Call centers dan trabajo a jóvenes mexicanos deportados por EEUU

10 / 08 / 2017 Andrea Sosa Cabrios (DPA)
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Cuando un estadounidense llama por teléfono al soporte técnico de su servicio de TV satelital o a la tarjeta de crédito, es probable que responda desde México un joven como Luis Eduardo Ávila, deportado hace cuatro meses de EEUU.

Israel Concha, fundador de New Comienzos, en la azotea de las oficinas dónde está asentada su organización. Al fondo a la izquierda, el Monumento a la Revolución de Ciudad de México. Foto: Andrea Sosa Cabrios/DPA

Ávila, de 32 años, está en entrenamiento. Le toca atender en inglés a abonados de Dish, una de las mayores compañías de televisión de pago de Estados Unidos, para resolver sus dudas o quejas.

Lo hace a miles de kilómetros de distancia, en una empresa de servicios tercerizados ubicada junto al Monumento a la Revolución en el corazón de la Ciudad de México.

"A unos les da curiosidad y te preguntan '¿Con quién estamos hablando, dónde estamos hablando?', pero te tratan bien y te dicen que les gustaría conocer Cancún. Otros se portan medio sangroncillos (pesados). '¡Quiero hablar con un agente en Estados Unidos!', dicen. Entonces tenemos que pasarles con uno", cuenta Ávila.

En México hay más de 110.000 personas que brindan servicio específicamente en inglés desde centros de contacto o atención telefónica a clientes en Estados Unidos. El sector de teleservicios en general emplea a unas 700.000 personas.

Muchos repatriados bilingües encuentran rápido ahí su primer empleo sin necesidad de experiencia previa ni certificados de estudio, con salarios por lo menos cuatro o cinco veces más bajos que en un puesto similar en Estados Unidos.

Ávila, que trabajaba en unas bodegas de ropa en Texas, fue deportado en abril después de vivir en Estados Unidos desde los seis años. Una infracción de tránsito por conducir ebrio puso fin a su vida de 25 años en ese país y lo devolvió a México.

Con sus compañeros de trabajo habla en inglés. "Oh, sí", dice con acento. "De vez en cuando nos sale hablar en español, pero la mayoría en inglés". Es la lengua con la que crecieron. Para muchos, su hogar es todavía Texas o California.

Después de India y Filipinas, México es el país con mayor número de centros de contacto off-shore para clientes en Estados Unidos.

Empresas de telecomunicaciones y del sector financiero, companías de seguros, de viajes y turismo y de mercadotencia, entre otras, expatrian o tercerizan sus servicios para reducir costos.

De acuerdo con María Eugenia García, directora del Instituto Mexicano de Teleservicios, en los últimos cinco años el número de empleos en el sector en general aumentó un 75 por ciento y muchos son repatriados bilingües.

"No hay una estimación de cuántas pueden ser personas repatriadas, pero hay un número importante de empresas que las están empleando con muy buenos resultados porque no sólo son bilingües, sino biculturales", dijo García a la agencia de noticias dpa.

"Las empresas, de hecho, ponen en ciertas zonas de retorno de los repatriados su promoción para que se incorporen a sus centros de contacto. Para nosotros es un gran atractivo que haya esa fuerza de trabajo disponible", afirmó.

"Welcome to your future job. Apply now!" (Bienvenido a tu futuro empleo. ¡Postúlate ahora!), invita en inglés un gran cartel colocado en la entrada de TeleTech, una de las empresas más grandes de servicios tercerizados, en Ciudad de México.

TeleTech, Telvista, Call Center Services International, Teleperformance, Sykes y BLS, entre otras, ofrecen servicios tercerizados, mientras que empresas como American Express y AT&T tienen centros de atención telefónica bilingüe dentro de sus sedes.

El salario más bajo de un representante comercial en un call center de Estados Unidos es de unos 11,24 dólares la hora, según los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de ese país.

En México el básico para un bilingüe está entre 45 y 50 pesos la hora (2,5 a 2,8 dólares), más bonos, que pueden elevar los ingresos por encima de lo que ganarían en otros trabajos.

Sin embargo, el nivel de estrés al que están sometidos, atendiendo llamadas todo el día, hace que la rotación sea muy alta y en general este empleo es para ellos sólo una opción inicial para abrirse camino ya que duran poco tiempo.
Israel Concha, fundador de la asociación civil New Comienzos, empezó trabajando en un call center cuando fue deportado en 2014.

Había vivido en Estados Unidos desde los dos años y tenía su propia empresa de transporte con una flotilla de taxis, shuttles y limosinas. A los 34 su vida cambió, también por una infracción de tránsito.

Ahora ayuda desde New Comienzos a otros repatriados a insertarse laboral, social y emocionalmente en México. Los apoyan con trámites burocráticos y atención psicológica, con clases de español gramatical y los canalizan a un primer empleo, muchas veces en call centers.

"Si tú eres bilingüe, sí llegas a ganar bien. Ahora, pasa algo: la vida promedio de un agente de call center es de aproximadamente ocho meses o menos", dice Concha. "Nosotros queremos que se abran más posibilidades en industrias, que las personas realmente tengan oportunidad de un empleo donde puedan hacer un futuro".

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 Luis Eduardo Ávila Ramírez, un mexicano que vivió desde niño en Estados Unidos y fue deportado en abril, entrevistado en las oficinas de la asociación New Comienzos en Ciudad de México. Foto: Andrea Sosa Cabrios

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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