Cumplir uno de cada cuatro

22 / 02 / 2012 Luis Algorri
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Unos 37.000 españoles celebran su cumpleaños el 29 de febrero. Son los bulliciosos bisiestos.

El lunes 29 de febrero de 1864, la casa del compositor Gioacchino Rossini en Passy (hoy Passy-sur Seine), al sureste de París, resplandecía de luces, invitados, música y criados con librea. Una fiesta por todo lo alto para celebrar el decimoctavo cumpleaños del gran músico. Estaba allí el todo París y, desde luego, lo mejor de los numerosos italianos que vivían en Francia. Reinaba sobre todos ellos la segunda esposa de Rossini, Olympe Pélissier, con la que se había casado justo 18 años antes, tras el fallecimiento de Isabella Colbrandt. Lo que se dice una vida rápida: antes de cumplir los 18, Rossini había tenido tiempo de escribir cuarenta óperas, entre ellas El barbero de Sevilla, La italiana en Argel y Guillermo Tell; luego, inmensamente rico, se había tomado unas “vacaciones operísticas” de 35 años, durante los cuales escribió piezas breves, el famosísimo Stabat Mater... y numerosas recetas de cocina, entre las que destacan la de los canelones y la del tournedos. Pero en 1864, cuando Rossini cumplió al fin los 18, Europa estaba de nuevo deslumbrada por su Petite messe solennelle...

¿Cómo pudo darle tiempo a hacer tantas cosas en tan poco tiempo? Pues porque hay truco. Cuando Rossini celebró con la apoteósica fiesta su decimoctavo cumpleaños, había vivido, en realidad, 72 años. Es lo que les sucede a quienes nacen el día del año en que nació él, un 29 de febrero. En su caso, de 1792. Viviría para cumplir los 19, pero moriría pocos meses después... a los 76.

Un club mundial.

El donostiarra José Manuel Ubarretxena, hostelero, representa al nada ilusorio Club Mundial de los Bisiestos, que se fundó en 1996 y que trata de reunir a los nacidos en ese día raro; y que se llaman así, bisiestos, como el año en el que febrero tiene 29 días y no 28. Ubarretxena lleva años buscando bisiestos: su club cuenta con unos 2.000 socios que, cuando se reúnen para celebrar su nacimiento, empiezan -no faltaba más- por la taberna Ubarretxena, en San Sebastián.

Pero le falta gente y lo sabe: el INE calcula que en España hay alrededor de 37.000 bisiestos, y unos cuatro millones en el mundo. El número de niños que nace en España cada 29 de febrero no llega al millar, pero el simpático vasco asegura que los bisiestos son “patrimonio de la humanidad” y “olímpicos”, y no le falta razón en esto último: los juegos de verano se celebran en año bisiesto desde 1896. También ha tenido ocurrencias más audaces, como proponer a la ONCE un sorteo extraordinario dedicado, cada cuatro años, a los nacidos en un 29 de febrero, o pedir al Gobierno -al anterior- que conceda a tan singulares ciudadanos una “ayuda” de 300 euros. No le han hecho caso. De momento.

Diga lo que diga el refranero, tan lúgubre y asustadizo en la mayoría de las ocasiones (“año bisiesto, año siniestro”, “año bisiesto y año de pares, año de azares”), los nacidos en 29 de febrero son tan alegres, tan juerguistas o tan todo lo contrario como los nacidos en cualquier otro día. Pero, eso sí, cada cuatro años se ponen mucho más contentos que los demás. Y hacen ruido. El Club Mundial de Bisiestos (en inglés se llaman leapers, y el 29 de febrero es el leap day) organiza celebraciones en medio mundo. Los parques de Disneylandia en California y Florida abren las 24 horas del día. En Ontario, Canadá, los leapers organizan un fiestón digno de Nochevieja. En las islas Marshall, en el atolón Kwajalein (Pacífico central), se arma otra celebración campestre-playera, dedicada especialmente a los niños. La cadena hotelera Premier Inn monta una promoción, precios especiales y fiestazo en sus establecimientos londinenses. En EEUU hay celebraciones por todas parte.

En España, el último 29 de febrero se intentó batir el récord Guinness de bisiestos reunidos, que hasta ese momento ostentaba Noruega con 340 leapers juntos. Según la web del Club Mundial, www.leapyearday.com, este año lo podrían intentar de nuevo, con el aliciente añadido de que allí a los reunidos no se les llama bisiestos, sino vipsiestos. Y en Aragón se prepara también otra bisiestada memorable.

Y todo esto por culpa del movimiento de traslación de la Tierra. El planeta tarda en dar una vuelta completa alrededor del sol 365 días, 5 horas y 47 minutos, en números redondos. Ese sobrante de casi 6 horas se acumula y, cada cuatro años, se añade un día más al tenebroso y corto mes de febrero, que debe su nombre a unas fiestas romanas de purificación en la que los penitentes se azotaban a sí mismos y a los demás, sobre todo a las mujeres, con unas correas hechas con piel de macho cabrío llamadas februa.

Nada que ver, por lo tanto, con los saraos que preparan los bisiestos en medio mundo... ni con la que armó el gran Rossini cuando celebró su 18º cumpleaños. Esa sí que fue sonada.

COMENTARIOS

No hay comentarios

ENVIA TU COMENTARIO

  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Grupo Zeta Nexica