Cómo serán los automóviles del mañana

19 / 09 / 2017 Andreas Hoenig, Federico Gambarini y Christoph Schmidt (DPA)
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Alemania, año 2030. Por las carreteras circulan silenciosos taxis-robot, conducidos mediante apps y sin necesidad de volante. Por supuesto, son eléctricos, igual que los aero-taxis que vuelan sobre los tejados.

El vehículo de investigación 'SpeedE' en Aquisgrán el 1 de septiembre de 2017. Foto: Federico Gambarini/DPA

¿Será este el mundo automovilístico del mañana? En estos tiempos de crisis del diésel resulta difícil de imaginar, pero expertos y desarrolladores creen que se trata de un escenario realista. No en vano, la digitalización y los combustibles alternativos son los temas que centrarán el Salón del Automóvil (IAA) de Fráncfort. "La industria del automóvil se encuentra sumida en un cambio fundamental", afirma el presidente de BMW Harald Krüger. "Si queremos seguir siendo significativos en el futuro, debemos actuar aquí y ahora".

La debacle del diésel 

"El problema de los automóviles es de sobra conocido: malgastan recursos y energía y son contaminantes", señala Kurt Möser, profesor del Instituto de Tecnología de Karlsruhe. Y los conflictos medioambientales tampoco son nuevos: ya a mediados de los 80 se impuso como obligatorio el uso del catalizador, tras superar una ardua resistencia. 

Esta vez, en cambio, está en juego un tema clave. Han pasado exactamente dos años desde el escándalo de las emisiones diésel en Volkswagen (VW) y los test realizados a otros fabricantes ponen de manifiesto que los vehículos son mucho más contaminantes de lo que supuestamente deberían. El sector se halla sumido en una crisis de credibilidad. 

El concepto que más debates protagoniza son los óxidos de nitrógeno (NxOy), que pueden causar graves daños a las vías respiratorias y el sistema circulatorio. Como los vehículos superan con creces los valores recomendados para estas emisiones, se cierne la amenaza de nuevas prohibiciones de circulación para vehículos diésel antiguos en los centros de las ciudades. 

"El cambio llegará", sostiene Benjamin Stephan, de Greenpeace. "De lo contrario, a la industria automotriz le espera el destino de Nokia", añadió en referencia a cómo el entonces líder de la telefonía móvil no supo adaptarse al boom de los smartphones. El partido alemán Los Verdes defiende ya la prohibición de fabricar nuevos motores diésel o de gasolina a partir de 2030. 

La principal resistencia contra la prohibición de los motores diésel la protagoniza el floreciente sector de los todoterreno, con los que la industria amasa ingentes cantidades de dinero. Además, los fabricantes europeos necesitan estos motores para cumplir con los criterios de CO2 marcados por la Unión Europea, pues con un rendimiento similar, su consumo es menor que los de gasolina y, por tanto, suelen emitir menos dióxido de carbono.

Empleo, empleo, empleo

El sindicalista de IG Metall Jörg Hofmann pinta un oscuro panorama, pues a su juicio la industria no está preparada para afrontar las consecuencias que un cambio estructural tendría sobre el empleo. Más de 200.000 empleos de los 880.000 puestos de trabajo que se dedican a la fabricación de automóviles en Alemania dependen del diésel. "No sabemos cómo evolucionará el motor por combustión", sostiene.

Además, añade, para el coche eléctrico del futuro será necesario que los trabajadores reciban una nueva formación. Se trata de conseguir un equilibrio entre empleo y cambio. "Defender hasta el último diésel no es sinónimo de asegurar el futuro".

Mix de la tracción

Aún queda tiempo hasta que el último diésel deje de circular, según afirman al menos numerosos expertos. Pues en lo tecnológico, los problemas con los óxidos de nitrógeno están controlados. "Estamos hablando exclusivamente de motores viejos. Y ahí hay casos pecaminosos que no son aceptables", afirma el profesor Thomas Koch, del Instituto de Tecnología de Karlsruhe. Pero no se puede "demonizar" el conjunto de la tecnología.

En el mismo sentido se pronuncia el jefe de desarrollo de VW, Ulrich Eichhorn: "El problema de los óxidos de nitrógeno lo hemos solucionado con los nuevos motores. Estos permitirán cumplir con los valores límite también en las carreteras". 

Según Koch, seguiremos utilizando motores diésel dentro de 100 años, aunque para ello deberá cambiar el combustible. La idea: combustibles sintéticos, en el mejor de los casos generados con energías renovables para evitar las emisiones contaminantes. Sin embargo, eso requeriría una gran capacidad de almacenamiento, lo que resulta caro.

Entonces, ¿el diésel del futuro será más limpio y tendrá un largo porvenir? Según los expertos, el escenario más probable es la mezcla: de aquí a 2030 habrá un mix de motores de combustión interna, híbridos y automóviles eléctricos, a los que se sumarán un pequeño número de vehículos de celda de combustible. 

¿Cuándo llegará definitivamente el coche eléctrico?

Durante mucho tiempo se ha acusado a los fabricantes alemanes de frenar el avance de los vehículos eléctricos. Y en esta pugna destaca el nombre del empresario sudafricano-estadounidense Elon Musk, que ya revolucionó el pago por Internet con Paypal o el transporte espacial con SpaceX. En 2004 entró en el sector del coche eléctrico con Tesla, cuya sede se encuentra en Palo Alto (Silicon Valley).

Su objetivo es plantar cara al sector entrando con fuerza en el mercado de masas, y para ello ha lanzado su modelo 3 a un precio de 35.000 dólares. De ahí que recientemente, el presidente de VW Herbert Diess le plantara cara afirmando que "lo pararían en los 30.000 euros". Para 2020 VK se ha propuesto lanzarse de pleno al mercado de los vehículos eléctricos con la gama ID.

Entre los problemas del coche eléctrico para imponerse en el mercado figuran su elevado precio y su escasa autonomía. A ello se suma el escepticismo en materia ambiental: ¿realmente son menos contaminantes que los de gasolina o diésel?

Según un estudio del Instituto de Energía e Investigación Ambiental Ifeu, su proceso de fabricación es muy contaminante. Además, ¿de qué servirían si la electricidad, en lugar de proceder de una fuente renovable, viene del carbón? El cambio en el transporte está ligado a un cambio energético. 

El automóvil del futuro

En cualquier caso, son tiempos emocionantes para los desarrolladores. Como Tobias Sandmann, que actualmente prueba en Aquisgrán el vehículo de investigación "SpeedE". De aspecto futurista, recuerda al DeLorean de "Back to the Future", con funciones como un asiento central giratorio o ruedas que pueden girar 90 grados (frente a los 38 de un auto normal), lo que facilitaría enormemente aparcar. 

El ingeniero Adrian Zlocki es experto en vehículos sin conductor. "En lo tecnológico estamos relativamente avanzados", sostiene. Pero, ¿cuándo estará esta tecnología madura para el mercado y cuándo la aceptará la gente? Eso es lo que investiga en Aldenhoven, cerca de Aquisgrán, donde analizan cómo se comunicarán en el futuro vehículos y peatones. 

"En la ciudad, circular de manera automatizada es mucho más ambicioso que en la autopista", sostiene el también ingeniero Dominik Raudszus. Mientras, en el Fraunhofer Institut IAO de Stuttgart se hacen pruebas con el "Twinkle Twizy", cuyos faros parpadean para que el peatón lo detecte. "Hola, soy Twinkle Twizy", se lee en inglés en una pantalla situada en la parte delantera de este monoplaza. 

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