El PSC comienza nueva etapa
Los socialistas catalanes quieren cambiar su relación con el PSOE e incluso romper la disciplina de voto si hace falta.
Confiamos en la capacidad de acuerdo y de liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba para trabajar juntos”. La frase es de un alto dirigente del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), el partido hermano en esta comunidad autónoma. El PSC no tomó oficialmente partido ni por Rubalcaba ni por Carme Chacón, pero la gran mayoría de sus dirigentes se posicionaron a favor de esta última por razones obvias.
La victoria del primero supo mal e incluso hubo quejas después del cónclave, como la del exsecretario de Organización del PSC y actual miembro de la Ejecutiva del PSOE, José Zaragoza. Se quejó de la actitud de algunos barones hacia Carme Chacón. Pese a estos reproches, los catalanes quieren quitar hierro al asunto. “El congreso del PSOE es el pasado y ahora lo que hemos de hacer es pasar página. No quedarán secuelas ni en Madrid ni en Barcelona. Además, Rubalcaba conoce muy bien Cataluña y a los dirigentes del PSC, por lo que suponemos que no tendremos problemas para colaborar con él”, dice otro miembro de la dirección socialista catalana. De lo que no hay duda, sin embargo, es de que se abre una nueva etapa que puede ser un tanto conflictiva. Pero esa conflictividad tiene dos protagonistas que pueden engrandecerla o aguarla: PSC y PSOE.
Un miembro de la cúpula del PSC resume a Tiempo la situación: “Comienza una etapa muy complicada. En el fondo, poco ha cambiado, pero las próximas semanas se han de leer en clave catalana. Lo que suceda tiene poco que ver con el congreso del PSOE y más con el congreso del PSC que tuvo lugar en diciembre: el partido quiere tener una mayor visibilidad en el Congreso y habrá que ver cómo se encaja eso en Madrid”.
El portavoz del PSC, Jaume Collboni, admite que su partido va a dar un paso adelante. “Espero que esta etapa sea de lealtad, exigencia mutua y compromiso con el PSOE. Pero nosotros tenemos que aplicar las resoluciones de nuestro congreso. Lo que pediremos es bastante razonable y entra dentro de nuestra apuesta por el Estado federal. Y queremos que en la relación federal que también mantenemos con el PSOE se tenga en cuenta la agenda catalana”.
Revisar el protocolo.
Pero en la agenda catalana hay un tema que destaca sobre todos los demás: el congreso de los socialistas catalanes que se celebró en diciembre aprobó una resolución que propone revisar el protocolo de actuación entre ambos partidos. Esta revisión lleva aparejada la posibilidad de que los socialistas catalanes puedan romper la disciplina de voto del PSOE. El texto aprobado reclama que “los diputados del PSC en el grupo parlamentario federal del PSOE observarán una disciplina común de acción excepto en casos excepcionales relativos a temas de especial interés para Cataluña y su autogobierno en que no haya habido acuerdo en la comisión de seguimiento”. O sea, que los diputados socialistas catalanes podrán votar diferente de los del PSOE en determinados temas. También exige que en los debates parlamentarios de especial interés para Cataluña intervenga siempre un representante del PSC y termina proclamando que “la prioridad del PSC es concurrir a las próximas elecciones al Senado con la coalición Entesa Catalana de Progrés [formada por PSC, ERC e ICV]. En el caso de que no se pueda reditar esta coalición, los senadores socialistas catalanes constituirán un grupo propio siguiendo las características de la actual Entesa”.
Algunos barones socialistas del resto de España se llevaron las manos a la cabeza ante la rebelión de Cataluña. Y ello porque vieron en la propuesta también la creación de un grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados, al margen del Senado. Nada más lejos de la realidad. “Queremos que se nos visualice más. En la anterior legislatura, el PSC tenía 25 diputados, pero no se realizó esa labor de visualización que nosotros pretendíamos. Por tanto, ahora tenemos que llevar adelante el mandato del congreso”, dice un alto cargo del PSC a este semanario. Jaume Collboni espera que esta intención “no cree roces con la nueva dirección del PSOE”. Y deslinda el deseo de “visualizar” más el grupo de los socialistas catalanes en el Congreso de la victoria de Rubalcaba. Porque, al fin y al cabo, “si Chacón hubiera ganado el tema se plantearía en la misma medida y de la misma forma, ya que es un mandato congresual”. “Es un tema bastante razonable y encajable en la relación que tenemos con el PSOE, por lo que no tiene por qué pasar nada”, subraya Collboni.


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