Terremoto en casa de los Sánchez Vicario
Los Sánchez Vicario fueron reconocidos fuera de España durante mucho tiempo como una familia modelo en el tenis mundial. Pero dentro de esa imagen había una enorme grieta que Arantxa, la hija menor y ex número uno del ranking mundial, se encargó de hacer pública en una explosiva autobiografía.
"El mito de una familia Sánchez Vicario unida y feliz era eso: un mito", escribió la tricampeona de Roland Garros en su libro "¡Vamos! Memorias de una vida, una lucha y una mujer".
La que fuera niña prodigio del tenis anhela por encima de todo una cosa: cariño. Especialmente dura fue Sánchez Vicario con su madre, Marisa: "Es una mujer de carácter fuerte, y para ella la disciplina y la victoria pasaban por delante de cualquier otra consideración, cuando tal vez lo que yo hubiera necesitado eran unas palabras de cariño".
Muchas veces se sintió totalmente sola y sólo un conejo de peluche le hacía compañía. "Contaba con un fiel compañero: un peluche que reproducía las trazas del conejo más popular de los dibujos animados: Bugs Bunny. Él fue el único testigo de las muchas lágrimas vertidas día a día, a la hora de acostarme, antes de que el sueño me venciera. Luego, con la almohada mojada por las lágrimas, me dormía abrazada a él buscando cierta protección y, sobre todo, consuelo", relató en su libro.
Sin embargo, la madre negó tales acusaciones. "Nosotros vivimos 20 años por y para ella. Lo dejamos todo de lado e hipotecamos nuestra vida y nuestro matrimonio".
Marisa Vicario sugirió que Arantxa descuidó los lazos familiares. Su padre Emilio sufre desde hace dos años un cáncer de intestino, mal de Alzheimer y tiene problemas de corazón.
"En todo este tiempo no hemos recibido ni una sola visita de nuestra hija Arantxa. Ni un mínimo atisbo de preocupación. Ni un ¿cómo estáis?", añadió la madre.
La cuatro veces campeona de Grand Slam, que ganó en la final de Roland Garros en 1989 a la alemana Steffi Graf con tan sólo 17 años, también echó la culpa a sus padres de su difícil situación financiera.
La tenista aseguró que de los 45 millones de euros de ingresos entre premios y publicidad no le quedó "nada".
El padre tuvo toda la autoridad sobre los activos de la tenista: "Mensualmente se me otorgaba una cantidad de la que yo le daba cuenta puntual, y en ningún momento me preocupé de preguntarle".
Ahora, la tenista tiene deudas con la Hacienda Pública por impuestos liquidados como residente en Andorra que involucran unos 3,5 millones de euros (en torno a 4,2 millones de dólares).
La española, actual capitana del equipo español de Copa Fed, también tenía rotos los lazos familiares con sus hermanos.
Su hermano Emilio llegó a ocupar el séptimo puesto del ranking mundial y fue capitán del equipo de Copa Davis. Su hermano Javier fue principalmente conocido por los torneos de dobles y su hermana Marisa se hizo un nombre en lo campeonatos universitarios de Estados Unidos.
Las revelaciones de la ex jugadora apuntan a un fenómeno que no es nuevo en el tenis: también Graf y la serbia-australiana Jelena Dokic, entre otras, tuvieron graves problemas con sus padres. Pero la crudeza de las revelaciones de Arantxa generaron un asombro generalizado en España. Lo que parecía modélico en su exterior, estaba en realidad agrietado en el interior.


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