El PSOE, camino de la reconciliación
La diferencia de 22 votos entre Rubalcaba y Chacón supone un reto para la unidad. Las listas de Andalucía serán la primera prueba de fuego.
La elección de candidatos a la Secretaría General del PSOE se asemeja bastante a una guerra civil. Luchas entre hermanos por el poder y la obligación de elegir entre papá y mamá. En esta contienda se puede hablar de un vencedor, Alfredo Pérez Rubalcaba, pero no de una perdedora. Todos, bien sean del equipo que apoyó a Rubalcaba, bien del que apoyó a Chacón, coinciden en señalar que la excandidata sale muy fortalecida de este proceso, de cara a unas primarias o a cualquier cargo dentro y fuera del partido, por ejemplo uno institucional.
Sin embargo, sí se puede hablar de perdedores, y sobre todo de las consecuencias que pueden sufrir. Entre los secretarios generales más tocados por su apoyo a Chacón están Tomás Gómez, José María Barreda o el propio José Antonio Griñán. Aunque este último, por la importancia y cercanía de las elecciones andaluzas, se ha salvado del rodillo, como algunos dentro del PSOE llaman a lo que temen pueda venir. Pero no solo los secretarios generales son los más expuestos. Algunos mandos intermedios y caras conocidas como Cristina Narbona, Josep Borrell, Juan Fernando López Aguilar, Ximo Puig, candidato a liderar el partido en la Comunidad Valenciana, o Carlos Martínez, alcalde de Soria, son algunos de los que se han significado a favor de Chacón. Los congresos regionales de cada una de las federaciones empiezan en el mes de abril, y son muchos los candidatos para pocos puestos. Habrá que ver cuál es la carta que juegan Ferraz, el aparato y su nuevo secretario de Organización, Óscar López, en este proceso. Sobre todo en cuatro federaciones: la castellano-leonesa, la castellano-manchega, la valenciana y la madrileña.
Rubalcaba dejó claro en su primera Ejecutiva que no quería cargos repetidos y que iba a repartir juego. De ser cierta su intención, Óscar López, secretario general del PSOE de Castilla y León, debería abandonar su cargo y abrir paso al relevo. Sus resultados electorales no han sido buenos en esta región y, según fuentes socialistas, algunos estarían dispuestos a sustituirle. Sería el caso del expresidente de Paradores Nacionales, Miguel Martínez.
Lo mismo sucederá en Castilla-La Mancha, donde hay división interna sobre el futuro de la federación. Mientras algunos apuestan por la continuidad de José María Barreda, expresidente de la comunidad, otros empujan al actual alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, a que dé el salto. Los buenos resultados electorales del edil en Toledo y su entrada en la Ejecutiva hacen pensar que podría dar el salto a la política autonómica o nacional.
Días contados.
En la Comunidad Valenciana las cosas están más complicadas. Alarte opta a la relección, pero los candidatos son muchos. Leire Pajín, Francesc Romeu o Ximo Puig podrían intentar el asalto al débil liderazgo de Alarte, pese a que este ha sido uno de los ganadores de este congreso por su apoyo a Rubalcaba.
En Madrid hay quien cree que los días de Tomás Gómez, el secretario general, están contados. Jaime Lissavetzky, el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid y mano derecha de Rubalcaba, podría ser su gran contrincante. Aunque se pueden esperar otras sorpresas. Gómez se ha hecho con una parte sólida del Partido Socialista de Madrid (PSM), pero Lissavetzky también. Y tanto él como Rafael Simancas, ex secretario general de los socialistas madrileños y conocido guerrista, han entrado en la nueva Ejecutiva de Rubalcaba. El PSM, partido por la mitad entre los partidarios de Gómez y Lissavetzky, bien podría ser un reflejo de cómo está hoy el PSOE.
Aunque con el corazón partido, los socialistas están a la espera. De momento, la Ejecutiva de Rubalcaba no ha dado señales de reconciliación. Ha premiado a los fieles, como Elena Valenciano, su jefa de campaña, con el puesto de número dos del partido; a Antonio Hernando, su fiel colaborador desde hace años, con la Secretaría de Relaciones Institucionales y Política Autonómica; o a Patxi López, con la Secretaría de Relaciones Políticas del partido. Todo un gesto en el que algunos han visto un guiño a su futuro sucesor. Los partidarios de esta teoría creen que López se presentará a unas primarias para ser candidato del PSOE a las elecciones de 2015. Otros sostienen que es muy difícil que el lendakari opte a unas primarias, puesto que antes tiene que ganar la Lehendakaritza en 2013. Algo que, según dicen las encuestas, no se ve ahora como muy probable.
Experimentos, los justos.
