El trago de las primarias

18 / 12 / 2012 11:10 Borja Ventura
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EEUU, Francia, Italia y España han vivido procesos de renovación de candidatos de sus principales fuerzas políticas con elecciones primarias. Un procedimiento que puede tanto encumbrar a los partidos como conducirlos a la escisión.

Barack Obama ganó las elecciones por varios factores. En lo económico, el rescate del sector del automóvil le garantizó un voto clave en estados indecisos. En lo social, la reforma migratoria le ayudó a conquistar el voto latino. En lo estratégico, su rival no era un candidato fuerte. En lo político, el Partido Republicano estaba dividido. Todo eso, sí. Pero también ganó, y a saber en qué medida, gracias a Bill Clinton.

El expresidente escenificó su adhesión a la candidatura de Obama en la Convención Demócrata en el momento justo, cuando iban por detrás en las encuestas por primera vez. En un contexto de crisis, Mitt Romney se estaba manejando mejor en el eje central del debate, el económico. Él, gestor empresarial de éxito, ponía a disposición de los estadounidenses su experiencia para sacarles del atolladero. Nada mejor para conjurar esa figura que tener a Clinton, artífice de la consolidación económica de EEUU, para arropar a Obama. Él, el presidente que dejó una Casa Blanca a George Bush, como revulsivo. Y funcionó.

¿Qué tiene de raro que Clinton apoyara a Obama? Que se odiaban. Y posiblemente se sigan odiando. Las primarias de hace cuatro años no fueron gratis, más bien al contrario: dejaron un buen reguero de sangre en el Partido Demócrata. Para los ciudadanos, y para el mundo entero, fue un año de espectáculo político de primera línea que borró por completo a los republicanos del tablero electoral. Pero a qué precio. Barack Obama y Hillary Clinton se despedazaron en unas primarias interminables, peleando en cada caucus, en cada votación. Una mujer o un negro, fuera quien fuera el candidato demócrata nadie parecía dudar de que sería uno de ellos quien pisaría el despacho oval. Y así fue. Los medios seguían al detalle cada movimiento, mientras McCain conseguía la nominación sin pena ni gloria. Y, con más pena que gloria, acabaría aplastado por el rodillo de marketing en el que se convirtió el Partido Demócrata. Al final hubo una guinda para el pastel: un acuerdo salomónico entre dos rivales que se habían acuchillado durante meses. No cuajó la Vicepresidencia, pero sí la Secretaría de Estado. Desde ella Hillary Clinton no desaparecería del mapa y Obama se garantizaría los apoyos de unos votantes que, pese a ser de su mismo partido, a ratos parecían odiarle más que los mismísimos republicanos.

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COMENTARIOS

  • Por: Josep Pages Canaleta Cardedeu 11/01/2013 2:34

    Para dar una buena himajen para LA MARCA ESPAÑA Su presidente debe Ser Joven con mucho pelo y mejor si podemos tener una Presidenta seria lo mejorpara España Que la mande una mujer ALEMANIA La manda una mujer hiba mucho mejor que España . MUJERES AL PODER CARME CHACON PRESIDENTA En Cataluña queremos HA MONTSERRAT TURA PRESIDENTA DE CATALUNYA Una cosa muy importante el nuevo Presidente ho Presidenta de España debe saber hablar barias lenguas EL INGLES Y LA LENGUA CATALANA Entre ellas he

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