Hacia una nueva Tokio

10 / 01 / 2018 Yuriko Koike
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Gobernadora de Tokio

"Mi educación es singular entre los políticos japoneses"

Lauren Crow

Las grandes ciudades hoy están a la vanguardia del cambio. Son laboratorios para un crecimiento económico sostenible y un imán para los que buscan grandes oportunidades. Los líderes de las ciudades modelan la forma de vivir y de trabajar todos juntos. Tenemos mejores posibilidades de abordar con éxito los grandes desafíos del mundo, desde la economía y el medio ambiente a la seguridad de los ciudadanos, siempre que las ciudades combinen ideas y esfuerzos.

Como gobernadora de Tokio, mi misión es transformar nuestra metrópolis en 2018 y en adelante, para asegurar que satisface las necesidades y aspiraciones de sus más de 13,7 millones de residentes. Y en un momento de creciente nacionalismo, los líderes de las grandes ciudades deben hacerse oír para configurar la agenda global.

Soy una intrusa para el sistema político tradicional. Mi educación es singular entre los políticos japoneses. Estudié Sociología en El Cairo en lengua árabe y continué mi carrera de periodismo económico antes de entrar en política, ocupando varios puestos dentro del Gabinete, incluyendo el de ministra de Medio Ambiente. Este variado currículum me ha enseñado a tener cierta perspectiva en muchos asuntos y a prestar atención a los detalles.

Desde que asumí el cargo en 2016, he emprendido una profunda revisión de las necesidades de Tokio. He trabajado para aprobar grandes reformas, dando prioridad a los ciudadanos, aumentando la transparencia del Gobierno e instituyendo una nueva disciplina de gasto para una nueva Tokio. Esta nueva Tokio fusiona tres ciudades: una ciudad segura, donde la gente se sienta protegida, más cómoda y donde pueda tener una vida más dinámica; una ciudad diversa, donde todos puedan vivir sus vidas plenamente y participar activamente en la sociedad; y una ciudad inteligente, abierta al mundo y líder en ciencia y medicina, medio ambiente, finanzas y negocios. Una de nuestras metas es convertir Tokio en la ciudad asiática líder en actividades financieras mundiales. Los servicios financieros y la creciente área de fintech serán vitales si seguimos creciendo económicamente, incluso si tenemos que adaptarnos a una disminución demográfica. En Japón, estos servicios representan apenas un 5% de la producción económica. Si pudiéramos doblar esa cifra hasta los niveles del Reino Unido, añadiríamos 30 billones de yenes (226.438 millones de euros) al PIB japonés.

Esto, además de áreas como la inteligencia artificial, el Internet de las cosas y los servicios médicos, nos ayudará a aumentar la productividad económica en Tokio en el futuro. No es una tarea pequeña. Nuestra producción anual está alrededor de los 95 billones de yenes (715.00 millones de euros), que representan el 20% del PIB de Japón. La meta no es solo el crecimiento por propio interés, sino el beneficio de todos nuestros ciudadanos. Debemos recordar que son nuestros residentes y negocios los que nos financian. Mientras necesitemos invertir en áreas fundamentales, debemos seguir una política fiscal prudente, que nos ayude a satisfacer nuestros compromisos futuros.

Como otras grandes ciudades del mundo, necesitamos implementar políticas integrales para reducir nuestra emisión de gases y cumplir con los objetivos del acuerdo de París sobre el cambio climático. Para ayudar a financiar estas y otras iniciativas, hemos emitido 20.000 millones de yenes (1.500 millones de euros;) en bonos verdes en 2017, según nuestros principios medioambientales, sociales y de Gobierno.

Tokio sabe tomar sus propias decisiones en materia medioambiental. Por medio de la rápida industrialización de posguerra, a menudo nos hemos adelantado al Gobierno nacional en legislación medioambiental en áreas como el control de la contaminación del aire. En 2010, la ciudad lanzó el sistema urbano de “límites y comercio” para edificios de oficinas y otras grandes instalaciones, el primero de su categoría en cualquier ciudad, gracias al cual la cantidad total de emisiones de CO2 de dichas instalaciones ha caído significativamente este siglo. Nuestra meta es reducir un 30% los niveles de emisión de gases de efecto invernadero desde 2000 a 2030, utilizando energías renovables para satisfacer el 30% de nuestras necesidades energéticas.

Tokio es un miembro activo del Grupo de Liderazgo Climático (conocido como el C40) que incluye hoy 91 ciudades de todo el mundo. A través de esta red global de trabajo, los centros urbanos pueden llevar a cabo y compartir ideas de la mejor forma posible. En 2018, el Congreso Mundial del Agua se celebrará en Tokio. Espero poner de manifiesto allí los avances en tecnología punta y otros conocimientos que hemos alcanzado para tratar las aguas residuales y ofrecer un agua de la máxima calidad, seguridad y limpieza a nuestros ciudadanos.

Los Juegos como escaparate

Los resultados tangibles de nuestro trabajo serán visibles en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2020. Los Juegos de Tokio de 1964 fueron un espléndido escaparate de los logros de Japón en la reconstrucción y reinvención de sí mismo después de la devastación de la II Guerra Mundial. Los de 2020 son una oportunidad para ofrecer un modelo de ciudad global, dinámica y sostenible, tolerante, vigorosa y hábil. En los albores del siglo XX, Tokio fue un ejemplo para muchos asiáticos que buscaban modernizar sus sociedades y hacerlas prosperar. Mi intención es, una vez más, mostrar a Tokio como un modelo dinámico digno de ser imitado, no solo en Asia sino en todo el mundo.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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