El incombustible hombre de gris

11 / 01 / 2017 Jon Fasman
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Malas noticias para Malasia: Najib Razak seguirá al frente del Gobierno. 

¿Tápense las narices y voten por Najib?

Durante más de un año, las acusaciones por corrupción han rondado a Najib Razak, primer ministro de Malasia. Los investigadores extranjeros denuncian que cientos de millones de dólares de la compañía gubernamental de fondos de desarrollo 1Malaysia Development Berhad (1MDB) han terminado en cuentas controladas por Razak, que niega cualquier irregularidad y afirma que gran parte de ese dinero procede de una fuente saudí anónima.

La investigación ha tenido alcance mundial, enredando a varios grandes bancos, como Goldman Sachs, JPMorgan Chase y el Royal Bank de Escocia. Lejos de debilitar a Razak, las acusaciones le han hecho más fuerte que nunca: aparece como víctima de maquinaciones extranjeras (la verdadera razón por la que la investigación se está haciendo en el extranjero radica en que, de puertas a dentro, él mismo la ha bloqueado). Aunque Razak lograra otros cinco años de mandato hace tres, muchos creen que convocará elecciones anticipadas en 2017. Pocos dudan de su victoria. Y hay dos razones para ello.

La primera es que la oposición está desorganizada. En las dos generales previas se coaligaron el Partido de Acción Democrática (PAD), visto entre los malayos como defensor de la minoría china del país; el Partido Islámico Pan-Malayo (PAS); y el multirracial Partido de Justicia Popular (PKR, por sus siglas en malayo), fundado por Anwar Ibrahim, sustituto del primer ministro y ministro de Finanzas hasta 1998, antes de abandonar las filas del partido gobernante Organización Nacional de Malayos Unidos (UMNO, por sus siglas en inglés).

Esa coalición está hoy fracturada. En 2015, Ibrahim volvió a prisión tras una sentencia de cinco años acusado, ridícula y falsamente, de sodomía. El PKR mantiene solo 29 de los 222 escaños en la Cámara Baja del Parlamento, que es su cota máxima. La línea dura del PAS expulsó del partido a los progresistas, que formaron una nueva alianza en la oposición con el PAD y el PKR, pero sin un líder tan carismático como Ibrahim. Mahathir Mohamad, un ex primer ministro que ha pasado de mentor de Razak a ser su más acérrimo enemigo, ha creado su propio partido, pero lo tiene difícil para atraerse a aquellos a quienes machacó mientras gobernó.

La segunda razón es que todos los manjares con los que Najib agasaja y compra voluntades entre la población rural malaya son cada vez más escasos. Los bajos precios del crudo ayudan a la mayoría de los países del sudeste asiático pero perjudican a Malasia, la única región de la zona que es exportadora neta. Los precios del caucho y el aceite de palma, otras de las grandes materias primas de Malasia, también han caído en picado, como su moneda. Si Razak va a beneficiarse de las elecciones, deberá convocarlas cuanto antes.

Algunos piensan que la UMNO dispondrá una salida honorable para Razak antes de los comicios de 2017. Quizás. En cualquier caso, la UMNO ganará. Y ¿qué cambiará cuando lo haga? No mucho. La salud económica del país depende en gran medida de la demanda mundial de sus materias primas y productos manufacturados. Los votantes de clase media están horrorizados ante los presuntos delitos de corrupción de Razak, y los votantes chinos e hindúes, preocupados por el aumento de las tensiones raciales y la indulgencia con las religiones conservadoras. Pero si los distritos electorales no pueden expulsar al partido de la capital administrativa, Putrajaya, tampoco podrán presionar a Razak una vez que los votantes le devuelvan el Gobierno a la UMNO.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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