El entorno de ETA entra en contacto con el Partido Popular
La izquierda aberzale lleva varios meses buscando un “diálogo discreto” con miembros del PP sobre el proceso del fin del terrorismo. Sus intermediarios lo intentan desde antes del 20-O, cuando ETA anunció el “cese definitivo” de sus actividades.
No era tan difícil, en mi caso fue lo típico, consiguieron mi teléfono y me llamó un intermediario para proponerme que si quería tener algún tipo de comunicación con otra persona”. Así recuerda un dirigente del PP la primera de las dos llamadas que recibió, allá por el mes de septiembre de 2011, del entorno de la izquierda aberzale. El objetivo era intentar entablar un “diálogo discreto”, trasladar “la disponibilidad para hablar” entre representantes del PP y el entorno político que hasta hace poco sustentaba a ETA. Estas llamadas, primero del “entorno social” de la izquierda aberzale y después de otra persona “más ligada al activismo cultural”, empezaron en el mes de septiembre, semanas antes de que, el 20 de octubre, ETA anunciara en un comunicado el “cese definitivo” de sus actividades. Antes también de que el PP ganara las elecciones del 20 de noviembre. Y aún no han concluido. “Digamos que hay contactos de vez en cuando de las personas que más o menos contactaron conmigo”, dice este dirigente.
La izquierda aberzale le planteaba “una reunión discreta”, según recuerda uno de los contactados, que advierte haber “actuado por conciencia propia” en esta cuestión. A la pregunta de si se han llegado a producir tales encuentros, responde con un “no se lo puedo decir”. En todo caso, asegura que la dirección nacional del PP ha estado informada desde el primer momento de cualquier tipo de toma de contacto, que se ha puesto en conocimiento de su secretaria general, Dolores de Cospedal. Incluso por escrito, para evitar “manipulaciones” si estos contactos salen a la luz: “Hay que informar por escrito al partido. En un papel se ha informado de que nos habían planteado esta interlocución”.
Los emisarios a los que está enviando la izquierda aberzale para entablar un diálogo con el PP no están “en primera fila” de militancia en formaciones que han derivado de la antigua Batasuna -Bildu en el País Vasco y Navarra y Amaiur en Madrid-, pero sí están “muy identificados en el entorno” de la izquierda aberzale y son perfectamente conocidos por quienes han sido los destinatarios de estas comunicaciones de “tanteo”, dirigentes del PP del País Vasco y Navarra. Estos emisarios son considerados por los populares como enlaces “limpios”, en contraposición a dirigentes políticos conocidos, como Pernando Barrena, que en diciembre del año pasado envió una carta a los partidos políticos de Navarra en la que, en la misma línea, les invitaba a establecer “un ámbito de relaciones totalmente discreto” para abordar “espacios progresivos de diálogo” .
Peticiones aberzales.
Las ideas que desde el principio han planteado los emisarios a las personas contactadas entroncan con el discurso público de la izquierda aberzale y se dan de bruces, por tanto, con los planteamientos del Gobierno y del PP.
Ya incluso antes de que ETA anunciara su “cese definitivo”, las “peticiones” de estas “terceras personas” consistían en el acercamiento a Euskadi de presos por delitos relacionados con el terrorismo y en la ya vieja demanda de que la Audiencia Nacional deje de tener jurisdicción en temas de terrorismo. Añadían una tercera consideración especialmente llamativa, teniendo en cuenta que se trasladó más de un mes antes de que Mariano Rajoy ganara las elecciones. Pedían que “la ultraderecha no llevara la voz cantante” en el proceso de fin del terrorismo al que se daría inicio semanas más tarde con el comunicado del 20 de octubre. Según la interpretación que hace una de las personas interpeladas, este requisito se refería a la influencia que en las pasadas legislaturas tuvieron los colectivos de víctimas más radicales, en concreto Voces contra el Terrorismo, que preside Francisco José Alcaraz, o medios de comunicación escorados mucho más a la derecha que el conjunto del PP. El nombramiento de Jorge Díaz Fernández como ministro del Interior se ha considerado como un paso en esta dirección. Tanto Mariano Rajoy como Díaz Fernández, apuntan en el PP, son considerados como “pragmáticos”, una actitud que, llegado el caso, podría facilitar más pasos.
La izquierda aberzale busca encuentros discretos con el PP, pero se mantiene en sus posiciones públicas. “La razón que te transmiten del porqué de la decisión de ETA [de cesar sus actividades definitivamente] es que se debe a la victoria de la parte política y que el PP tiene que saber aprovechar esta oportunidad”. Insisten en que “quienes han ganado la batalla son los del ala política y que por eso el PP no puede perder la oportunidad”.
