A la espera de una explicación completa de Rajoy
El presidente del Gobierno no comparecerá en el Parlamento para defender su plan de ajuste, hasta después del Consejo Europeo, que se celebrará el próximo día 30.
Varias Semanas Después de su toma de posesión y de la formación de su Gobierno, un gobierno con unas ansias reformistas propias de jóvenes boys scouts recién salidos de la escuela a la conquista de la Montaña Mágica, el presidente Mariano Rajoy permanece escondido sin dar la cara, a la espera del Consejo Europeo de finales de este enero para informar al Parlamento de lo más importante que ha ocurrido en estas primeras semanas en las que se ha pretendido sentar las bases de la política económica de los próximos años.
La desaparición de Rajoy de la escena política desde, prácticamente, la victoria electoral del pasado 20 de noviembre (reapareció en Marsella con ocasión de la cumbre de parlamentarios del Grupo Popular, para entrevistarse con la canciller Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarkozy, protagonizó el debate de investidura y leyó apresuradamente, en minuto y medio, la relación de su Gobierno, sin permitir ningún tipo de pregunta) ha levantado todo tipo de especulaciones, cábalas e interpretaciones.
Desde que está haciendo un curso de inmersión de inglés de cara a la cumbre europea del 30 de enero, hasta que está padeciendo, según el periódico alemán Frankfurter Rundschau, el síndrome de la huida, que tan bien refleja la película Habemus Papa.
No Parece Que, Como En La Película de Nanni Moretti, Rajoy esté huido por el miedo a lo que se ha encontrado al llegar a La Moncloa, ya que lo podía haber intuido o imaginado. Porque Rajoy es buen parlamentario, hábil contestando a las preguntas de los periodistas en ruedas de prensa, y porque tiene salidas para las cuestiones más comprometidas, no se entiende su resistencia a enfrentarse a los medios y, por lo visto, también al Parlamento, ya que se ha negado a defender el plan de ajuste.
Por lo que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha denominado “economía procesal”, Rajoy no comparecerá en el Parlamento hasta después del Consejo Europeo del día 30, aunque es posible que se vea obligado a responder a preguntas de los informadores el día 16, en que recibe en La Moncloa al presidente francés, Nicolas Sarkozy. Allí tendrá que responder, sobre todo, del aumento de impuestos, algo que ha desconcertado a dirigentes y votantes de su propio partido.
Hasta ahora, Rajoy ha basado todo su programa electoral y su campaña de las últimas generales, así como su plan prioritario para la creación de empleo en una bajada de impuestos, ya que, según su teoría, el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos o en las manos de los empresarios que son realmente los que crean puestos de trabajo, que en poder de un Estado derrochador.
El Imprevisto Cierre Del Déficit público del año 2011 en un 8% (cuando según lo pactado con Bruselas era de un 6%) ha echado por tierra todo ese entramado ideológico liberal, y el nuevo Gobierno no solo ha aprobado el mayor ajuste que ha conocido la economía española en su reciente historia, sino que la reforma impositiva ha colocado a nuestro país, de un día para otro, en el tercero de la Unión Europea con un IRPF más alto, solo superado por Suecia e Inglaterra.
Es verdad que es difícil explicar al electorado que, como venían insistiendo muchos dirigentes populares, un mero cambio de gobierno iba a suponer un cambio de tendencia traducido en una bajada radical de la prima de riesgo y una estabilización de las bolsas porque se iba a reforzar inmediatamente la credibilidad y la confianza de los mercados. Ese ingenuo mensaje se ha visto complicado con una herencia inesperada que va a obligar al nuevo Gobierno a ejecutar un plan de ajuste tan duro, tan duro, que va a ser difícil de cumplir.
Ahorrar en doce meses nada más y nada menos que cerca de 40.000 millones de euros para pasar, en solo un año, de un 8% a un 4,4% de déficit es algo que tiene que ser reconsiderado por Bruselas con algún tipo de moratoria.
Con una recesión para todo el año 2012, un aumento de los impuestos, incluido, probablemente, a partir del mes de marzo, el IVA, y un ajuste como el que se ha aprobado y el que se tiene que aprobar cuando se redacten los nuevos Presupuestos Generales del Estado, el panorama económico es desolador, sobre todo, para esa meta de creación de empleo que ha sido el gran objetivo electoral del PP.
PD. Al final, para parar un poco la ofensiva sobre su desaparición, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, concedía el martes, día 10, una entrevista al presidente de la agencia Efe. Una entrevista de puro compromiso en vez de una rueda de prensa con preguntas y repreguntas, que es lo que están solicitando los medios y en la que se aborden todos los temas que en estos momentos preocupan a la opinión pública, cada vez más asustada por una situación económica que parece no tener una salida mínimamente optimista... A pesar de la entrevista puede seguir considerándosele desaparecido. Veremos su explicación del lunes 16 de enero.


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