La agenda secreta de Artur Mas

05 / 09 / 2014 Antonio Fernández
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El presidente de la Generalitat de Cataluña tiene ya previstas las reuniones que celebrará en cuanto se prohíba la celebración del referéndum de independencia.

El curso político comienza caliente en Cataluña, no solo porque el próximo jueves, día 11, se celebrará la Diada, el día de la exaltación nacionalista por excelencia, sino porque el presidente de la Generalitat, Artur Mas, tiene elaborada una especie de agenda secreta para contrarrestar la prohibición del referéndum que quiere convocar el 9 de noviembre. Y en medio de todo ello se ha cruzado el caso Jordi Pujol, con las consecuencias que pueda tener el fraude fiscal reconocido por el expresidente catalán. De momento, el reto sigue en pie. En primer lugar, por su propia convicción; luego, por estrategia política; y, por último, porque fue una promesa electoral. En realidad, fue la gran promesa electoral del líder convergente en las últimas autonómicas. “La consulta es innegociable. El pueblo catalán votará, pero el escenario es aún desconocido”, subraya a Tiempo Francesc Sánchez, coordinador de Régimen Interno de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), quien añade que fue Madrid “quien cerró las puertas a convocar la consulta y el conflicto debe solucionarse con la legalidad catalana. O sea, a través de la ley de consultas que aprobará el Parlamento catalán. Y esta ley contará con el apoyo de 107 de los 135 diputados”.

Todo listo.

Por su parte, el Gobierno de Artur Mas lo tiene todo preparado. “El president convocará la consulta amparándose en la legalidad catalana. Está todo listo, desde las urnas hasta la logística”, admiten fuentes del Ejecutivo catalán. Pero no todo es tan fácil: son conscientes de que el Gobierno central impugnará tanto la ley de consultas que se aprobará el próximo 19 de septiembre como la propia convocatoria del referéndum ante el Tribunal Constitucional, lo que automáticamente paraliza su aplicación. ¿Qué pasará después?

Santi Rodríguez, portavoz adjunto del PP en el Parlamento catalán, se muestra convencido de que la consulta no se llegará a realizar por ese motivo. Y entonces, se abren tres posibles escenarios. “El primero –explica– sería la posibilidad de que CiU y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) rompan el pacto de Gobierno debido a la presión de los republicanos y Artur Mas intente alargar la legislatura hasta el otoño de 2016 con apoyos puntuales de otras formaciones, como el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC). El segundo escenario es la posibilidad de elecciones anticipadas en 2015, acordadas con ERC después de las municipales, pero podría ser contraproducente para CiU. El tercer escenario es intentar convocar unas elecciones anticipadas para noviembre, aunque esta posibilidad es el último escenario que quiere Artur Mas. Se tendría que ver muy acorralado para plantearlo”.

¿Elecciones en febrero?

Los socialistas, en cambio, trabajan con otro escenario posible: dado que no es posible el referéndum, Artur Mas podría convocar elecciones anticipadas en febrero del año que viene. “Serían unas elecciones forzadas por Esquerra, ya que puesto que no se puede celebrar el referéndum, pedirá que no se paralice el proceso y que se materialicen igualmente las votaciones haya o no haya recurso del Gobierno central ante el Constitucional”, señala a Tiempo Esther Niubó, portavoz del PSC.

Los socialistas consideran que este es un mal calendario y que dejaría muy tocado a Artur Mas. “Si adelanta las elecciones, no puede repetir mandato, porque las perdería y se tendría que retirar”, subraya Niubó. De parecida opinión es Carina Mejías, portavoz parlamentaria de Ciutadans, para quien “Artur Mas está al borde del abismo. Y, o llega a un acuerdo de gobernabilidad con otro partido, o se encontrará con que sus socios, dentro de dos meses, le pedirán que cometa una ilegalidad. Ello, unido al desfile de altos cargos en la comisión de investigación sobre Pujol, nos lleva a una situación en la que se ve obligado a convocar elecciones anticipadas”.

En ERC, niegan la mayor. “Tenemos la mirada puesta en las municipales. La prioridad es ganar las elecciones locales. Incluso podemos conseguir por primera vez desde hace 80 años la alcaldía de Barcelona. Y Junqueras no tiene ningún interés por ser presidente de la Generalitat”, afirman fuentes del partido.

El plan del President.

