Conmociona que los Alba alquilen el palacio de Liria
La Casa de Alba se ha visto obligada a abrir las puertas de su palacio para cócteles y presentaciones debido a la falta de liquidez de sus empresas.
Hubo casi patatús colectivo ante el anuncio que acerca al mejor postor los tesoros del palacio de Liria, lo demás pareció un relanzamiento de cuerpazos gloriosos tras el exceso navideño. Todas cual modelos remarcadas con pantalones reemplazando los habituales, parece que desfasados, trajes de cóctel. La tierna y entrañable María Zurita metió sus vaqueros dentro de las botas negras hasta la rodilla y Olivia de Borbón -redorada con los joyones que promociona a base de estilo- optó por un conjunto negro remarcador de su melena cobriza.
Alejandra Rojas heredó refinamiento de la condesa de Montarco, parecía réplica de la en tiempos estupenda Diane Keaton, una especie de espejo en el que también se miró Noelia López, la ex de Guti, ante una Romina en pie de guerra. Presentaba los premios recompensadores de los mejores productos de belleza y eligió entre cinco modelos un Etro no demasiado favorecedor que aupaba su parece que rehecha pechuga hasta extremos insultantes. El desafortunado traje era un extraño puzle: contrastaba dorados y naranjas donde la entrepierna quedaba en antiestético trasluz. Luego se arrepintió al aceptar semejante diseño, buen soporte a su desafiante bellezón con melena ahora ennegrecida pasando página a sus consabidas mechas platinadas. La camisola como santo y seña incluso en la adelgazada Amelia Bono, mientras mamá Ana Rodríguez se resguardó de fríos bajo una capa peluda que animó con guantes morados en ante que llegaban al codo. Acentuó su elegancia coruñesa acaso porque adelgazó: “¡Igual es que me quité un gran peso de encima!”, bromeaba con retranca galaica.
Antonio Cano, siempre con la sonrisa puesta mientras sus productos de Avene o Rene Fruster no padecen crisis. Es un sector en alza, remarcaban ante Arancha del Sol atenuada en volantes crema cerca de la siempre llamativa Juncal Rivero, de quien sobresalía el bolso amazona de Loewe de napa blanca. Es símbolo de la centenaria firma que sigue haciendo peletería como pocos.
Premios a la belleza.
Lo magnificaba Marta Barroso firme sobre sus míticas piernas genéticas presumiendo: “Estoy con un pie en los 50”. Se nota y resulta treintañera, igual que su casi gemela Teresa de la Cierva, que mantiene mutismo acerca de su hermana Fátima de la Cierva que rompió con el marqués de Griñón tras su matrimonio de casi 20 años. Ofrecía bronceado sanluqueño. Exacta, discreta y siempre reservada, la hija de la infanta Margarita puso cara de circunstancias ante el tema de Urdangarin y la última biografía de doña Sofía. Es supuestamente reveladora, Pilar Eyre demuestra tener unpar pese a múltiples inexactitudes: “No entiendo cómo pueden tomarlo en serio”, suspiraba María dolida, quizá necesitando una fusta para quitar de en medio los infundios. Su familia –la familia del Rey, que no la Familia Real– parece realmente afectada, subrayó la siempre espléndida Alejandra Rojas que tras romper con Luis Medina también parece liberada. Tenía mucha adicción y condicionamientos parece que indeseables, opinaron en un guirigay amortiguado por las floreadas alfombras del hotel Palace con tapicería renovada. Son vivas, verdosas sin oscurecer y dan otro tono al enorme salón bajo su característica cúpula que entusiasmaba al rey Alfonso XIII, impulsador del establecimiento. Marta Robles y Nuria March llegaron con el gesto imperioso que las caracteriza y Noelia López formando tándem con Elena Barquilla parada en el tiempo. Parece lista a debutar nuevamente enfundada en un camisero Loewe de ante gris perla de sencillez contrastada por el enorme chaquetón sin mangas de zorro argenté. Una simple coleta acentuaba su perfil casi hindú.