Así pues, al PSOE le queda un camino por delante muy difícil que no ha hecho más que empezar. Por eso los partidarios de Chacón en este congreso reclamaban más cambios y más deprisa. Y veían en Chacón una posibilidad de cambiar las cosas dentro del partido. “Si los militantes hubieran votado, sin duda habría ganado Chacón”, afirman fuentes socialistas. Una afirmación que se basa en las visitas a todas y cada una de las federaciones y en las reuniones sectoriales. Sin embargo, en tiempo de incertidumbre los humanos suelen aferrarse a valores seguros. Y ha podido ser este miedo al cambio y, sobre todo, a que una catalana, partido hermano pero, al fin y al cabo, otro partido, liderara el PSOE, lo que haya jugado finalmente en su contra. Un miedo con el que los mayores del lugar, Felipe González, Alfonso Guerra y José Blanco, entre otros, han podido jugar para inclinar el resultado del Congreso a favor de Rubalcaba. En tiempos de incertidumbre, experimentos, los justos.
La división entre militantes y delegados del Congreso, los últimos tienen derecho a voto y los primeros no, se dejó sentir mucho en los discursos. El de Chacón fue sin duda el más aplaudido en su mayoría por simpatizantes que habían acudido al auditorio. Sin embargo, finalmente ganó Rubalcaba, cuyo equipo repetía una y otra vez que iban a ganar, que tenían los votos. “El divorcio entre el aparato y la militancia es bestial. Nunca el partido ha estado tan separado de sus dirigentes, ni de la sociedad”, comentan estas mismas fuentes.
La primera prueba de fuego para este nuevo viejo PSOE, como ya le llaman algunos, son las elecciones andaluzas y asturianas. Sobre todo las primeras, puesto que allí los socialistas nunca han perdido, y porque de alguna manera es la cuna del socialismo español en democracia. Les guste o no, Rubalcaba y Griñán tendrán que ir de la mano en este proceso. Los dos juntos a hacer campaña. “Griñán tendrá que ir de la mano con Rubalcaba, que acaba de perder unas elecciones generales, que ha sido vicepresidente del Gobierno de Zapatero y con el que además tiene una sintonía personal nula”, aseguran fuentes del PSOE. Pero no será él solo quien tenga que hacer campaña. También otros dirigentes de peso tendrán que apartar a un lado sus diferencias personales para tratar de ganarse a los andaluces voto a voto.
Lío andaluz.
Pero primero vendrán las listas. La pelea entre las federaciones será a muerte por colocar en los primeros puestos a los afines. Si las encuestas tienen razón, quien no esté en los primeros puestos puede quedarse fuera del Parlamento andaluz. Si Griñán se ha salvado de la quema, hay quien ve a su número dos, Susana Díaz, en la cuerda floja y su tarea en la elaboración de estas listas se observará con lupa. Las federaciones más problemáticas son Sevilla, Cádiz y Almería, donde la división entre los partidarios de Griñán y los de Zarrías y el socialismo más tradicional es mayor. Además, muchos creen que si el PSOE pierde las elecciones y no le salva ni un pacto in extremis con Izquierda Unida, el partido habrá tocado fondo. Su poder territorial sería mínimo y sus recursos también. La tarea de oposición ya no solo sería difícil, sino también casi imposible.
En Asturias, la situación interna es mucho más fácil, aunque también se mirará con lupa. Si los socialistas asturianos crecen en número de votos, la nueva dirección socialista se verá respaldada. Pero si, por el contrario, los socialistas siguen cayendo, el PSOE correrá un grave riesgo, porque se podría interpretar como un fracaso el nuevo rumbo emprendido. Algo similar ha sucedido esta semana con la encuesta del CIS, donde la valoración del partido sigue cayendo, siete décimas.
La apuesta de renovación del partido no acaba de convencer a los partidarios de Chacón. Estos esperaban que se incorporara a sus partidarios en la Ejecutiva en relación al porcentaje de votos. Es decir, que al menos el 50% de los miembros fueran pro Chacón. En la negociación con Rubalcaba, Griñán lo intentó hasta el último momento. Pero no ha sido así. Y Rubalcaba no solo se ha rodeado de su equipo de confianza, sino que ha premiado a quienes le fueron fieles desde el principio, como a la nueva portavoz en el Congreso, Soraya Rodríguez.
Algunos delegados creen que esta herida va a ser muy difícil de cicatrizar, sobre todo si Rubalcaba y su equipo no tienden las manos para relajar la situación. Insisten en que la prueba más evidente será en Andalucía. También hay quien se ha olvidado ya del congreso de Sevilla y se ha puesto a disposición del nuevo secretario general desde el primer día. Creen que hay que dejar de mirarse el ombligo y que el país no está para peleas internas. El tiempo dirá qué postura triunfa.


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