Romney se perfila como adversario de Obama

22 / 02 / 2012 Alfonso S. Palomares
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El republicano podría vencer al presidente en la carrera hacia la Casa Blanca si no aumenta el crecimiento económico y no descienden las cifras del paro.

La experiencia dice que el candidato republicano que gana las primarias de Florida termina ganando la candidatura presidencial. Si es así, y hoy nadie duda de que la tradición se confirmará una vez más, Mitt Romney le plantará cara a Barack Obama en la disputa por ocupar la Casa Blanca en las elecciones del próximo mes de noviembre.

Florida es como una síntesis y un cliché del país, una foto de escala a nivel de un país de la policromía humana de Estados Unidos. Ahí viven latinos, negros, mulatos, blancos riquísimos y marginados de todos los colores, combinan el inglés con el español y rezan en distintas iglesias, unas fanáticas y otras más tolerantes, en general cristianas. Mormones son pocos. Romney es mormón y ganó claramente con el 47% de los votos, dejando a su principal oponente, Newt Gingrich, a una distancia de 15 puntos, con el 32%. En el discurso para celebrar la victoria, Romney centró sus ataques en el presidente Barack Obama, de quien dijo que está metiendo en América lo peor de Europa, y afirmó que su apuesta es la de recuperar el alma de Estados Unidos antes de que Obama termine por destruirla completamente. El discurso de Newt Gingrich fue más curioso, tenía el tono de un general golpista interpretado por el desaparecido actor Charles Laughton. Sorprendió al auditorio con la promesa de que el 20 de enero de 2013, después de la ceremonia de la toma de posesión y antes de salir para el baile de inauguración de mandato con su esposa Callista, se encerraría en el despacho oval y firmaría una serie de decretos para aplastar la era Obama.

Decretos para acabar con los jueces izquierdistas, con la ley de sanidad universal, con la política de guerra contra la religión, sin olvidar el traslado de la embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. Parece que el hombre quiere bailar con la conciencia tranquila. Como cierre de su intervención, manifestó que la carrera que le llevaba a donde quería ir sería larga, que faltaban primarias en 46 Estados y la disputa del voto de más de 1.000 delegados para la convención del Partido Republicano a celebrar en Tampa, a finales de agosto. No cabe duda de que Gingrich es un optimista histriónico, o finge serlo, ya que sus posibilidades han caído bastante. Y a medida que se va conociendo su personalidad son bastantes los analistas que afirman que las que tenía se han evaporado. Romney confirmó en Nevada su victoria en Florida, marcando unas claras distancias con Gingrich. Los discursos de la campaña de Nevada fueron claramente económicos, no en vano es el Estado con más alto índice de paro, un 12,6%.

Perfil de los candidatos.

En la campaña de Florida abundaron los lances de guerra sucia que se repitieron en Nevada. Gingrich acusó a Romney de haber amasado su importante fortuna, se le calculan 250 millones de dólares (casi 300 millones de euros), a base de comprar empresas en quiebra para sanearlas destruyendo puestos de trabajo y después venderlas. Romney cargó contra Gingrich denunciando que había hecho lobby en Washington a favor de empresas insolventes o de dudosa reputación cobrando importantes sumas por sus oscuros oficios. El perfil de los candidatos es muy diferente, Gingrich se mueve en el fundamentalismo radical y Romney hace equilibrios centristas dentro de la derecha republicana.

Entre los candidatos que todavía siguen en la pista se encuentra Rick Santorum, católico preconciliar y animador de los más estridentes fanatismos; vean solo una perla: ha dicho de los homosexuales que no tenían derecho a la privacidad por ser sus prácticas sexuales comparables al adulterio, la poligamia, el abuso de menores, el incesto y la zoofilia. Todo junto. Prefiere educar a sus hijos en casa a hacerlo en la escuela para que no se contaminen. En caso de llegar a la Casa Blanca prohibiría el aborto incluso en los casos de estupro e incesto y declararía criminales a todos los que lo practiquen. Se le encuadra en las posiciones más derechistas y fanáticas del Tea Party. Gingrich trata de convencerle para que abandone, ya que en esas aguas también pesca él.