Empeñados en hablar.
Estos son los contactos más confidenciales de entre los “500.000 mensajes” que a través de los medios de comunicación, “en los pasillos del Congreso o del Parlamento vasco o de las diputaciones” representantes de la izquierda aberzale intentan hacerle llegar al PP para intentar hablar sobre cómo afrontar el escenario que abrió ETA cuando en octubre dijo que cesaba su actividad armada. Otro dirigente popular enmarca en estos intentos de “vender una apariencia” la polémica fotografía que en diciembre del año pasado retrató a los concejales del PP del Ayuntamiento de San Sebastián Íñigo Arcauz y Ramón Gómez, chocando los vasos con el alcalde, de Bildu, Juan Karlos Izagirre. El PP explica que Bildu vendió como un brindis de Navidad lo que era una conversación en la que los populares le estaban pidiendo al alcalde que retirara los carteles en favor de presos etarras que se exhibían en las paredes del consistorio. Otro ejemplo para el PP de que la izquierda aberzale persigue dar una imagen de normalidad lo protagonizaron recientemente los diputados de Amaiur. Al término de la sesión de investidura se colocaron en la parte exterior del hemiciclo por la que necesariamente tiene que pasar el Grupo Popular para salir, de manera que “fue imposible no toparse con ellos, saludaron a todo el mundo”, recuerda un diputado al que también le han ofrecido “hablar”.
De momento, la postura oficial del PP es muy clara: no están dispuestos a sentarse a hablar más que con partidos “democráticos, que cumplen las normas”, a pesar de que vayan en coalición con Amaiur. Esta misma semana, tras reunirse en La Moncloa con Mariano Rajoy, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, anunció su intención de seguir trabajando con el Partido Socialista de Euskadi (PSE) y el PNV para “tejer más complicidades” para avanzar en los puntos en común. En su opinión, son el reconocimiento de que existe “un buen momento en que podemos lograr el fin de ETA”, en que los tres partidos exigen su disolución y coinciden en que a cambio no tendrán ningún “regalo político”.
Comunicación con EA.
En enero, Basagoiti se reunió con el portavoz de Eusko Alkartasuna (EA), Pello Urizar, con el que acordó abrir un cauce “estable” de comunicación entre ambas formaciones. En noviembre del año pasado los dirigentes del PP vasco se reunieron por primera vez con Aralar. Tanto EA como Aralar forman parte junto a la izquierda aberzale -y Alternatiba- de Amaiur, y el PP los considera formaciones “democráticas, que cumplen”, a pesar de sus coaliciones. Basagoiti se negó a incluir en sus contactos con el PSE y el PNV a representantes de la izquierda aberzale. “Para que exista una relación normal entre el PP y Batasuna, esta tiene que ser normal, tiene que condenar el terrorismo y pedirle a ETA que desaparezca”, dijo.
Oficialmente al PP del País Vasco no le “constan” contactos más privados -en todo caso, “son contactos que no tienen mucha sustancia”, suponen en el partido-. A lo que sí están acostumbrados es a ver cómo la izquierda aberzale trata de “sembrar el rumor para intentar que se crea que ha habido algo por parte del PP y del Gobierno”, afirman fuentes de la formación regional que preside Antonio Basagoiti. El PP considera que la izquierda aberzale, a través de sus representantes políticos de Bildu o Amaiur, se ha investido de una imagen de normalidad con la que se permiten pedir diálogo -más público o más privado- y “poner la pelota en el tejado” del PP, que sería visto como el responsable de que no haya avances, frente a la mano tendida al diálogo de los aberzales.
Paradigma de esta actitud es el comportamiento que, según varios diputados nacionales del PP, se observa en los siete representantes de Amaiur en el Congreso de los Diputados. Lejos ha quedado la actitud que en los años 80 y principios de los 90 mantenían los diputados de Herri Batasuna, que, como los de Amaiur, juraron su cargo “por imperativo legal”, para no volver a frecuentar el Congreso. Por el contrario, Amaiur ha llamado la atención por llevar una vida parlamentaria muy similar a la de diputados de otros grupos, dicen quienes se sorprenden incluso de verles comer en la cantina del Congreso, donde se mezclan políticos, periodistas y visitantes. Sorprenden las formas, aunque no el fondo del todo. Diputados del PP ven en esta actitud “buenrollista” y “de corderitos” una prueba del intento de los aberzales de culpar al PP por no querer sentarse a hablar. Para Amaiur se trata, simplemente, de su intento de “tender puentes, en todos los sentidos”. “No venimos aquí a hacer política de trincheras”, aseguran fuentes de la formación. Su intención es “hablar con todos los partidos y de todo en estos cuatro años de legislatura”, especialmente con el PSOE “como primer partido de la oposición” y, “por supuesto, con el PP”, al que piden que “deje su postura de enquistamiento”.
