La isla de Jersey: el mayor paraíso fiscal del mundo

10 / 02 / 2014 9:23 Leah Mcgrath Goodman
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La diminuta isla de Jersey es ya el mayor refugio mundial de fondos extranjeros, pero este liderazgo ha tenido un coste social difícilmente asumible.

Shona Pitman creció en un enclave áspero de una isla valorada en dos billones de dólares (1,5 billones de euros). Criada en la parroquia de Nicholson Park, se considera afortunada por pertenecer a una comunidad extremadamente cohesionada en medio de paisajes de postal, y sin embargo no deja de ser consciente de que las riquezas materiales han transformado su paraíso natal sin que pudiera hacer nada para evitarlo. “Antes haberse criado aquí significaba algo –afirma–. Había un gran espíritu de comunidad, y también una gran industria turística. Pero ahora tenemos las finanzas, y el resto de actividades casi han desaparecido”.

Nacida en la isla de Jersey (un territorio insular situado en el Canal de la Mancha, a unos 23 kilómetros de la costa francesa), Pitman no reconoce como su casa otro lugar que este, que solo tiene que rendir cuentas ante la reina de Inglaterra. Y es que este territorio no pertenece ni al Reino Unido ni a la Unión Europea, sino que es una dependencia de la Corona británica, esto es, está bajo la soberanía del monarca inglés pero posee un Gobierno autónomo. La isla tiene Parlamento propio, poder judicial y soberanía económica, por lo que puede acuñar su propia moneda, que, sin embargo, está vinculada a la libra esterlina. A efectos comerciales es como si formara parte de la Unión Europea, pero cuenta con una Constitución propia, que se remonta al año 1204.

La isla tiene una extensión de 116 kilómetros cuadrados (similar a la de la ciudad de Barcelona) y tiene unos 100.000 habitantes. La población habla inglés, pero debido a su proximidad con Normandía, muchos de los apellidos y de los nombres topográficos son de origen francés. Hay incluso algunas personas que aún usan el jèarriais, un dialecto normando hablado durante siglos por la población nativa. La isla es famosa por sus impresionantes castillos y sus playas, así como por su marisco, sus vacas y su nata. Jersey también es famosa por custodiar cerca de dos billones de dólares de la riqueza mundial.

Evadir impuestos.

En 2013 Jersey se convirtió en el mayor refugio fiscal de capital extranjero del mundo, según el Global Financial Centres Index, por encima de las Islas Vírgenes Británicas, las Caimán, de Mónaco, Gibraltar y Chipre. Y aun así, debido a su reducido tamaño y a que tiende a pasar desapercibida, muchos ni siquiera saben que existe.

Para los no familiarizados con el término, un refugio fiscal (también llamado paraíso fiscal) representa una herramienta legal para reducir el volumen de ingresos tributables. El problema es que, muchas veces, estos lugares son usados simplemente para evadir impuestos. Por eso Jersey rechaza este término y prefiere el de “centro financiero internacional”.

La isla no parece interesada en atraer la atención de la prensa ni de personalidades famosas, a pesar de que algunas de las grandes fortunas del Reino Unido, como el empresario escocés y expresidente del club de fútbol Glasgow Rangers, sir David Murray, han establecido su residencia allí. De hecho, cuando uno llega al aeropuerto de la isla lo primero que nota es la nutrida presencia de jets privados. Jersey está rodeada de preciosas playas, faros, yates y puertos deportivos, y en la calle mayor de Saint Helier, la capital, hay 42 sucursales de los más importantes bancos del mundo. La mayoría de los inversores de Jersey vienen de la City londinense, pero cada vez atrae a más hombres de negocios de Europa, Oriente Próximo y Asia.

290 empresas por kilómetro.

En el tercer trimestre de 2013 se registraron en la isla 667 nuevas empresas, con lo que hacen un total de 33.272 compañías inscritas. Esto supone casi 290 empresas y más de 15.4oo millones de dólares (11.400 millones de euros) por kilómetro cuadrado de isla.

Para muchos analistas Jersey empezó a ser foco de interés cuando Fabrice Tourre, corredor de bolsa de Goldman Sachs, afirmó que había sido desde empresas radicadas en Jersey desde las que se había fraguado el fraude de las obligaciones de deuda garantizada Abacus, que provocó que dicho banco de inversión tuviera que pagar más de 500 millones de dólares (370 millones de euros) de multa al Gobierno estadounidense.

Geoff Cook, un destacado representante del sector financiero de la isla, reconoce que ha habido personas que se han aprovechado de Jersey al apostar por las “exenciones fiscales abusivas” que allí son posibles. Sin embargo, se apresura a afirmar que el territorio intercambia información fiscal con 33 jurisdicciones, y está en negociaciones para hacerlo con otras doce.