Marian Camino calló lo que padece su hermano Rafi con su ex reclamadora, Paloma Lago exhibió sonrisa prefabricada sobre tweed grisáceo y Pilar Medina Sidonia puso cara de circunstancias ante el pleito con la alemana ex de su madre y el que tiene con su hermano reclamador del ducado de Fernandina. Inma del Moral está irreconocible con el pelo oscuro, buen contraste de su afinamiento físico, y Mónica Martínez, tan cautivadora como Elena Ballesteros con falda dorada por encima de la rodilla. Aunque en esto de la mini batió récord Patricia Olmedilla, duquesa de Terranova, conjuntando grises en punto. La falda le llegaba a medio muslo destacando unas morenas piernas prestas a escapar a Santo Domingo para debutar en plan reportera haciendo la casa de los Rainieri, tan íntimos de Felipe González y socio dominicano de Julio Iglesias y Óscar de la Renta. Son los anfitriones excepcionales de nuestros famosos buscando sol y confort caribeños.
Noelia y Romina se ven las caras.
A la futura de Guti se la veía incómoda y no porque fuera consciente de que podía darse de bruces con Noelia López la ex. Parece que tiene muy superada la ruptura de este otoño que dio principio al romance del jugador con la tucumana de tipo impactante. Bajo cazadora de visón negro con destellos rutilantes, Noelia ni se inmutó cuando le advirtieron lo que podría encontrarse. Rio y fue suficiente réplica a quienes también, o más que bien, deseaban confrontación. Comentaban de todo viendo subrayar los mejores productos del año: lo mismo del funeral por Ramón Rato, también realizador de doloridos semblantes como el de Ana Botella con bufanda de visón muy protectora pegada al cuello, y un José María Aznar desafiando a cuerpo gentil el frío polar del anochecer serrano. Se notan los ejercicios permanentes con Bernardino Lombao, de ahí su forma física admirable y una cabeza tan bien amueblada como la de Cristina Cifuentes, nueva delegada del Gobierno en los madriles. Mano dura con sonrisa de seda, lo que debe ser, tras otras precedentes pasando del cargo y de la enorme responsabilidad. Tiene o trae alborozada a la policía y a los joyeros por cómo afronta su problemática nada más posesionarse. Su llegada alboroza completando el triunvirato femenino con mando y órdenes en la capital con las impagables Esperanza Aguirre y Ana Botella. Deseando demostrar que no solo es la esposa de. Cifuentes dio pésame con bufanda turquesa realizadora de luminosidad facial. Esperan de ella lo mejor: “Me saludaron con alborozo pero pronto empezarán a cuestionarme, soy consciente”, anticipó ante un Alfonso Cortina con abrigo a media pierna contrastando con el más corto del apenado Rodrigo Rato. Su sobrina Patricia y sus tres hijos, cual cuadro doliente. El niño de Espartaco está hecho un hombre mientras que Nuria González sobresalió con un bolsón de Hermes quizá demasiado llamativo.
Felices por la recuperación de Terelu Campos tras extirparle tumor mientras inquieta el estado de Larrañaga y Ponce y Paloma muestran a su recién nacida. Con Bianca ya van dos.
Runrún permanente entre cremas, potingues y aire perfumador. Glamourquintaesenciado con ansias recuperadoras de momentos chic que el confortable hotel propicia como hace el barrio de Salamanca con exposiciones como esta recuperadora de Pitita Ridruejo como apacible pintora inédita o desconocida para muchos. Mientras Lola Herrera, convoca lanzamiento de su primera línea de ropa: “Está pensada para señoras de mi edad -75 increíbles años- que no encontramos trajes adecuados. Suelo diseñar lo que luzco en escena”, supone otro atractivo en las funciones que protagoniza y hay cola interrogándola por el autor de su ropa. De ahí la iniciativa completada con alta bisutería y hasta muebles, mientras Massiel prepara rentrée con un musical made in Broadway.
