¿Cuánto durará?

16 / 01 / 2018 Philip Coggan
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Las bolsas marcan máximos históricos.

Fuente: Robert Shiller (irrationalexuberance.com)

Existe un viejo dicho acerca de los peligros de tirar de un ladrillo con una cinta elástica. Puedes tirar y tirar de la cinta durante años y no ocurrirá nada. Pero si un día tiras demasiado fuerte, el ladrillo podría darte en la cara.

Algo parecido ocurrirá algún día con los mercados financieros. A pesar de que desde 2009 se han visto beneficiados por la intervención masiva de los bancos centrales, a pesar de que los tipos de interés a corto plazo se han mantenido en mínimos históricos y a pesar también de las burbujas periódicas, los mercados de acciones no han dejado de mantener una sólida pujanza. Y es que, según Bank of America, en otoño de 2017 el mercado financiero estadounidense experimentó la segunda mayor etapa de crecimiento de su historia (la primera fue entre los años 1987 y 2000).

En este momento los bancos centrales están retirando poco a poco los estímulos financieros. Se trata de una operación muy delicada, ya que no se quiere tirar de la cinta elástica con demasiada fuerza. La Reserva Federal fue la primera en subir los tipos en diciembre de 2015, y además está empezando a reducir sus adquisiciones de bonos, cosa que el Banco Central Europeo planea empezar a hacer en 2018.

Esta retirada de los estímulos financieros refleja un aumento de la confianza en el crecimiento de la economía mundial, que será de un 3,7% en 2018, según el Fondo Monetario Internacional. Los mercados emergentes lideran este crecimiento tras las dificultades sufridas por la caída del precio de las materias primas. Y, sin embargo, la gran pregunta es si este crecimiento podrá mantenerse sin la ayuda de los bancos centrales.

Esto dependerá en gran medida de China, donde se trata de reducir el peso del sector manufacturero sin que esto provoque un descalabro de las finanzas. En lo que respecta a Estados Unidos, los más optimistas esperan que la bajada de impuestos y el aumento del gasto en infraestructuras impulsen el crecimiento. Pero los pesimistas temen que las tendencias proteccionistas de Trump lo frenen. El presidente no ha hecho mucho en ninguno de los dos sentidos, pero con las elecciones legislativas de este año los republicanos podrían verse presionados para sacar adelante medidas para sus bases, y así apoyar restricciones severas a la inmigración o al comercio que no serían bien vistas por los inversores.

La geopolítica también podría influir en los mercados. Los detonantes podrían ser los programas nucleares de Irán y Corea del Norte, las tensiones de China con sus vecinos a cuenta de las islas en disputa o las interminables guerras de Siria y Yemen. En Europa, el peligro está en que las negociaciones por el brexit se enconen o que las elecciones italianas lleven al poder a partidos anti Unión Europea. La derrota de Marine Le Pen en las presidenciales de mayo en Francia convencieron a muchos inversores de que lo peor de la ola populista ya había pasado, pero en otoño los resultados de los comicios celebrados en Alemania y Austria demostraron que ese juicio era prematuro. 

“Algo terminará por torcerse”

Cada año los mercados financieros tienen que escalar un “muro de preocupaciones”, y 2018 podría ser otro año en que los mercados prevalecerán. Pero en esta ocasión les será más difícil. Llegará el día en que los intereses y los precios de los bonos subirán, lo que supondrá un problema potencial para los mercados de deuda corporativa. Los inversores se han centrado en este mercado en busca de beneficios, pero podría ocurrir que se revelaran poco líquidos como para reinvertirse en otro lugar. En EEUU se opera con unos niveles de valoración que no se veían desde finales de los años 20 y de los 90 (ver gráfico), y en ambos casos siguieron grandes cracks. Además, ha habido indicios de valores inflados, particularmente en los mercados de oferta inicial de moneda, una nueva modalidad de inversión en la que los activos (tokens) son emitidos por un libro de registro digital permanente (blockchain).

La buena noticia en 2018 es que continuará el crecimiento económico mundial. La inflación no representará una amenaza suficiente como para que los bancos centrales realicen ajustes excesivos en política monetaria, y los márgenes de beneficio seguirán siendo amplios. Société Générale pronostica un aumento del 10% en la primera mitad de 2018 para las empresas del S&P 500. Los inversores comenzarán el año con optimismo, pero los análisis sugieren que están dando demasiadas cosas por hechas. Citando erróneamente al personaje de Dickens Mr. Micawber, “algo terminará por torcerse”.

Philip Coggan: jefe de Mercados de The Economist y columnista del blog Buttonwood

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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