Pero, ¿qué piensa de todo esto Artur Mas? El president lo tiene ya claro: “La hoja de ruta del Gobierno catalán se acaba con la convocatoria de la consulta. No podemos ir más allá –subrayan fuentes cercanas al Ejecutivo catalán–. Y si todo pasa como está previsto y el Gobierno central paraliza el proceso con su recurso, queda solo un camino: al día siguiente, Mas convocará a los partidos que apoyan la consulta, se reunirá con ellos y entre todos se pactará lo que sea más conveniente hacer. Lo que salga de esa reunión es lo que se hará. Es la única forma de encontrar el mejor camino para que la gente pueda votar”.

Las fuentes consultadas añaden que “el plan B es plantear, una vez se alcancen todos los objetivos y se quemen las etapas, decidir entre todos cuál es la mejor fórmula, la que genera más consenso, y Artur Mas se compromete a llevarla a cabo”. En otras palabras, ahí entraría la posibilidad de convocar lo que Mas llama “elecciones plebiscitarias” –que, en realidad, fueron una idea de Esquerra o “elecciones autonómicas no convencionales”, donde los partidos se comprometen a incluir como primer punto de su programa electoral proclamar la independencia en caso de ganar los comicios.

Para los socialistas, este escenario sería un desastre. “Nosotros estamos a favor del derecho a decidir y defendemos que sin votación no hay solución, pero el camino emprendido no es el correcto. Si Artur Mas rectifica en su estrategia, reconoce que la ley de consultas no sirve para convocar este referéndum, cambia de rumbo y abre una negociación con el Gobierno español, además de plantear unos presupuestos distintos y con mayor carga social, estamos dispuestos a apoyar a su Gobierno”, señala Esther Niubó, quien recuerda que el PSC ya ha propuesto un plan que sigue vigente para modificar las reglas de juego.

Desde las filas convergentes, se responde con contundencia: “Si el PSC quiere apoyar el Gobierno, lo recibiremos con los brazos abiertos, pero con dos condiciones: que apoye el derecho a decidir y que apueste por la reactivación económica. El PSC, no obstante, debe saber que el pacto de estabilidad parlamentaria con ERC es muy sólido y de momento no nos planteamos cambios en esa alianza. Por tanto, lo que corresponde sería hablar para ver cómo articular la nueva mayoría, en la que también se incluiría Esquerra Republicana de Catalunya”, asegura Francesc Sánchez.

La Diada pierde fuelle.

Para el corto plazo, lo cierto es que el suflé nacionalista se ha desinflado un poco y ya no tiene la efervescencia de los años anteriores. La propia Asamblea Nacional Catalana (ANC), la entidad que organizó las dos anteriores Diadas, tiene problemas este año para conseguir una movilización tan amplia como en las otras ocasiones. Y ni el apoyo logístico de la Administración autonómica ni el de los ayuntamientos puede ser suficiente para lograr un éxito contundente. Y en esta especial coyuntura política, otra circunstancia ha venido a añadir más incertidumbre: la confesión del expresidente Jordi Pujol sobre las cuentas de su familia en paraísos fiscales.

“Pujol era una persona muy tenida en cuenta, indiscutible. Y ahora se ha caído del pedestal. Muchas personas han visto que han sido engañadas durante décadas. Su confesión hace daño al proceso que vive Cataluña, pero especialmente, a Convergència”, afirma el popular Santi Rodríguez. La socialista Niubó añade que el caso Pujol es un mazazo para el nacionalismo catalán “y afecta al funcionamiento de las instituciones y de la propia Generalitat; además, aquí se llegó a tal extremo de identificación de la persona con el país, que a la gente de Convergència les costará levantar cabeza a partir de ahora”. En ERC, por su parte, han pasado de una actitud tibia antes de vacaciones al enfado en este inicio de curso. Tanto, que han sido los promotores de una petición de comisión de investigación sobre su confesión después de que el propio Pujol hubiese pedido a la presidenta del Parlamento, Núria de Gispert, comparecer después del día 22 para no entorpecer la agenda de “alto voltaje político” que hay sobre la mesa.

Para la diputada republicana Gemma Calvet, sin embargo, aunque el tema afecta a la política catalana, otra cosa es el reto soberanista: “El proceso lo lidera la gente, la gente trabajadora, los profesionales, las entidades... la fuerza de la democracia y el civismo”, asegura. En las filas de ERC sentó muy mal el hecho de que Jordi Pujol eludiese la comparecencia inmediata en el Parlament, como le pidió por unanimidad (CiU incluida) la Comisión de Asuntos Institucionales. Pero sentó peor que pusiese como disculpa la agenda política para no presentarse. “La agenda no tiene nada que ver con lo que haya hecho ese señor. El proceso que vive Cataluña no tiene absolutamente nada que ver con Jordi Pujol y ni siquiera fue él uno de sus impulsores. Por tanto, que se abstenga de vincularse al proceso”, señala una fuente interna de ERC a Tiempo.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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