Es el Follies recientemente repuesto en Times Square, estrenado en 1971 por los estrellones Ivonne de Carlos, Alexis Smith y Ruby Kesler. Va de viejas glorias -Massiel es perenne- que despiden el teatro de sus éxitos. Habla de rencores, melancolía y una cierta nostalgia. Dirige el acreditado Mario Gas, que siempre acierta en el género. Encabezan Vicky Peña y Carlos Hipólito, nuevo en estas líneas cantoras con un reparto de cuarenta. “Yo también estrenaré My Fair Lady, el único gran personaje que me queda tras Evita y El hombre de la Mancha”, me anticipa Paloma San Basilio a punto de lanzar nuevo disco original de su hija y productora.
Homenaje a una gran novela.
Lo hizo en la nada nostálgica evocación de La pasiónturca, novela de Antonio Gala que llevó al cine Ana Belén. Cumple 20 años de su publicación y lo conmemoraron en Fitur dentro del stand turco. Aniversario montado por los creativos Vito Monturueli, Sinan Ufuck y Alfonso Llopart, director de Shangay que no pudo entregar sus conmemorativos premios por falta de patrocinadores. “Está fatal la esponsorización y me sugirieron poner taquilla, pero me pareció vergonzoso”, justificó.
Cuarteto excepcional para leer, o más bien releer, las disquisiciones de esta Desideria con calentón tras visitar el Gran Bazar y sus intrincadas callejas, el bullicio oliendo a pescado del Puente Galata, la torre vigía, el histórico hotel Pera donde Agatha Christie escribió sus misterios, un recuerdo perpetuado por placa conmemoradora, los atardeceres rojos en el café Loti del cuerno de oro, sin nada que ver con la nueva zona pija donde Mango ofreció un reciente desfile al lado del Reina, donde era soberano Guti en las noches locas hoy aplacadas por Romina.
Lolita Flores acudió a Fitur para repasar los capítulos de esta increíble novela y parece que la actriz quiere poner a la venta su casa de La Moraleja. Pablo Durán procuraba no hacerse notar incluso empujado por Belinda Washington en estado de gracia física, lo realzaba con cazadora avisonada de capucha entremezclada de napa. “Es un diseño mío”, reveló a una Paula Vázquez sin atisbo alguno de una inexistente anorexia parece que inventada por otros para quitársela de en medio: “Reaparezco el mes próximo, ya con un programa que haré en Barcelona como nuevo fichaje de Antena-3”, adelantó sin dejar de concretar próxima visita a la capital turca donde su Bazar Egipcio ofrece sensacionales ofertas de caviar iraní. Nati Abascal es habitual y vuelve cargada como otros de réplicas descubiertas en el Gran Bazar.
Comentaban eso y que los Alba encabezados por Cayetano, ahora con mando en plaza, proyectan alquilar el palacio de Liria para cócteles o presentaciones aunque con la salvedad de que evitarán los banquetes. Son malos tiempos para la lírica aristocrática tras renunciar la duquesa a su incalculable patrimonio, ya distribuido entre los hijos. El palacio de Liria como Dueñas y Monterrey, integran la fundación y parecían intocables. Un cierto desencanto sobrevuela la jet madrileña, que parece afectada con tal medida recaudadora ante lo de “tenemos patrimonio pero falta efectivo”.
No dejaron de oírse lamentaciones soterradas en la cita de Pitita Ridruejo para mostrar sus pinturas que van desde cómodos bodegones florales hasta más atrevidas interpretaciones de sillas sobre suelos ajedrezados. Jaime de Marichalar no se lo perdió retomando ritmo después de pasar las fiestas en Cartagena de Indias con sus hijos Froilán y Victoria. Evitó pronunciarse sobre el vergonzoso caso Iñaki Urdangarin tan atentador contra la familia del Rey. Siempre hay algo que comentar por encima del remarcado figurón esbeltecido en pantalones de distinto corte como la improvisada pasarela de jóvenes vips coincidentes en los premios de belleza.


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