Margallo y Mas se enfrentarán en un cara a cara

07 / 03 / 2017 Antonio Rodríguez
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El Ateneo de Madrid prepara un debate entre el exministro de Exteriores y el expresidente de la Generalitat.

Artur Mas y José Manuel García-Margallo

Bajo el título Cataluña en la encrucijada, el Ateneo de Madrid ha organizado un ciclo de conferencias sobre el futuro catalán cuyo punto fuerte será el debate cara a cara del 21 de marzo entre Artur Mas y José Manuel García-Margallo. El expresidente de la Generalitat y el exministro de Asuntos Exteriores llevan años jugando al gato y el ratón. El primero, exponiendo sus ideas y el calendario para una Cataluña independiente, mientras que el segundo fue en la pasada legislatura el ariete del Ejecutivo para responder con argumentos y la Constitución en la mano al desafío secesionista.

Margallo respondió al cese como ministro solicitando autorización al Gobierno para ser tertuliano político en Antena3 y la luz verde llegó el pasado 17 de enero. No le importa meterse en los charcos que sea necesario y a todo aquel que le pide moderación en sus comentarios le responde con la misma frase: “He entregado la cartera, pero no la cabeza ni la pasión por España”. Y con esta filosofía por montera no ha querido morderse la lengua. El resultado ha sido un Margallo sorprendentemente crítico con la dirección política de Rajoy y la estrategia de varios de sus compañeros de Gabinete hasta hace bien poco.

Así, no tuvo inconveniente en reconocer que no se llevaba bien con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ni con el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro. Margallo admitió sus diferencias con ellos a la hora de tener “una visión de España” y en cómo afrontar la relación con Cataluña, admitiendo que había “dos grupos” dentro del Ejecutivo. Además, criticó que su Gobierno haya recurrido ante el Tribunal Constitucional buena parte de las leyes emanadas desde Cataluña. “La vía de aplicar la norma y llevar todas las cuestiones a los tribunales es judicializar la vida política y eso nos lleva a un choque de trenes, a un conflicto, y eso es lo que hay que evitar”, dijo textualmente. Unos argumentos que, a buen seguro, serán del agrado de Mas.

El primer síntoma

Tanto en Moncloa como en el PP ven estas salidas de tono de Margallo como un síntoma de que el político alicantino no ha encajado bien su destitución ministerial. El primer síntoma de que algo no iba bien fue la decisión del PP de no ponerle al frente de la Comisión Constitucional del Congreso, pese a que el exministro ostenta el honor de ser el único diputado en activo que participó en las Cortes constituyentes de 1977. El premio de consolación fue la presidencia de la Comisión de Seguridad Nacional, de nueva creación y que tendrá poca actividad parlamentaria.

Otro lance político que Rajoy no le perdona es que Margallo se ofreciese hace un año al PSOE y Ciudadanos para encabezar un Gobierno de gran coalición entre los partidos constitucionalistas. Lo hizo en privado a personalidades como Felipe González y Javier Solana, así como a algunos embajadores europeos. A todos ellos les contó sus planes de estadista en un momento en el que el líder del PP había declinado el ofrecimiento de Felipe VI para presentarse a la investidura y Pedro Sánchez buscaba afanosamente el sí de Podemos al pacto firmado con Ciudadanos.

Aquel movimiento de Margallo llegó a oídos de Rajoy y la amistad entre ambos se quebró. La prueba más palpable de la falta de sintonía fue la decisión de Rajoy de sacar a Margallo del Comité Ejecutivo Nacional del PP en el último congreso, a diferencia de Jorge Fernández Díaz, también exministro como él y que consiguió que Rajoy le incluyese en el sanedrín popular dentro del cupo de designados a dedo. El líder del PP podía nombrar a cinco personas y se decantó solo por tres: el citado Fernández Díaz junto a Miguel Ángel Cortés y Luis de Grandes. Para Margallo fue el signo más evidente de que perdía el favor de Rajoy. 

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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