¿En esas eventuales conversaciones Amaiur condenaría a ETA, pediría su disolución o reconocería el daño causado? “Todas esas cosas se tratarán en su momento, ya se plantearán, no nos adelantemos en el tiempo, en su momento”, responde la formación aberzale.
Teoría del conflicto.
Ya sea en conversaciones públicas, en encuentros fortuitos en las instituciones o en contactos más confidenciales, los dirigentes del PP siguen constatando una actitud en la izquierda aberzale que consideran insuficiente. “Tratan de construir un discurso de teoría del conflicto” en el que, por ejemplo, hay víctimas en los dos lados y todas deben ser tratadas de la misma manera. Al PP le molestan especialmente las continuas comparaciones que hacen con el conflicto de Irlanda del Norte que, según los populares, se cerró en falso porque no se hizo una distinción clara de quiénes fueron las víctimas y quiénes los verdugos. Frente a esto, el Gobierno y el PP se mantienen en que “la clave” es la disolución incondicional, la entrega de armas, el reconocimiento del daño causado y de las víctimas, la puesta a disposición de la Justicia y la colaboración con ella. La izquierda aberzale tiene que pedirle a ETA “que desaparezca”.
Sin embargo, en las últimas semanas han coincidido declaraciones y decisiones por parte del Gobierno que han vuelto a poner la atención sobre el proceso de disolución definitiva de ETA: la reunión entre el PP vasco y EA en Bilbao en enero, el fin de la ronda de contactos de los distintos líderes políticos vascos con el presidente del Gobierno o las informaciones sobre nuevos movimientos de los mediadores internacionales para conseguir un “pacto secreto” entre Gobierno e izquierda aberzale, como publicó recientemente El Correo.
También por lo que respecta a los presos de ETA. El Gobierno se niega en redondo a la exigencia aberzale de acercarlos al País Vasco. Sin embargo, Interior acaba de conceder el tercer grado a José Manuel Fernández Pérez, recluso en la cárcel de Nanclares de Oca (Álava), a la que el anterior Ejecutivo fue acercando a los presos disidentes y que hubieran roto con ETA. Tanto el Gobierno como el PP vasco insisten en que el tratamiento que recibirán los presos de ETA será individual, no colectivo, como quiere su entorno, igual que su reinserción, en la que serán tratados como “un miembro de la mafia o un violador”, ha llegado a decir Basagoiti. El Gobierno no tiene entre sus prioridades el acercamiento de presos a las cárceles vascas, como tampoco está en su ánimo derogar la doctrina Parot, otra de las demandas de la izquierda aberzale, para dejar sin efecto la concatenación de penas de cárcel por distintos delitos. El Tribunal Constitucional estudia 60 recursos de amparo contra la doctrina Parot y el fiscal superior del País Vasco, Juan Calparsoro, señaló recientemente que la respuesta del Constitucional a estos recursos y a la ilegalización de Sortu afectarán al final del terrorismo, y esperó que la interpretación de ambos casos sea “conforme a lograr la pacificación y la reconciliación de Euskadi”.
En este ambiente de contactos informales, decisiones como el tercer grado al recluso de Nanclares y posturas inamovibles hacia la “disolución definitiva”, aparece una fecha como importante punto de inflexión: las elecciones autonómicas vascas de 2013. A pesar de sus críticas al anterior Gobierno, el Ejecutivo de Rajoy estará en primera línea para afrontar la posibilidad, más que real, de que la izquierda aberzale vuelva a ser candidata a Lehendekaritza, después de que sus distintas candidaturas fueran ilegalizadas en los comicios de 2005 y 2007. UPD pidió en el Congreso, sin éxito, la ilegalización de Amaiur y Bildu, a lo que Díaz Fernández respondió que el Constitucional ha dicho que son legales. Y así está previsto que siga siendo, según un popular vasco, ya que estas dos formaciones “ya han pasado el filtro del Constitucional, y en unas autonómicas es muy fácil”.


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