Dime, espejito, quién es la más guapa
Todas ellas visitan el retrete como usted y como yo. Todas ellas se han mordido alguna vez la lengua mientras se comían un filete o una hamburguesa. Todas ellas han pasado una temporada en la viscosa oscuridad de un vientre materno. Y, sin embargo, cuando posan ante los fotógrafos, cuando nos permiten entrever la elocuencia de sus formas, cuando sus sonrisas cantan como pájaros optimistas sobre sus rostros esperanzados, estas muchachas parecen alejarse de la sordidez doméstica y urbana para ingresar en un edénico laboratorio consagrado a la mezcla y conservación de atractivos terrestres. Una de ellas será proclamada este domingo Miss España 2011. ¿Por dónde empezar a evaluar? Cada rostro refleja una inocencia que intenta confraternizar con la astucia y con la ambición, pues a ninguna se le escapa que la belleza física conquista más reinos y voluntades que la belleza interior. Así ha sido en el pasado y así será en los siglos venideros. No obstante, ellas se esfuerzan por relatar sutilmente, mediante gestos y miradas, una breve historia de su alma. Y lo consiguen. Aunque se les incite a representar el papel de seres superfluos y frívolos, estas simpáticas mozas merecen el título de personas inteligentes. Y si alguna no lo es, no hay problema. Todo puede aprenderse, excepto el ser una monada.


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