Los mejores contra los mejores
El Barça de Guardiola debería algún día erigir un monumento en honor del Real Madrid. No es broma. El equipo merengue, esta vez con un empate épico (2-2) en el Camp Nou, vuelve a engrandecer la leyenda de unos jugadores culés prácticamente irrepetibles. La historia de este imperial Barcelona jamás podrá escribirse sin que se aluda generosamente a la heroica desgracia del Madrid, cuya grandeza presente padece la fatalidad de toparse con una grandeza casi infranqueable e invencible: el talento (y la suerte descomunal) de la escuadra azulgrana. Los actuales campeones de Europa sufrieron más de la cuenta para neutralizar a los gigantes blancos durante el partido de vuelta de cuartos de final de la Copa del Rey. El Real Madrid no superó la eliminatoria porque Dios es sobre todo culé. De momento. El arbitraje fue pésimo, pero el fútbol español es así. Benzema, autor de uno de los goles madridistas, demostró que no es cojo ni tonto. El galo bajó los humos a quienes se creen insustituibles. Todo hace indicar que blancos y blaugranas nos harán felices (y desdichados) en las próximas décadas. Algunos estamos convencidos de que este Barça no habría llegado tan lejos futbolísticamente de no tener como eterno rival al Real Madrid. Dime quién es tu enemigo y te diré si mereces el respeto del mundo. Ambos conjuntos merecen el respeto de todos.


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