Barcelona 92: los Juegos que transformaron la fisonomía de la ciudad

27 / 07 / 2017 Noelia Román (DPA)
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Orgullosa y un tanto nostálgica, Barcelona celebra estos días el 25 aniversario de los JJOO que hace ya un cuarto de siglo la transformaron en la atrayente y cosmopolita ciudad que hoy visitan 30 millones de turistas al año. 

La saltadora canadiense Paige Gordon practica un salto frente al skyline de Barcelona durante los Juegos de 1992. Foto: Hans Deryk

Lo hace con la certeza de que si la capital catalana aparece hoy entre las 15 urbes más visitadas del mundo es gracias a aquellos Juegos que desde el inicio buscaron situarla en el mapa internacional proyectando su mejor cara. `

Lo hace sabedora también de que, junto a la ciudad industrial, gris y mal dotada, desapareció asimismo parte del encanto de la vieja Barcelona y la unión política y social que obró el "milagro" de los Juegos. 

"Lo que se consiguió con aquellos Juegos fue algo único: no sólo la ciudad físicamente cambió, las personas cambiamos, nos convertimos en más solidarios, más unidos, más convencidos de que podíamos hacer algo estupendo no sólo por nuestra ciudad, sino por el mundo", señaló recientemente el publicista Lluís Bassat al diario español "El País".

Bassat fue el encargado de organizar las ceremonias de apertura y clausura, esos dos eventos que aún hoy se recuerdan por su originalidad y su arriesgada creatividad. 

El gigantesco "hola" que saludó a los presentes y a los 3.500 millones de televidentes; la recreación del mar Mediterráneo en el interior del Estadio Olímpico de Montjuïc y la flecha del arquero Antonio Rebollo llevando el fuego olímpico hasta el pebetero son instantes que permanecen en el imaginario colectivo como las mejores postales de Barcelona.

"Pasqual Maragall me dijo: 'me gustaría que hicieras una ceremonia de inauguración que sirviera como publicidad de Barcelona, de Cataluña y de España", reveló Bassat. "Y fue el spot mejor y más largo que he hecho en mi vida", añadió el reconocido publicista. 

Durante 16 días, los Juegos mostraron una Barcelona "radicalmente transformada", en palabras del hoy presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach. 

En cinco años -los que pasaron entre la designación de la capital catalana como sede olímpica hasta la celebración del evento- de frenética transformación urbanística y efervescencia creativa, la ciudad ganó un puerto deportivo, un anillo viario de 35 kilómetros que aligeró el tráfico, un nuevo barrio, el de la Villa Olímpica, y dos kilómetros de playa, que se unieron a los dos ya existentes, también recuperados y adecentados para la ocasión. 

La Villa Olímpica donde se alojaron deportistas de la talla del estadounidense Carl Lewis, del cubano Javier Sotomayor o del ucraniano Serguei Bubka, es hoy un barrio de gente acomodada. Y la antesala de otro, el de la Barceloneta, que atrae a millones de turistas ávidos de playa y sol. 

Los barceloneses siguen desplazándose por las rondas -el cinturón viario- y la ciudad, a diferencia de lo que sucedió en otras, continúa dando uso a las instalaciones construidas y recuperadas. "Antes, Barcelona miraba al interior. Después de los Juegos, abrió los brazos al mar y al mundo", resumió, acertadamente, el presidente del COI. 

"Los Juegos Olímpicos llevaron una nueva Barcelona al mundo; fueron un punto de inflexión para la ciudad", agregó quien sucedió al fallecido Juan Antonio Samaranch, el hombre que contribuyó de manera decisiva a llevar los Juegos a su ciudad natal y a su posterior éxito. 

La intención de que la Ciudad Condal dejara de dar la espalda al mar y se abriera a su litoral era un viejo deseo político. Los Juegos proporcionaron la ocasión perfecta y los recursos suficientes para tornarlo realidad. 

Con una particularidad: buena parte de la ingente inversión salió de bolsillos privados. De los algo más de 20.000 millones de euros (23.290 millones de dólares) que costaron la organización y todas las infraestructuras, el Ayuntamiento de Barcelona sólo aportó el dos por ciento. El resto lo asumieron la Generalitat, el Gobierno español, los patrocinadores y los inversores privados, que se arriesgaron convencidos de que apostaban a caballo ganador. 

"Los Juegos Olímpicos pusieron de relieve alrededor del mundo y ante nosotros mismos lo que somos capaces de hacer y los grandes éxitos que podemos conseguir cuando trabajamos de manera conjunta y en la misma dirección", destacó el Rey de España Felipe VI en el acto institucional que el martes conmemoró en Barcelona el 25 aniversario de unos Juegos que movilizaron a 35.000 voluntarios, todo un récord. 

El hoy monarca, entonces príncipe de Asturias, abanderó a la delegación española más exitosa de la historia. Porque los de Barcelona fueron también los Juegos del despegue del hasta entonces pobre deporte español. La inversión realizada en los años anteriores para que los atletas pudieran prepararse adecuadamente se tradujo en 22 medallas (13 oros, siete platas y dos bronces), una cosecha jamás repetida, pero que marcó la pauta a partir de entonces. 

"En Barcelona, empezamos a participar por primera vez mirando a nuestros rivales en igualdad de condiciones", aseguró a "El País" la regatista Theresa Zabell, que se colgó el oro en la clase 470. Hoy día, el deporte español mantiene su buen nivel internacional y Barcelona sigue siendo un referente organizativo y un modelo de cómo aprovechar unos Juegos para transformar y proyectar una ciudad; las complicidades políticas, en cambio, se diluyeron. 

"Barcelona 92 fueron los Juegos de todos y para todos, un reflejo exacto de la forma de ser y de actuar de Cataluña y su gente: acogedora, emprendedora, ilusionada y que siempre ha apostado por el multilateralismo, con respeto, diálogo y pacto", afirmó Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, en el 25 aniversario. 

"El diálogo y las complicidades permitieron alcanzar el objetivo sin reproches ni imposiciones", agregó el político que el 1 de octubre pretende convocar un referéndum vinculante para que los catalanes decidan si la región se independiza de la España que también promocionó en sus Juegos. 

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