Rajoy y Mas buscan una salida para la consulta catalana

05 / 09 / 2013 13:32 Álvaro Nieto
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Técnicos del Gobierno y de la Generalitat estudian diversas fórmulas jurídicas que permitan celebrar el referéndum. El objetivo es retrasar la consulta todo lo posible y pactar la pregunta para evitar la independencia.

Hace justo un año, en septiembre de 2012, la relación entre Cataluña y el resto de España alcanzó niveles de máxima tensión. La multitudinaria manifestación por la calles de Barcelona el día 11 de aquel mes y el fracaso de la posterior reunión entre los presidentes del Gobierno, Mariano Rajoy, y de la Generalitat, Artur Mas, dieron alas a los independentistas para proseguir con su escalada en un camino que parecía no tener retorno.

Sin embargo, doce meses después, el panorama es muy diferente. Los catalanes partidarios de celebrar un referéndum de autodeterminación volverán a salir a la calle el día 11, e incluso tienen previsto formar una cadena humana que atraviese todo el territorio de la comunidad, pero desde el punto de vista político la tensión se ha rebajado bastante.

Cuando Artur Mas salió del palacio de La Moncloa el 20 de septiembre de 2012 sin conseguir el beneplácito de Rajoy para poner en marcha el denominado pacto fiscal, que no era más que una especie de concierto económico como el del País Vasco, muchos auguraron el inicio del fin de las relaciones entre Cataluña y el resto de España, sobre todo tras convocar el primero unas elecciones autonómicas anticipadas con aroma plebiscitario.Pero las urnas, y por consiguiente los catalanes, dieron el 25 de noviembre un importante tirón de orejas al partido de Mas, Convergència i Unió (CiU), dejando a la formación nacionalista con 12 escaños menos y muy lejos de la mayoría absoluta que reclamaba para emprender la senda de la independencia.

Esas elecciones abrieron una importante reflexión en CiU, y se llegó a la conclusión de que poco a poco había que “bajar el suflé” soberanista y centrarse en la gestión de la crisis económica, sobre todo para no seguir alimentando a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), a quien las encuestas empezaron a situar desde entonces como primera fuerza política de la región.

El encuentro decisivo.

Y así se llegó al 8 de enero de 2013, fecha clave en el deshielo de las relaciones entre Rajoy y Mas. Ese día se inauguró la línea de AVE que conecta Barcelona con la frontera francesa, y al acto asistieron los dos presidentes y el príncipe Felipe. Los tres, junto a la ministra de Fomento, Ana Pastor, compartieron una de las mesas del vagón de primera clase durante todo el trayecto.

Según ha descrito a Tiempo uno de los testigos del encuentro, la actuación del heredero de la Corona fue fundamental ese día para crear un clima que permitió que ambos mandatarios salieran del tren con el compromiso de iniciar una serie de conversaciones discretas para intentar buscar una salida a la crisis. Y no fue casualidad. El príncipe Felipe ha sido siempre una figura muy respetada entre el nacionalismo por dos razones. Primero, porque habla un perfecto catalán, y eso le permite tener buena sintonía con los dirigentes de CiU. Y, segundo, porque nunca ha tenido una mala palabra con respecto a Cataluña. Es más, muchos recuerdan el discurso que pronunció en 1986 en el Parlament, en donde dijo literalmente que “los catalanes serán lo que ellos quieran ser”.

Sea como fuere, el caso es que ese trayecto en AVE permitió restablecer las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno central, y ese buen ambiente cristalizó en una reunión secreta que tuvo lugar en el palacio de La Moncloa en el mes de marzo y de la que se informó a los medios de comunicación con posterioridad.

Desde entonces, Rajoy y Mas han mantenido diversos contactos, tanto en persona como por teléfono. Y también varios de sus ministros y consellers. Según una fuente de la Generalitat, la relación entre ambos gobiernos es hoy “fluida” porque “el roce hace el cariño”. Y esas conversaciones tienen que ver con la crisis económica, los problemas de financiación y, claro está, también con el asunto de la independencia.Las mismas fuentes señalan que “se está trabajando en buscar un escenario común”. Es decir, intentar encontrar una salida a la crisis que permita salvar la cara a CiU ante su electorado sin necesidad de abrir una crisis institucional con el resto de España que obligaría al Gobierno a intervenir y que tendría consecuencias imprevisibles.

“El Gobierno no negocia”.

Y, aunque desde el Gobierno se niega sistemáticamente que se esté negociando nada, lo cierto es que expertos de ambas partes están trabajando sobre un esquema de cuatro puntos que permita celebrar la famosa consulta soberanista de una manera lo suficientemente light como para que Rajoy no se vea obligado a tomar medidas excepcionales en defensa de la unidad de España.

El primer punto que se discute es cómo convocar el referéndum. Para CiU la consulta es irrenunciable, porque así lo prometió en su programa electoral, y lo que se está viendo con el Gobierno es cómo revestirla de legalidad para que Madrid no impida su celebración. La tesis de Mas es que para celebrarla no es necesario modificar la Constitución, y que valdría con aprobar una ley de consultas en el Parlamento de Cataluña, algo que está previsto hacer en noviembre.El segundo punto en discusión tiene que ver con la fecha del referéndum. Aunque CiU pactó con ERC que la consulta sería a lo largo de 2014, en el Gobierno catalán creen que sería suficiente con celebrarla en cualquier momento de la legislatura, que en teoría terminará en noviembre de 2016. Madrid considera que lo mejor es retrasar la convocatoria todo lo posible, y en Barcelona se empieza a pensar de forma parecida. 

