ella, Carlos M. cada martes se sienta una hora ante su portátil por culpa de un problema de agorafobia. Después de ocho sesiones con la doctora Ana Muñoz está en condiciones de afirmar que “nunca hubiera llegado a psicoanalizarme, pero mi miedo a los espacios abiertos y esa cierta protección que te da la distancia con el psicólogo me hizo decidirme. Estoy contento de tener esta experiencia y mi cuadro agorafóbico ha mejorado mucho, que es de lo que se trataba”.

Nueva herramienta.

En España ya son muchos los profesionales que ofrecen tratamientos terapéuticos a través de chat o correo electrónico. En 1997 la psicóloga Julia Cebrián abrió consulta on-line (www.psicocenter.es).“Internet ha abierto en España una posibilidad muy interesante no sólo para los profesionales, también para las personas que necesitan ayuda y que, a causa de los prejuicios o la distancia geográfica, no se atreven a consultar. Hay que tener en cuenta que, al contrario de lo que ocurre en países como Francia o Inglaterra, no estamos preparados culturalmente para pasar por el psicólogo o el psiquiatra. Pero es una nueva herramienta, así que, ¿por qué no utilizarla?”.

Una nueva herramienta que se está afianzando y que tiene un gran futuro si se tiene en cuenta que en España, según han señalado los expertos en el último Congreso Nacional de la Asociación Española de Enfermería de Salud Mental, una de cada cuatro personas (alrededor del 25% de la población) padece algún problema de salud mental.Y no sólo eso. En los próximos veinte años, los trastornos psicológicos de grado leve o moderado –ansiedad, depresión, estrés laboral o psicosis– continuarán aumentando considerablemente.

Alberto Bermejo, del Gabinete de Psicología EIDOS de Alicante (www.tuspsicologos. com), no centra su trabajo terapéutico en Internet, pero asegura que recibe decenas de consultas semanales por esta vía. “Se trata de un buen recurso para ayudar a gente que lo necesita y está lejos de un terapeuta, pero también hay que reconocer que aún Internet no ha avanzado lo suficiente como para ofrecer una solución de extremada calidad en terapias on-line. Se espera que con la sofisticación y el progreso tecnológico a unos años vista podamos hallarnos ante ofertas de recursos de tratamiento en Internet (audio-vídeo) muy perfeccionados”, comenta.

Así funciona.

No existe una forma preestablecida de hacer este tipo de terapia, sino que puede variar en función del psicólogo que la practique.“En mi caso realizo la terapia por correo electrónico. Pero una cosa que hay que tener en cuenta es que la terapia virtual no es lo mismo que una terapia convencional”, insiste Ana Muñoz, directora del Centro de Psicoterapia de Salud Virtual (www.cepvi.com).

Entre los puntos en común que tienen la terapia virtual y presencial están las distintas etapas por las que se pasa desde que el paciente se pone en contacto con el terapeuta hasta que concluye el tratamiento. Así, el primer paso es pedir cita y exponer el problema. Una vez que el paciente y el psicólogo están de acuerdo en hacer un tratamiento, se acuerda el nú- mero de sesiones, la duración de las mismas y el precio (a partir de 25 euros por hora y encuentro on-line). Tras el tratamiento, el terapeuta hace una evaluación y un seguimiento posterior del paciente.

Lorena Emperador, psicoterapeuta familiar (www.psicoconsulta.com), es una experta en estas lides. Ella ha hecho un riguroso estudio –apoyándose en los casos que ha tratado personalmente a través de Internet– sobre la eficacia y utilidad de aplicar la terapia breve a través, en su caso, del chat escrito.“Merece una atención especial la herramienta con la que se desempeña en su totalidad esta terapia, el lenguaje escrito. Desde mi punto de vista, una forma igualmente loable y factible de llevar a cabo la terapia. De hecho, en la terapia presencial, donde predomina el habla y la comunicación gestual, también se suelen utilizar tareas que implican la actividad escrita fuera de la sesión como forma de continuar el tratamiento”, dice.

No para todo.

A pesar de que la expansión de la ciberterapia está siendo muy rápida dado el fácil acceso y su universalidad, ningún especialista consultado por “Tiempo”piensa que pueda reemplazar a la psicoterapia tradicional, ya que no está indicada para todo tipo de casos ni de pacientes. Ana Muñoz explica que “la terapia virtual, tal y como yo la practico, funciona mejor en personas que no tienen una psicopatología severa, presentan problemas concretos, son conscientes de su propia contribución al problema, tienen unos objetivos claros y tienen una buena motivación. La motivación, sobre todo, debe estar desde el principio, es fundamental”. En este sentido, Alberto Bermejo apostilla que son “las propias características del medio virtual las que condicionan que este tipo de terapia no sea recomendable para todo tipo de personas”.

Ansiedad, depresión, crisis de pánico, conflictos de pareja, fobia social, celos... cualquiera que viva una situación de crisis es candidato a superarla mediante correos electrónicos.“Este tipo de consultas, aclaraciones, asesoramiento y consejos psicológicos pueden llevarse a cabo con toda efectividad mediante correo electrónico o chat”, insiste Alberto Bermejo.

Ventajas e inconvenientes.

La invisibilidad del terapeuta es la ventaja más valorada por los ciberpacientes.“Les hace sentirse menos tensos, avergonzados o atemorizados. Algunos tienen la percepción de que su problema psicológico, al exponerse cara a cara en una psicoterapia de corte clásico, puede provocar el rechazo del psicólogo/a”, comenta Bermejo.

Lo más frecuente es que terapeuta y paciente nunca lleguen a encontrarse físicamente. En otros casos, es un paso importante para que la persona sometida a tratamiento llegue a animarse y acudir a la consulta presencial. Para Julia Cebrián el objetivo es conseguir que tanto Internet como el teléfono “sean mediadores. Para mí, lo mejor, excepto cuando la distancia geográfica lo impide, es llegar a encontrarnos físicamente, ya que los gestos, las miradas y las posturas también dan mucha información. Pero no es absolutamente necesario, se puede finalizar perfectamente un tratamiento con correos electrónicos y conversaciones telefónicas; en mi opinión realmente para el psicólogo es un reto muy estimulante”.

Los detractores, que también los hay, aseguran que es posible que con estas terapias haya más pacientes que no lleguen a completar el tratamiento, ya sea por falta de tiempo, de ánimo e incluso de dinero. Por el contrario, los más optimistas creen que esta técnica es mucho más beneficiosa a la hora de la sustitución paulatina que en las sesiones en persona, porque la Red aplaca en ocasiones la violencia que puede suponer el fin de la relación terapéutica cara a cara.

Un grupo de científicos norteamericanos ha demostrado que en los casos de los más remisos a la hora de finalizar los tratamientos, la terapia telefónica se ha convertido en una alternativa muy eficaz capaz de superar cualquier obstáculo, sobre todo en los casos de depresión.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

COMENTARIOS

No hay comentarios

ENVIA TU COMENTARIO

  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Grupo Zeta Nexica