Un precio demasiado alto.

Pero en opinión de muchos nativos de Jersey, el precio que ha tenido que pagar la isla por su actual riqueza ha sido demasiado alto. La mitad de los que nacieron allí se han marchado, y según las últimas estadísticas, la población apenas confía en las instituciones. Por otro lado, la brecha económica entre la población ha aumentado, hasta el punto de que el 45% de los habitantes tiene dificultades para llegar a fin de mes.

Fue hace exactamente diez años cuando la isla aprobó reducir desde el 20% a cero los impuestos a las empresas, con la sola excepción del sector financiero, que tributaría al 10%. Según el analista económico Nicholas Shaxson, experto en paraísos fiscales, esto provocó un enorme agujero presupuestario en Jersey, y la solución fue crear un impuesto al consumo que afectó especialmente a la clase trabajadora. “Aquello fue una especie de ‘exprime a los pobres para salvar a los ricos”, afirma Shona Pitman.

En 2008, justo antes de retirarse, el ex subdirector de la policía Lenny Harper afirmó que la falta de controles y de responsabilidad pública en general habían dejado “indefensa” a la gente corriente de Jersey. Esta revelación se produjo cuando Harper era objeto de fuertes críticas debido al rigor inflexible con que manejó uno de los peores escándalos de la historia de la isla: el abuso sistemático a menores ignorado por sus antecesores durante décadas.

“Consciente o inconscientemente, el sistema ha permitido que la corrupción aflore hasta tal punto que aquellos que quieren combatirla son públicamente despreciados”, explicaba Harper. En 2011, este reportero fue retenido en el aeropuerto londinense de Heathrow durante más de doce horas, expulsado del país y le fue prohibida la entrada a Reino Unido o a Jersey durante los siguientes dos años, días después de comunicarle a las autoridades de la isla la intención de realizar un reportaje sobre los abusos a menores. La prohibición fue finalmente revocada en 2012, cuando el parlamentario británico John Hemming, del Partido Liberal-Demócrata, denunció que tenía una motivación política y por tanto no era conforme a la ley.

En 2005 Pitman se presentó a las elecciones al Parlamento de la isla con la esperanza de cambiar el sistema desde dentro, y consiguió un escaño por el distrito financiero de Saint Helier.
 No tenía ninguna conexión con el mundo de las finanzas y su objetivo era implicarse a fondo en asuntos de justicia social.

El marido de Pitman, Trevor, también consiguió su escaño en 2008, y juntos fundaron la Jersey Democratic Alliance, el primer partido político de la isla de signo verdaderamente progresista.

Animados por el llamamiento de la policía de Jersey, cerca de 200 personas de todos los rincones del mundo denunciaron que, cuando eran niños, fueron víctimas de abusos sexuales en la isla. Según un informe policial de finales de 2010, de la denominada operación Rectángulo, salieron los nombres de 151 presuntos pederastas, de los cuales 30 están hoy muertos.

Campaña de difamación.

Entre los sospechosos más conocidos se encontraba el presentador de programas infantiles de la BBC Jimmy Savile, acusado de haber abusado de niños durante décadas y que visitaba Jersey con frecuencia. Entre los que le acusan de abuso hay tanto hombres como mujeres que en ese momento se encontraban en Haut de la Garenne, una casa de acogida para niños bajo la tutela del Estado. A lo largo de la operación Rectángulo se hicieron excavaciones bajo el edificio y se encontraron restos de niños de entre 6 y 12 años. La policía dijo no tener constancia de denuncias por ninguna desaparición.

Aquellas revelaciones cayeron como una bomba atómica en aquella isla tranquila, y conmocionaron y polarizaron a sus habitantes; también provocaron una honda preocupación por la economía de la isla, basada en su impoluta reputación internacional de centro financiero “sólido y estable”.

Y sin embargo, menos de doce sospechosos fueron procesados en la operación Rectángulo. Durante su desarrollo, el ministro de Sanidad, Stuart Syvret, y los dos máximos cargos policiales (Harper y su jefe, Graham Power) fueron objeto de una campaña de difamación por parte del único periódico de la isla, el Jersey Evening Post, por su extremado rigor en la instrucción del caso. La empresa editora del diario es Guiton Group, presidida por Frank Walter hasta 2005, cuando abandonó la presidencia de la compañía para convertirse en el ministro principal de la isla. Walter ofreció una disculpa a las víctimas de abusos, pero se negó a destituir a los altos cargos gubernamentales acusados. Y es que, según Cook, de la economía de Jersey dependen 180.000 puestos de trabajo en el Reino Unido, y por ello hay un gran interés en mantener, sea como sea, el buen nombre de la isla.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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