La "guerra civil" de las esquelas

30 / 10 / 2006 0:00 Lucía Peña
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Familiares de víctimas de ambos bandos en la Guerra Civil inundan de esquelas los principales periódicos del país desde el 18 de julio.

No sepas lo que pasa ni lo que ocurre”, dijo Miguel Hernández a su hijo en el último verso del poema Nanas de la cebolla. Fue un intento de mantenerlo al margen de la desgracia que en 1936 rodeaba a ambos. Pero se quedó en eso, en un intento. Hoy la generación de los nietos, aunque también de muchos sobrinos, bisnietos y de algún que otro hijo octogenario, rememora lo ocurrido en la Guerra Civil a través de las esquelas.

Desde la víspera del 18 de julio, en que apareció publicada a media página la del comandante Virgilio Leret en El País, en los principales periódicos de tirada nacional aparecen a diario esquelas de familiares de víctimas de ambos bandos, una guerra abierta de mensajes que, en algunos casos, recuperan el lenguaje bélico y agitado de la época. “Vilmente asesinados por las hordas rojas”, “ entregaron su vida por no renunciar a su fe”o “dieron su vida por Dios y por España”son algunas de las frases que recuerdan a los fallecidos del bando nacional. A los republicanos les acompañan expresiones como “represaliados por defender la legalidad republicana”,“asesinados por las fuerzas de ocupación franquistas”,“ abatidos por las balas asesinas de la represión franquista”.Aunque también hay espacio para reivindicaciones políticas.“ España sigue estando en deuda con la justicia, la verdad y la memoria de las víctimas de esos grupos sediciosos”, aparece publicado en la esquela de Virgilio Leret. Los familiares de Manuel Rubio, alcalde de Dos Hermanas (Sevilla) asesinado por los nacionales, incluyeron una advertencia: “Si el Gobierno pierde esta oportunidad histórica para hacerles justicia, seguiremos luchando”. “Nunca habían aparecido tantas esquelas como en estas últimas dos semanas”, dice Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Él las ha estado recopilando y asegura que la repentina explosión de esquelas en los periódicos responde al deseo de reconocimiento público de las víctimas, sean del bando republicano o nacional. Por eso, Silva se imagina a los familiares de los que murieron a manos de republicanos preguntándose: “¿por qué nos vamos a esconder los franquistas?”.

Respuesta

Así debió pensar la familia de los Alvargonzález, que días atrás publicaba una esquela en recuerdo de seis de sus miembros. En represalia por el bombardeo de la aviación nacional en Gijón el 14 de agosto, los republicanos fusilaron a numerosos presos, entre los que se encontraba Romualdo Alvargonzález, diputado a Cortes por la CEDA en las elecciones de febrero de 1936, tal como relata su sobrino, Alejandro Alvargonzález, quien rehusó explicar los motivos de la publicación de la esquela. Otro de los citados, Emilio Alvargonzález Matalobos, jefe de milicias de Falange Española en Madrid, compartió con José Antonio Primo de Rivera la lista de candidatos para diputados a Cortes por Asturias de Falange. Con él también compartió la manifestación falangista en la Puerta del Sol en octubre de 1934. Emilio sostenía la única pancarta, que rezaba: “¡Viva la unidad de España!”, imagen recogida por un fotógrafo de la época.

Sus razones

Juan Pérez-Carballo, familiar de víctimas de la Guerra Civil, lamenta que “se ha olvidado bastante a la gente que defendió la legalidad”. Su tío, Francisco Pérez, era gobernador civil de A Coruña cuando estalló el golpe. Fue asesinado el 24 de julio en Punta Herminia (A Coruña), convirtiéndose en el primer gobernador civil fusilado en Galicia. Juana Capdevielle, mujer de Francisco y embarazada de él, se refugió en casa de su suegro Victorino Veiga. Ella apareció muerta el 18 de agosto en una cuneta de Rábade (Lugo).Victorino estuvo preso hasta 1941 y murió enfermo cuatro años después. Juan Pérez-Carballo cree que todos ellos merecen el reconocimiento de la sociedad española, por eso publicó la esquela. La familia de José Penalva, párroco de Catral (Albacete), asesinado por republicanos al inicio de la guerra, decidió poner la esquela por el aniversario.“No está en nuestra intención remover sentimiento alguno. Todos hemos sufrido alguna herida, ambas partes –dice Joaquín Lucas, uno de los familiares–, pero si aprendimos a olvidar, perdonar, incluso soñar unos con otros, ¿a qué viene ahora desenterrar a los muertos?”.

En contra

José María Pedreño, presidente de Foro por la Memoria, no entiende que ahora se publiquen las esquelas, que “tendrían que estar perseguidas por la ley”.Pedreño insiste en ver las de los nacionales como una reacción de repulsa hacia el Proyecto de Ley de Memoria Histórica.“Parece que molesta la recuperación, aunque sea vaga, de la memoria, pero el día que se trate el tema a fondo ¿qué harán?, ¿sacar los tanques a la calle?”, se pregunta. David Chica, secretario federal de Movimientos Sociales de Izquierda Unida, respeta las esquelas que nacen de una decisión particular, pero le parecen “desafortunadas” las publicadas con fines políticos, como una reacción en contra del movimiento de recuperación de la Memoria Histórica iniciado por el Gobierno.“ Cuando se intenta recuperar la memoria es para los que lucharon por la democracia y lo pagaron con años de cárcel y represión”, recalca el representante de Izquierda Unida.

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