El revolucionario destinado a ser presidente alemán
Joachim Gauck estaba destinado a ser presidente alemán. El disidente de la extinta Alemania comunista que fue derrotado por el democristiano Christian Wulff en la elección a la jefatura de Estado en 2010 será ahora su reemplazante y se convertirá en el nuevo presidente.
Wulff no lo tuvo fácil en aquella elección y necesitó tres vueltas de votación para batir a este brillante orador, el candidato promovido por los opositores Partido Socialdemócrata (SPD) y Verdes que pronto se convirtió en el más querido en la ciudadanía.
Durante años, el nombre de este ex pastor protestante y revolucionario pacífico alemán, de 72 años, estuvo ligado a elaborar el pasado de la extinta República Democrática Alemana (RDA).
Gauck no se cansó de repetir que, después de sufrir en carne propia dos dictaduras -la nazi y la comunista-, el gran tema de su vida era la libertad. Se define a sí mismo como "conservador liberal de izquierdas" y sobre todo patriota.
La vida de este hijo de un capitán de barco nacido en 1940 en la ciudad norteña de Rostock estuvo signada por la resistencia al régimen socialista de la RDA.
Su padre fue confinado a un campo en Siberia cuando Gauck sólo tenía seis años. La condición de disidente de su padre le impidió estudiar germanística y abrazó la teología para ser pastor evangélico, una función en la cual vivió la brutal represión de miembros de la iglesia por parte del Estado.
Gauck fue portavoz del grupo disidente Nuevo Foro, uno de los principales grupos de la denominada Revolución Pacífica que logró acabar con el régimen satélite de Moscú en 1989.
Fue diputado del Parlamento de la RDA de marzo a octubre de 1990 y en el día de la reunificación, el tres de octubre de ese año, fue nombrado por el entonces canciller Helmut Kohl director de los archivos de la Stasi, la policía política de la RDA, para custodiar los documentos y evitar que desaparecieran.
En octubre entregó después de dos mandatos la dirección de los archivos a Marianne Birthler.
Después rechazó varias ofertas de cargos políticos. En 2001 fue presentador de un programa televisivo de entrevistas. De una retórica brillante y aguda, Gauck se convirtió en un referente tanto en su país como en el extranjero y se involucró en debates de interés público.
En los meses de la caída del muro su camino se cruzó con el de Angela Merkel. La jefa de gobierno, que creció en la extinta Alemania comunista, se deshizo en elogios en el discurso que pronunció con motivo del 70 cumpleaños de Gauck, a quien llamó "librepensador, conciliador, unificador y maestro de la democracia".
Gauck se divorció en 1990 y vive con una periodista. Tres de sus cuatro hijos huyeron a la entonces Alemania Occidental antes del derrumbe del comunismo.


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