Datos bien protegidos

07 / 03 / 2014 Patrick Lane
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

La preocupación por el espionaje hará que la computación en nube pase de global a local.

La computación en la nube es como la prosa que hablaba el Burgués Gentilhombre de Molière: ambas son complicadas, pero la gente las usa sin esfuerzo sin ni siquiera darse cuenta. Ya sea jugando con la aplicación de un smartphone, usando un procesador de textos o realizando compras online, uno establece comunicación con los ordenadores de centros de datos situados Dios sabe dónde. Estos centros pueden estar cerca de nosotros, pero pueden estar también en otro continente.

Esta distribución de la situación y del control a gran escala de los datos está en la base del sistema de la nube, y hasta aquí todo perfecto. Pero en 2013 algunas personas empezaron a darse cuenta de que todas estas ventajas tenían un precio, pues cabía la posibilidad de que alguien espiara su prosa digital. Podía tratarse de un ladrón interesado en los detalles de una cuenta corriente o un activista político que quisiera perjudicar a una empresa, o tal vez un espía del propio país. O de un país amigo...

Cada vez se realizan más operaciones informáticas en la nube, tanto por parte de individuos como de empresas. Según la consultora Gartner, en 2014 las empresas se gastarán 154.000 millones de dólares (114.000 millones de euros) en servicios de la nube, un 60% más que en 2011. Gran parte del dinero se destinará a software que las empresas usarán para sus propios fines, pero la inversión en publicidad específica para la nube se llevará más de dos quintos de la inversión.

En 2014 la preocupación por el espionaje (especialmente tras las revelaciones de Edward Snowden sobre los programas de vigilancia de Estados Unidos) hará que particulares y empresas se preocupen mucho más por la seguridad de sus datos. El resultado es que la nube será menos global, acentuará su pertenencia regional y dependerá menos de Estados Unidos.

Nubarrones en Europa

En cualquier caso, la nube no constituye una red absolutamente global debido a restricciones técnicas y normativas. Algunas empresas, como los desarrolladores de juegos online, no quieren que la información recorra grandes distancias para poder registrar cada milisegundo, pues los bits no pueden viajar más rápido que la luz. Por otro lado, muchos bancos y empresas de la UE tienen la obligación de almacenar sus datos dentro de las fronteras europeas. En general, los clientes de los grandes proveedores de capacidad de procesamiento a distancia podrían exigir que sus datos se gestionaran solo en los centros radicados en una determinada región del planeta. Y a estas complicaciones legales y técnicas habría que añadirle otras de tipo político. Los dirigentes europeos, antes incluso de que estallara el caso Snowden ya recelaban de la superioridad estadounidense en materia de tecnologías de la información y pretendían dotarse de su propia capacidad de computación en nube.

Las sospechas de que Washington podría estar espiando han acelerado las conversaciones para la creación de una nube europea. “Sirve a los intereses estratégicos de Europa el disponer de una red de computación en nube segura para sus ciudadanos y empresas”, afirmó el pasado septiembre Neelie Kroes, comisaria europea de Agenda Digital. En julio de 2013, cuando el caso Snowden no había hecho más que empezar, Alemania dejó de otorgar autorizaciones para la transferencia de informaciones privadas fuera de la UE. Las filtraciones del exespía estadounidense aceleraron las discusiones sobre la revisión de la gestión de los datos dentro de la UE, aunque en octubre los líderes comunitarios retrasaron la fecha límite para su aprobación de 2014 a 2015.

La preocupación no es solo europea. Las sospechas sobre el espionaje estadounidense han llevado a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, a proponer medidas para aislar el sistema de Internet de su país. Y sin embargo no es fácil determinar si todas estas medidas beneficiarán a las empresas de computación en nube que no son estadounidenses, ya que las compañías de este país están muy por delante de la competencia.

Ya se pueden ver señales de descontento tanto entre los clientes como entre los políticos. Algunos han anulado sus contratos con proveedores estadounidenses, lo que ha beneficiado a la competencia. La Information Technology & Innovation Foundation, un think-tank de Washington, cree que las revelaciones del exespía le costarán a la industria estadounidense de la computación en nube entre 21.500 y 35.000 millones de dólares (entre 15.900 y 25.900 millones de euros) en el periodo 2014-2016. Según esta organización, en el peor de los escenarios posibles la cuota de mercado de estas compañías fuera de Estados Unidos caería del 85% al 55%. Hasta ahora la nube ha sido en gran medida estadounidense, pero dentro de poco podría empezar a adquirir tonalidades locales. 

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

COMENTARIOS

No hay comentarios

ENVIA TU COMENTARIO

  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Grupo Zeta Nexica