El día que Artur Mas lloró, mientras repetía “No pot ser, no pot ser”

09 / 01 / 2013 16:46 José Oneto
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El presidente catalán estuvo a punto de dimitir tras el resultado de las elecciones del 25-N. Sin embargo, en Noche-buena se convirtió en el 129º presidente de la Generalitat.

Cuentan que el pasado 25 de noviembre, cuando fueron llegando a la sede del cuartel general de Convergència i Unió (CiU), instalada en el hotel Majestic de Barcelona, los primeros sondeos de la jornada electoral, el presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas i Gavarró, comentó que no se creía ni la encuesta a pie de urna realizada por TV3 ni, por supuesto, las primeras noticias de que su partido no alcanzaría la mayoría absoluta.

Cuentan que, bien avanzado el escrutinio, seguía sin creerse nada, justificando su posición en que estaban saliendo los resultados de las grandes ciudades y no de la Cataluña profunda, claramente nacionalista. Y cuentan, en fin, que casi cerrado ya el escrutinio, que arrojaba la pérdida de más de doce escaños de CiU, Artur Mas i Gavarró se echó a llorar y, agarrado a su mujer, Helena Rakosnik, catalana de origen checo, empezó a repetir como un poseso “no pot ser, no pot ser” (“No puede ser, no puede ser”). Mas estaba convencido de que esos resultados significaban que el pueblo catalán le daba la espalda y que si había que luchar por la independencia, era mejor, y así lo demostraban las urnas, votar a Esquerra Republicana de Catalunya ( ERC) que a CiU.

Pero es que, detrás de ese convencimiento, en aquella noche (“No pot ser, no pot ser”) lo que no podía ser es que él siguiera al frente de Convergencia y de la Generalitat. Convencido, comenzó a musitar que se iba, que había pedido una mayoría significativa y los resultados indicaban que había perdido doce escaños respecto a las elecciones del 2010. Un auténtico voto de castigo y un gran premio para ERC, el tradicional adversario de CiU y el denostado componente del Tripartito que había dejado una herencia económica envenenada.

Las lágrimas, los lamentos y las ganas de tirar la toalla solo duraron hasta que apareció el muy honorable president, Jordi Pujol i Soley, que, acercando su cara a la de su heredero, Artur Mas, y mirándole a los ojos le dijo: “Aquí no se va nadie. Aquí se aguanta y tú sales ahora, a dar la cara, como si no hubiese pasado nada”. Y así fue. Mas salió, dio la cara, como si no hubiese pasado nada, y el “no pot ser”, se convirtió, de pronto, en un “pot ser”.

Tan pot ser que, un mes más tarde, el día de Nochebuena de 2012, el señor Mas y Gavarró se convertía en el 129 presidente de la Generalitat catalana, gracias a los 50 votos de CiU y los 21 de ERC, con quien Convergencia ha firmado un denominado “pacto de transición nacional”, que es todo un catálogo programático que va desde una administración tributaria propia para recaudar todos los impuestos, hasta competencias plenas en puertos, aeropuertos y ferrocarriles, pasando por la implantación de un Banco Nacional de Cataluña, una administración de Justicia propia, una Seguridad Social catalana, una policía integral e, incluso, toda una aprobada relación de impuestos que graven los grandes patrimonios, las industrias medioambientales, las grandes superficies e, incluso, los fondos bancarios. Todo una estructura de Estado para convocar el referéndum de independencia a lo largo del año 2014, algo que supone un auténtico desafío al Estado y a la Constitución por la que existe la Generalitat y la presidencia que ostenta el señor Mas.

El recién investido presidente de la Generalitat ha querido situar el derecho a decidir y la consulta soberanista en lo que él ha llamado la “centralidad política”, una centralidad que deberá afrontar su Ejecutivo con el beneplácito de ERC, que se convierte, así, no solo en el único aliado de un Gobierno al que todos auguran una vida muy corta, sino en el verdadero beneficiario de las elecciones de noviembre y del pacto firmado con Convergencia. Mas es el presidente oficial, pero Oriol Junqueras es el presidente en la sombra. Desde esa presidencia oficial el señor Mas ha lanzado un mensaje en tres direcciones: la necesidad de afrontar la crisis, la agenda soberanista con la consulta por la autodeterminación y la necesidad de ampliar los consensos (a partidos políticos y entidades sindicales y ciudadanas), para situar los límites que deben permitir preservar el Estado del bienestar

Para eso ha designado un Gobierno con 12 consellers en el que Francesc Homs gana peso y se convierte en su mano derecha; Felip Puig sale de Interior para ocupar la cartera de Empresa y Empleo; Joana Ortega, de Unió, se mantiene como vicepresidenta; Ramón Espadaler será el nuevo conseller de Interior; el alcalde de Figueres (Gerona), Santi Vila, estará al frente de Territorio y Sostenibilidad; Neus Munté, de Bienestar y Familia; y Germà Gordó, de Justicia. Completan el Ejecutivo Andreu Mas-Colell (Economía y Conocimiento), Irene Rigau (Enseñanza), Boi Ruiz (Salud), Ferran Mascarell (Cultura) y Josep Maria Pelegrí (Agricultura), todos ellos con la misma responsabilidad que en el anterior Gobierno.

Un Gobierno probablemente menos dispuesto que el anterior a llegar a consensos, del que han salido los miembros más moderados y también más dialogantes, resultando reforzados los más duros e intransigentes, como Felip Puig, del que la oposición ha pedido repetidas veces su dimisión por la forma ruda y autoritaria con la que ha dirigido el orden público como consejero de Interior, y que sorprendentemente va a Empresa y Empleo, o como el que hasta ahora ha sido secretario general de la Generalitat, Francesc Homs, el ideólogo del independentismo de Mas, el que ha dirigido la fracasada campaña electoral y se empeñó en convertir a Mas en ese Moisés que iba a llevar al pueblo catalán hasta la tierra prometida de la independencia, que se convierte en consejero de Presidencia, desde donde se tendrán que buscar nuevos consensos. Por lo pronto, a pesar de la actitud belicista e intransigente de Mas, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya ha anunciado que está dispuesto a recibirlo, abrir un diálogo y encontrar vías de solución, algo difícil de conseguir a estas alturas. Algo que, probablemente, ya no pot ser.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

COMENTARIOS

  • Por: el padrino 13/01/2013 12:44

    y que se cria este "señor", tal y como esta dirigiendo a su comunidad, que le iban a dar un premio ???

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