Rally Dakar: vencer o arder con honor
A pesar de la densa y negra humareda, el coche chamuscado difunde un mensaje bastante claro y preciso: “El Rally Dakar no es para simples aficionados a la velocidad o a las aventurillas exóticas. En este desierto se puede morir achicharrado o de un modo mucho más salvaje. Si usted no está lo suficientemente loco, abandone y búsquese otra ocupación”. El mensaje, sin embargo, no parece disuadir al otro coche, que pasa frente a la chatarra calcinada con la marcial y fría resolución del carro de combate que no puede perder ni un segundo oyendo las últimas palabras de los soldados abatidos y agonizantes. Los ocupantes del vehículo incendiado, el sudafricano Alfie Cox y su copiloto, pudieron salvar el pellejo. Menos suerte tuvo el motociclista argentino Jorge Martínez Boero. Falleció en la primera etapa del rally tras volar varios metros y estrellarse contra un terraplén. El poeta Virgilio escribió que la fortuna favorece a los audaces. Es hora de matizar que no siempre es así. Que se lo digan a la familia del bravo Boero. El Dakar 2012 consta de más de 9.000 kilómetros de recorrido y atraviesa tres países: Argentina, Chile y Perú. En este tipo de competiciones los mártires son tan importantes como los campeones. Pero nuestra hipocresía nos impide reconocer que la sombra de la muerte hace más sublime el espectáculo.


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