Anunciaron la boda de Cayetano sin haber logrado el divorcio

27 / 11 / 2009 0:00 Jesús Mariñas
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Al segundo de Carmen no se le suponían prisas en unirse con la segunda gran mujer de su vida cuando aún no está resuelto su divorcio de Blanca Romero.

Se precipitaron por aquello del notición, la posible, o aun imposible boda de Cayetano y la guapa Eva González, ex de Iker Casillas que parece tener prisa por casarse, como bombazo del otoño. Al segundo de Carmen no se le suponían prisas en unirse con la segunda gran mujer de su vida. La Miss España logró superar el trauma anímico que para Caye -así lo llamaban en la intimidad familiar- supuso desunirse de la asturiana Blanca Romero, a la que dio posición y aunamiento social, además de reconocer y adoptar a su hija de padre supuestamente desconocido. O no tanto. Especularon mucho con la generosidad del entonces incipiente torero que no tenía, como hoy, los sapientes consejos de su tío Curro Vázquez. Entonces lo impulsaba Juan Romero, padre de Blanca y matador que no llegó a mucho. La gente del toro recuerda “cómo Juan se desvivía dándole consejos, animándolo y comprándole vaquillas en Salamanca para que dejase su estudio de grabación y se lanzara a una profesión a la que los suyos habían dedicado varias vidas”. Continúa las gloriosas dinastías toreras y no queda a la zaga en lo que en su época supusieron Niño de la Palma, Antonio Ordóñez y Luis Miguel. Un digno sucesor que ahora meten en capilla cuando todavía no está resuelto, sentenciado y decidido su divorcio de Blanca, un proceso a rematar los próximos días. Ansiosos de la exclusiva, se precipitaron algunos. Y ante la inminente resolución, el enfado, incomodidad y negativas de y Eva Cayetano que, a lo mejor, ven pospuestos su planes nupciales si a última hora surgen inconvenientes. Todos hablan de cómo él mima, se ampara y tutela en su todavía suegro, parece que con opinión definitiva para agilizar un trámite que ya debían haber realizado desde que rompieron en 2004. ¿A qué las prisas actuales si no existen proyectos casamenteros urgidos por la hermosa sevillana que triunfa como presentadora televisiva? En Canal Sur logra audiencias récords con un programa sobre la copla donde está ayudada por el conocimiento experimentado de Hilario López Millán. Eva funciona menos en el concurso de ámbito nacional donde tiene mayor protagonismo pero menos efectividad.

Amigas de los niños

Sí la hubo con relumbre en el nombramiento de “Amigas de los niños” oficiado en Madrid a cinco grandes del show bussiness. Nada menos que la mítica ClaudiaCardinale con Annie Lennox, la soprano Barbara Hendricks, la interesante Julia Ormond y el tierno Eduardo Galeano. Claudia, con 75 años como su casi paisana Sofía Loren, mantiene el aire de gran estrella. Hablamos de cuando rodó Las petroleras haciendo tándem con Brigitte Bardot. Hicieron historia y Claudia no lo añora, o tal me dijo, jugueteando con los diez rubís en forma de lágrima que conformaban su gargantilla completada con brillantes. Era buen contraste con la característica sobriedad de Annie Lennox enfundada en pantalón negro bajo una camiseta con el eslogan HIV positivo. Su aparente frialdad física chocó con el calor con que expuso, narró y detalló su labor africana para mejorar la situación de tanto niño desprotegido. Un poco el caso de la más hierática Julia Ormond y cinematográficamente errante que preside una asociación para acabar con la esclavitud: “Sigue existiendo, la permiten y esconden”, descubrió enfundada en un Dior muy sencillo en el mismo rojo cereza que Nati Abascal vistió asombrando en el coleante casorio García Yébenes-Orellana. Barbara Hendricks, ya canosa y enmoñada, remató entonando a capella un ritmo africano al que ahora integra en sus conciertos dejando de lado arias operísticas de otros tiempos. Vive una segunda carrera, magnificaban. Claudia apenas habló con el resto, Annie no dejó de comentar con la Ormond, Galeano fue cordial con todos y la Hendricks iba a su bola. Las presentó Concha García Campoy. Algo impensable en el merecidísimo homenaje de la profesión al perenne recuerdo de Mary Carrillo. El teatro se lo debía a quien fue su mayor exponente en el siglo XX. Ninguna tan excelsa, polifacética y exquisita como ella. Un todos a una encomiable, qué hermosa generosidad tienen los cómicos y cómo saben valorar el talento. Cantidad y calidad, desde Sancho Gracia con Curro Jiménez superado pero no olvidado, formando sinvergonzón tándem con un Paco Marsó remiso a su anunciada, y bien vendida, boda habanera que encorajinó a Concha Velasco cuando se difundió el supuesto flechazo, acaso tan sólo montado para tal exclusiva.

