Ahora, a por la supremacía cultural

09 / 01 / 2018 Rosie Blau (Pekín)
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China quiere más reconocimiento.

Nadie se extraña de los rebaños de gente de Zhangjiajie

Durante gran parte de su historia, el Partido Comunista de China quiso hacer pedazos su pasado más que celebrarlo. Más recientemente, se ha despertado ante los beneficios de preservar, proteger y glorificar la larga historia del país. En 2018, bajo ese nuevo esfuerzo, celebrará un hito al convertirse en el país con más lugares patrimonio de la humanidad del mundo, según una lista elaborada por la Unesco.

Tal lugar de privilegio significa que hay mucho que preservar. China tuvo un arranque tardío en materia de conservación. Como otros países, ha empezado a valorar sus tradiciones a medida que se ha enriquecido. Los primeros lugares chinos fueron incluidos en la lista de la Unesco en 1987, 15 años después de que empezara la iniciativa. Desde entonces, China ha subido como la espuma. Ha registrado en total 52 sitios de importancia cultural y natural, por detrás de Italia, que tiene 53. En su esfuerzo por convertirse en la mejor, el Gobierno de China ha derrochado dinero, marketing y recursos humanos en el proyecto. Desde 2013, Italia ha propuesto solo cinco nuevos sitios frente a los 29 de China, que también ha catalogado como “patrimonio cultural intangible” prácticas como el canto de garganta mogol, puentes en arco de madera y muchas formas de ópera china.

Muchas provincias han hecho grandes esfuerzos también para ganarse la aprobación de la Unesco. En 2010, una pequeña comarca en la provincia de Hunan, en el sur central de China, contribuyó con más del doble de sus ingresos fiscales anuales para que se incluyeran en la lista los espectaculares relieves del Parque Nacional de la Danxia. El Gobierno de Xi’an, en la China central, se propone gastar 12.500 millones de yuanes (1.900 millones de dólares; 1.600 millones de euros) en la zona de Chang’an, capital de la dinastía Han, que está todavía pendiente de aprobación. Gastar tales sumas supone que los Gobiernos locales, a menudo, promueven el turismo para recuperar lo invertido, lo que puede dañar el sitio en cuestión. Así, muchos nuevos edificios fueron construidos en el Parque Nacional Forestal de Zhangjiajie después de pedir entrar en la lista de la Unesco en 1992 para restaurar parte de la zona. Sin embargo, ha permitido que el número de turistas aumente de poco más de dos millones en 1995 a más de 60 millones en 2016.

China está utilizando su patrimonio para reforzar el orgullo nacional e impulsar su imagen global, pero algunas de sus acciones solo han provocado mayor inquietud por su pobre gestión medioambiental y su historial de derechos humanos. En 2016, el grupo ecologista Greenpeace reveló que la minería ilegal estaba amenazando algunos de los bosques más protegidos de China en el Suroeste (la Unesco los catalogó en el año 2003). Una solicitud para registrar la torre del templo de la dinastía Tang en China central en 2013 incluía un plan para demoler las más modernas residencias y salones de meditación de los monjes. No todos están de acuerdo en que se esté protegiendo el patrimonio. La reserva natural de Kekexili, una vasta área de la meseta tibetana repleta de fauna salvaje, se incluyó en la lista en 2017. El Gobierno chino elogió el lugar como un espacio natural “deshabitado”, pero la zona había sido durante mucho tiempo el hogar de pastores nómadas tibetanos, muchos de los cuales han sido reubicados en otros lugares a la fuerza. Temen que la lista de la Unesco atraiga el turismo en masa y haga más difícil la preservación de la cultura tibetana.  

Cambio de reglas

Pero si algo obstaculiza el intento de China de obtener el “máximo rango”, como afirma una revista china, será por un posible cambio de reglas más que por la falta de glorias históricas: la Unesco está pensando que cada país solo pueda tener un nuevo sitio por año. Desafortunadamente para China, es improbable que a Italia se le agoten pronto los palacios renacentistas o los pórticos del siglo XII.

Rosie Blaunueva directora de la revista 1843

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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