De hecho, ya están surgiendo voces entre los independentistas que recomiendan retrasar el referéndum hasta 2015 para prepararlo mejor, y ponen como ejemplo el caso escocés, cuyo Gobierno lleva ya varios meses preparando la cita que se celebrará el 18 de septiembre de 2014 para votar sobre la secesión del Reino Unido. No obstante, el retraso de la consulta catalana más allá de esa fecha podría debilitar la ola soberanista, pues se espera un fracaso del sí a la independencia en el referéndum escocés.

El tercer punto que está encima de la mesa es el relativo a la pregunta que se formularía en esa hipotética consulta. Los independentistas catalanes quieren una cuestión lo más directa posible, pero la Generalitat y el Gobierno trabajan ahora mismo con una pregunta más abierta y tres posibles respuestas. La pregunta sería parecida a esta: “¿Qué tipo de relación prefiere que tenga Cataluña con España?”. Las respuestas serían tres: independencia, mantenimiento de la situación actual o mayor grado de autonomía. Y esta última respuesta llevaría implícito un acuerdo con el Gobierno central que garantizase mayores inversiones en infraestructuras, algún tipo de concierto económico para resolver el problema de la financiación y un compromiso de no injerencia en materia lingüística.

La solución intermedia.

Según fuentes gubernamentales, si la pregunta exigiera una respuesta tipo sí o no, lo más probable es que ganase la independencia, más que por el convencimiento general, por el efecto moda que ahora mismo tiene el soberanismo. Sin embargo, si la pregunta fuese más abierta y se contemplasen las tres respuestas anteriores, lo previsible es que los catalanes se quedasen con la solución intermedia. Es decir, un poquito más de autonomía pero sin llegar a desligarse por completo de España.

Finalmente, el cuarto punto que se está estudiando es el porcentaje de participación que sería necesario para que el referéndum fuese válido y, en su caso, el porcentaje de síes que serían suficientes para aceptar el resultado. En este sentido, se considera que la participación debería superar el 50% y que cualquier resultado debería contar con al menos la mitad más uno de los votos emitidos para considerarse válido, si bien dependería del número de respuestas que se prevean finalmente.Pese a ello, fuentes de ambas partes señalan que el hecho de que se esté hablando entre bambalinas no garantiza que se pueda alcanzar un acuerdo al final.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

COMENTARIOS

  • Por: Antonio 13/09/2013 11:57

    No se puede recurrir a la Constitución para negar el secesionismo catalán porque la Constitución es totalmente incoherente ya que dice "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española" pero acto seguido dice "garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades", entonces tenemos algo indisoluble que sin embargo garantiza la disolubilidad dentro de ella ¿? Que alguien me lo explique. Esta constitución es una chapuza y lo que tenemos que hacer los españoles es cambiarla y o bien declararnos todos ciudadanos españoles e iguales, sin autonomías ni leches o bien separarnos en X naciones. No existe algo como una nación plurinacional como no puede existir un imperio de imperios o un círculo de círculos.

  • Por: Angel San Emeterio Rodríguez 13/09/2013 10:51

    ¿ Pero es que se van a dar por válidos los 1.600.000 asistentes a la Vía Catalana ?.

  • Por: francisco 08/09/2013 22:08

    Pero de que estamos hablando, también nos van a traicionar en esto. Es increíble, España es un estado indivisible os suena esto de algo lo dice nuestra constitución si amigos esa cosa que votamos la mayoría para configurar un estado de derecho, llega la oligarquía catalana compuesta por la burguesía sedienta de poder político y monetario y monta un pollo o me das lo que quiero o me voy, pues lárgate por la puerta de atrás sin derecho a nada, Cataluña es España y viceversa la una sin la otra no es posible, Inglaterra sobre la que no hay ninguna duda sobre su integridad democrática suspendió la autonomía irlandesa recordemos que no se pueden comparar en ninguno de los sentidos por salirse de los estatutos de esta y nadie los tacho de fascistas, tenemos los mecanismos para hacerlo con toda legitimidad además de que la fiscalía tome cartas en el asunto deteniendo a los instigadores de sedición y traición al estado de derecho y la constitución que se proceda de una vez a cumplir la ley, leches.

  • Por: francisco 08/09/2013 18:57

    Es increible que la fiscalia no actue contra este personaje de opereta. No entiendo porque no es suspendida la autonomia y se le juzga por traicion a la constitucion y al estado de derecho a la catcel por sedicion.

  • Por: Inposible 07/09/2013 11:12

    Es muy dificil o casi imposible llegar a un acuerdo que no pase por hacer un referendum. Cuando la gente haya votado sera el momento de negociar. Poque la falta de tradición democratica de España ha de continuar eternamente ? porque nos e toma ejemplo de Suiza, Canada, EEUU donde se consulta a la gente. Noi por casualidad España tiene el record de tiempo governada por tiranos, dictaduras y pronunciamientos, donde en pocas manos se decide todos; sistema electrico el 3ero mas caro d'Europa por detras de dos islas Malta y Irlanda, sistema bancario nefasto, corrupción..eso si futbol y toros

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