Machaque constante

“Lo vamos posponiendo -bromeó Marsó- porque tenemos un problema político, querido Sancho, quiere casarnos Raúl Castro y yo prefiero a Fidel. Como está malito, mejor demorar la ceremonia”, justificó bromista ante su hijo Manuel, el mayor de la pareja aportado por la actriz al entonces apañador matrimonio con que era admirado galán. Y no pasó de ahí, los veintisiete años de relación fueron un machaque permanente, incesante y casi degradador por parte de la actriz, hay que conocerla. Más de una vez sentí vergüenza ajena siendo testigo de cómo ella lo humillaba: “¡Cállate, qué sabrás tú de todo esto”, le repetía, y acabó poniéndole las maletas en la puerta harta de infidelidades casi comprensibles, y que me perdonen. Quizá yo lo hubiera hecho mucho antes de soportar lo que le tocó a un nada inmaculado Paco Marsó, que no acaba de superar las dificultades económicas. Era comidilla en esta cita funeral del Teatro Español con lo más granado de la escena patria. Montado y dirigido por Mario Gas, el entusiasmo estuvo encabezado por una Nuria Espert que no aparenta, ni disimula, los 74 que tiene en estado de gracia. Sólo hay que verla en esa Bernarda Alba de Lluís Pasqual donde Rosa María Sardá borda la Poncia, su criada perruna. Nuria otorga al para algunos siniestro personaje una visión diferente entremezclando ternura y tiranía materna. Yo la vi en Londres, dirigiendo a Glenda Jackson y ladie Olivier como protagonistas, en un estreno realzado por las reinas Sofía, Noor y Ana María de Grecia. Fue en el año 1986, ya llovió. Entonces la esposa de Olivier se comía a la Jackson, algo que no sucede en el mano a mano español de Nuria y Rosa María.

La para algunos sólo cómica evita los tics y manierismos que parecen clásicos del tipo. Lo subrayaban ante una Berta Riaza sorprendentemente enfundada en un chándal de terciopelo azul, creadora de una Bernarda dominadora. Julieta Serrano la mimaba y protegía ante la mirada risueña de una Rosa Valenty restallante en lentejuelas negras muy entonada con la festiva Gala fúnebre. Su amistad es perenne con Pepe Rubio, razonaban ante la siempre afectiva y aún hermosa Marisol Ayuso cerca de la estoica y cómica Esperanza Roy, de la que Javier Aguirre procuraba desmarcarse. Alicia Moreno Espert, consejera municipal de las Artes, contemplaba con José Antonio Campos, su mano derecha, la posibilidad de bautizar un teatro con el nombre de Mary Carrillo, los locales ya no abundan en una Villa y Corte que esta temporada vive año de gracia escénica. Sus tablados rebosan nombres atractivos, ya que apenas se hace cine: Maribel Verdú, Aitana Sánchez Gijón, Pepón Nieto, Sancho Gracia, Pedro Ruiz, con su sátira política realmente corrosiva, Ana Belén, Tony Cantó son gancho de una cartelera pujante y reclamadora con el dúo Espert-Sardá y continúan campañas de épocas anteriores donde la Carrillo reinó casi durante setenta años.

Vivencias compartidas

Todo eran recuerdos, vivencias compartidas, anécdotas. Fernández Montesinos evocó ante un bronceado y achispado Antonio Gala –“Es que tomé un cuba libre”, reconocía el escritor, que prepara su autobiografía, titulada Lecho de rosas-, mientras el director contaba haciendo historia: “Mary y Sancho hacían en San Sebastián La mamma en plena Semana Grande, donde los fuegos artificiales suelen parar las representaciones. Todo se sincroniza para que el público salga a ver la pirotecnia, luego prosigue la función. Se ve que calculamos mal y, en plena parrafada, con un decorado que al fondo reproducía un volcán porque ocurría en Sicilia, el estruendo de los petardos. Tras el primer desconcierto, Mary fue al balcón de ficción, lo abrió, dio un suspiro y dijo: ‘¡Vaya, el Etna está en erupción”, provocando carcajada y ovación por su gracia improvisadora.

Pedro Olea contó cómo la actriz se refugiaba en un perfumado pañuelito de seda cuando filmaron la película Akelarre; Pellicena glosó su gran capacidad para el teatro clásico, casi inexistente en la programación; Concha Velasco -muy rellena- abundó en que Mary la consideraba su quinta hija, igual que las llorosas Teresa y Fernanda, “las niñas de Mary”, que la cuidaron hasta el pasado 31 de julio, a punto de los 90. La Espert descubría: “En 1950, recién llegada a Madrid y sin apenas conocerme, Mary y su marido me invitaron a pasar la Navidad con ellos. Así descubrí su espléndida familia. Mary me enseñó cómo hay que ser y comportase cuando estás más arriba. Mary era todo lo que me hubiera gustado ser”. Otros retomaban un aserto de María Luisa Ponte: “Primero, Mary: luego ninguna”, sentenció, mientras alguno recordaba ante Martín Patino cómo el director “dobló a Mary en Nueve cartas a Berta, algo que entonces nos pareció ultrajante y realmente ofensivo”. Gala concluyó divertido y emocionado afirmando: “Cuanto sé del teatro se lo debo a Mary y a José Luis Alonso”, luego me anticipó que la autobiografía que ultima será homenaje descarado, con nombre y apellidos. “Tan sólo con alguna referencia cambiada para no herir demasiado. Soy el primero que entona el mea culpa”, puntualizaba. Lecho de rosas, sí, pero con grandes espinas, aún no cicatrizó la herida amorosa que lo marcó por vida. Está presente en alguna de sus poesías como el desmadre peluqueril en la nueva experiencia de Chenoa por entibiar el impacto paternal de David Bisbal. Duele y escuece.

Publicidad premonitoria

Algo impensable en la recién casada Marisa Jara. Quedó sin luna -quizá ya le había sacado jugo- por hacer publicidad de una píldora antiácida de pelo, algo que algunos encuentran premonitorio. Se le unió Natalia, la ex de Rafa Camino, también sacándole jugo a su separación igual que Genoveva Casanova anunciando el Halloween de Port Aventura, parece que superado lo de Luis Miguel, si es que existió. Mientras, Fran Rivera parece símil del bombero torero de mi tierna infancia. Ya se ha convertido en el torero anuncio, algo que nunca habrían hecho grandes como su abuelo Ordóñez, su amigo Espartaco o Curro Romero. Diferentes modos de entender y practicar torería, otro estilo de capotazos.

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