En los primeros años de este milenio, los debates que encendían las pasiones de los estadounidenses eran los de contenido ideológico protagonizados por los llamados valores morales, es decir, la defensa de la familia tradicional, que incluía el rechazo del divorcio, el no cerrado al aborto, considerando una aberración las prácticas homosexuales y algo inadmisible el matrimonio homosexual. La protección de la religión también figuraba entre sus primeros mandamientos. En los últimos tres años de crisis, el debate sobre los valores morales ha ido bajando decibelios para dejar paso a los debates económicos, ya que los problemas económicos son los que verdaderamente preocupan a los ciudadanos.

La cadena Fox ha hecho una encuesta entre los republicanos que fueron a votar en Florida y los datos sorprendieron a muchos observadores: el 62% de los encuestados manifestó que sus verdaderas preocupaciones eran las de orden económico, les angustiaba el miedo al paro, como es lógico en un Estado donde los parados suman el 10% y con la amenaza de seguir creciendo, y la depresión del mercado inmobiliario, tanto en Florida como en Nevada, son particularmente profundas. Los políticos cuyos grandes objetivos se centraban en salvar las almas del pecado y en evitar que la sociedad siga los caminos de la perdición, están fracasando, ya que lo que la gente verdaderamente quiere es salvarse del empobrecimiento.

Romney tiene fama de buen gestor económico, de hecho, lo está demostrando en sus empresas y dedica mucho tiempo de la campaña a hablar de las recetas que tiene para fomentar el crecimiento económico. It’s the economy, stupid. “Es la economía, estúpido”, se decía en tiempos de Clinton. Romney tiene un poderoso equipo de campaña que funciona estupendamente, Gingrich ya lo ha cambiado. Unos se marcharon porque no le aguantaban y a otros los echó porque no los aguantaba. Ahora vuelve a recordarse el carácter belicoso e intratable que demostró durante su época de presidente del Congreso, su manifiesta incapacidad para dialogar con la Administración Clinton desembocó en una ruptura total de las relaciones.

La dos caras de una moneda.

Y lo que es más grave, fue el primer presidente del Congreso en ser reprendido formalmente por sus compañeros por sus malos modos, su prepotencia, su megalomanía y su mala conducta ética. Hace cantos encendidos a la familia y él va por el tercer matrimonio; atacó duramente a Clinton por sus relaciones con Monica Lewinsky y a él le descubrieron tumultuosos líos con amantes. Ahora, a sus 69 años, tras convertirse al catolicismo y casarse con Callista Bisek, se arrepiente de los desórdenes de su pasado.

Romney representa la otra cara de la moneda. Como gobernador de Massachusetts desarrolló una gestión reconocida como seria y eficaz, ante su actual electorado de primarias corre el riesgo de ser tachado de progresista, ya que aprobó una ley sanitaria de cobertura universal muy parecida a la de Obama y no paralizó la ley de matrimonios homosexuales. Estos precedentes, y el hecho der ser mormón, suman los mayores inconvenientes en el panorama republicano, para neutralizarlos ya ha sacado su oposición al aborto y a la subida de impuestos. Una encuesta de Fox también ha revelado que el 40% de los americanos confiesa que se sentirían incómodos con un presidente mormón, por eso evita las alusiones a sus creencias

En las primarias que faltan, principalmente en los Estados del sur, mostrará su compromiso con los valores morales para no espantar a los del Tea Party.  Parece que tiene el camino despejado para enfrentarse a Obama. Entonces la economía centrará el debate. Obama tiene las de ganar si aumenta el crecimiento por encima del 3% y desciende el paro en un punto o dos, marcando una tendencia decreciente. De lo contrario, habrá partido y puede ganar Romney.

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