Los ciudadanos toman las riendas

16 / 10 / 2013 11:33 Clara Pinar
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La Red Ciudadana-Partido X exige más transparencia, promueve más control de los políticos y, en el futuro, una candidatura independiente de personas normales.

Los políticos son delegados de los votantes, deben ser los más adecuados para el puesto y su gestión ha de ser transparente y someterse continuamente a la aprobación y escrutinio ciudadanos.

Con estas premisas se acaba de presentar la Red Ciudadana-Partido X, formada por un grupo de “ciudadanos de a pie” –unos 40 en el núcleo duro, otros 166 colaboradores y más de 6.000 interesados a través de Internet– que se propone dar un cambio de 180 grados a la forma de hacer política en España, otorgando más protagonismo a los ciudadanos y buscando sobre todo que las personas al mando sean las más adecuadas, a través de la Red. “En el momento actual, a lo mejor un registrador de la propiedad o un químico no es lo que más necesitamos”, dice Simona Levi sobre Rajoy y Rubalcaba, directora de teatro y una de las impulsoras de una iniciativa que cuenta con el exempleado de HSBC Hervé Falcini, que ha recopilado datos de miles de evasores fiscales, la lista Falciani, como asesor en temas de corrupción.

La Red Ciudadana se ha presentado esta semana simultáneamente en varias ciudades y pretende crear una “verdadera democracia” en la que los representantes políticos sean los más aptos y se sometan al control constante de los ciudadanos que los han elegido. Para ello, se ha fijado en ejemplos de participación ciudadana en Brasil, Suiza o Islandia. Aunque no coinciden totalmente, también están en contacto con el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo en Italia, que llevó al Parlamento y al Senado a ciudadanos comunes ajenos a los partidos. El último episodio con el que se identifican es la victoria electoral de Rui Moreira, el empresario que acaba de convertirse en alcalde de Oporto (Portugal) con una candidatura al margen de los partidos tradicionales.

El proyecto empezó a gestarse después de las elecciones generales de noviembre de 2011, al calor de la crisis del bipartidismo que estalló en torno al 15-M y no ha hecho más que crecer desde entonces. Creen que el hundimiento del PP y el PSOE –sumados, sus votos ya no llegarían ni al 60%, según el CIS– abre un espacio para la participación de los ciudadanos, a quienes cada vez guía más el “pragmatismo” que la ideología en las cosas que hay que solucionar. Al margen de izquierda y derecha, creen que existe un “alto grado de consenso social” en torno a cuestiones como que es mejor rescatar los servicios básicos y no a los bancos, y contra las relaciones de “vasallaje” que hoy se dan en la UE entre unos países y otros o las trabas burocráticas y fiscales que ahogan a los autónomos. La crisis del bipartidismo “abre una ventana de oportunidad que debe ocupar la ciudadanía antes de que lo hagan otros como un Amanecer Dorado”, la formación de extrema derecha en Grecia, que subió como la espuma al calor de la crisis, dice Levi.

La Red Ciudadana huye de la “dema-gogia” de lanzar ideas irrealizables y de métodos buenistas e ineficaces como las asambleas que se hicieron tan famosas en el 15-M. Cada propuesta se acompaña del artículo de la ley o reglamento que hay que modificar y buscan la excelencia, tanto en los políticos como en los ciudadanos que deben controlarles.

Internet es su principal herramienta para pedir cuentas a los políticos y buscar a los ciudadanos más válidos para intervenir en la toma de decisiones que hasta ahora son solo patrimonio de los representantes públicos. No están a favor de las listas abiertas, sino de un sistema mixto en el que los partidos propongan candidatos sin un orden cerrado, y creen que las llamadas puertas giratorias deben abrirse para permitir que profesionales válidos puedan volver a su profesión después de un tiempo –8 años como máximo– al servicio público.

Transparencia y control.

La Red Ciudadana lleva meses trabajando con lo que hay: representantes elegidos según las dinámicas internas de los partidos, que tanto se critican por inmovilistas y clientelares. A ellos les exigen transparencia, que debe ir mucho más allá de la ley que se acaba de aprobar. Piden información continua y actualizada de la contabilidad y contratos de las entidades públicas y todo el que haga negocio con ellas o acabar con el secreto en las deliberaciones del Consejo de Ministros o los gobiernos autonómicos.

Los ciudadanos también deben poder hacer aportaciones a los borradores de nuevas leyes y regulaciones, también de los Presupuestos. Se fijan en Reikiavik, la capital de Islandia, donde el partido que gobierna redactó su programa electoral a raíz de 100 ideas que los ciudadanos identificaron como prioritarias.

En lugar de votar cada cuatro años, piden el “voto permanente” que, a través de Internet y de una manera parecida al voto a distancia que ya se permite en el Congreso de los Diputados en caso de baja por enfermedad o maternidad, permitiría a los ciudadanos pronunciarse sobre nuevas leyes o incluso revocar gobiernos si se desvían de lo que prometieron. “Si lo hace mal, debo poder despedirle –explica Levi–. No puede ser que Rajoy llegara al Gobierno con la promesa de no subir impuestos y lo primero que hiciera fuera subir el IVA”. Quieren adoptar la tradición suiza de referendos facultativos, en los que un grupo de ciudadanos, y no el Parlamento, puede forzar una consulta.

No se trata de sustituir a los políticos, sino de tener sistemas efectivos de control, aunque también se plantean promover que ciudadanos normales se presenten a las elecciones. No descartan “en absoluto” presentar una candidatura a las europeas de junio de 2014, algo en lo que empezarán a trabajar a principios del año que viene. Para diciembre esperan tener terminado el programa, sobre todo en los temas “de emergencia”: corrupción y economía. También un catálogo contra los “privilegios” que contempla el “recorte drástico” de sus sueldos, la publicación obligatoria de su patrimonio y reducir la inmunidad que les da el cargo. Quienes deseen ser candidatos se someterán a un examen por parte de los ciudadanos que quieran participar para encontrar la misma excelencia, preparación y experiencia que les gustaría ver en los políticos actuales. Se elegirá a los mejores en función de los objetivos que fije el programa electoral, y no al revés.

Así, creen, lograrán “la democracia del siglo XXI, en la que los ciudadanos tengamos el poder que nos merecemos”.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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