El complicado intercambio de información entre espías

26 / 09 / 2017 Fernando Rueda
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España recibe todos los meses alertas de posibles atentados que provienen de servicios de inteligencia extranjeros, pero la gran mayoría de los avisos son textos inconcretos con escasa credibilidad.

Vigilancia. Los trabajos de espionaje requieren de un amplio trabajo de investigación

El atentado yihadista en Cataluña del pasado 19 de agosto no se pudo evitar, a pesar de que una nota enviada el anterior 25 de mayo por los servicios de inteligencia de EEUU alertaba a sus colegas españoles de que el Estado Islámico estaba planeando un ataque en Barcelona. No hicieron nada porque la inconcreción de fechas y la falta de datos hicieron que todos los responsables lo pasaran por alto. No fue la primera vez que una alerta de este tipo era aparcada. Son numerosas las que llegan, gracias a las buenas relaciones que el CNI y la Policía mantienen con servicios tan dispares de países como Estados Unidos, Rusia, Marruecos, Francia e, incluso, Siria. Según fuentes policiales y del espionaje, todos los meses reciben algunas notificaciones de colegas de otros países en las que les avisan de que se puede producir un atentado en alguna ciudad de España. La gran mayoría son inconcretas, con escasa credibilidad, como la de Barcelona, en la que se citan “información no corroborada de veracidad desconocida”.

De bajo nivel 

Una calificación en documentos de inteligencia que es considerada del más bajo nivel. Es cierto que especificaban la Rambla, pero también lo es que el primer objetivo del grupo que actuó era la Sagrada Familia. Es por eso, que ni los Mossos se lo creyeron –tienen contacto directo con la delegación de la CIA ubicada en Barcelona–, ni tampoco el CNI y la Policía. Las alertas tampoco funcionaron en los atentados de Madrid del 11-M. Cuatro meses antes, el CNI se encontró con que uno de los sospechosos más peligrosos de terrorismo yihadista, Allekema Lamari, al que tenían permanentemente controlado gracias a un colaborador apodado el Pollero, había desaparecido. El 6 de noviembre de 2003, preocupados por lo que pudiera pasar, emitieron una alerta a la Policía y Guardia Civil para que lo localizaran, especificando que tenía la intención de cometer un atentado. Nadie dio con él, si es que en la maraña de búsqueda alguien puso verdadero empeño. El 6 de marzo de 2004, cinco días antes de los atentados, un nuevo informe del CNI alertaba de que a su desaparición había que sumar la de cinco de sus acólitos, que habían abandonado sin justificación sus puestos de trabajo. Solo tras los atentados contra los trenes, algunos se acordaron de esos avisos que ni el propio CNI recordó cuando en un primer momento señaló a ETA como la posible autora.

En 2014 se produjo otra alerta en España lanzada por el CNI. Se iba a celebrar el Mundial de Baloncesto y entre los finalistas estaba el equipo de Estados Unidos. La información que facilitaron es que se iba a producir un atentado contra ellos, por lo que se recomendaba sacarlos de España. En este caso, la Policía no llegó a la misma conclusión y los encargados de la seguridad de los estadounidenses decidieron extremar las precauciones y no hacer nada.

Colaboración rusa    

Acertaron, no hubo atentado. Las relaciones de la Policía y el CNI con otros servicios para evitar atentados del Estado Islámico y Al Qaeda son mucho mejores de lo que se puede pensar. Con Estados Unidos existe una colaboración excelente desde que sufrieron los atentados del 11-S, pero también con países como Rusia.  Sus espías son los más agresivos en sus actuaciones en España contra los intereses españoles, pero en el tema yihadista la colaboración es tan buena que el comisario Enrique García Castaño, que pilotó sabiamente hasta hace unos meses la Unidad Central Operativa (UCO), cuenta con dos medallas impuestas por los rusos. Con Marruecos existe una ayuda mutua nunca conocida en otros asuntos, a pesar de la tradicional inquina que mantienen con sus colegas españoles en temas de política interna de los dos países o el apoyo español a la independencia del Sahara. La colaboración es tal que en las detenciones de ciudadanos originarios de su país, suelen estar presentes, aunque ciertamente alejados del lugar de la acción. Lo mismo que en correspondencia hace un policía español cuando en Marruecos detienen a grupos yihadistas con conexiones en la península. Agentes de la DGED, el espionaje exterior marroquí, han conseguido que sus colegas españoles les permitan una cierta libertad de acción en España cerca de sus ciudadanos sospechosos de poder llevar su radicalización a la comisión de atentados. Actúan bajo la regla de compartir información con el CNI para alertarles de cualquier acción que puedan tramar, cuya inutilización corresponde siempre a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españoles. Lo que no quita que DGED y CNI estén siempre intentando conseguir topos en el otro servicio.

Lucha contra ETA    

Con Francia la colaboración ha sido mucho más fácil que con los demás gracias a la larga experiencia compartida en la lucha contra ETA. Existen mecanismos de comunicación que hacen más fácil el intercambio de información. Un topo del espionaje francés estaba infiltrado en enero de 2008 en un grupo yihadista en Barcelona, compuesto por catorce personas, que planeaba atentar en el Metro. La alerta a su servicio y la de estos al CNI permitió detenerlos a todos antes de que lo ejecutaran. La demostración más palpable de que la lucha contra el terrorismo yihadista hace compañeros de cama difícilmente explicables para el común de los mortales, es la relación del CNI con el servicio secreto sirio.

España es un aliado fiel de Estados Unidos, aunque intente no mojarse mucho en la resolución del conflicto. Sin embargo, el espionaje del presidente Bashar al Asad aceptó reunirse con varios servicios secretos europeos para intercambiar información sobre el Estado Islámico. Un toma y daca. Ellos facilitan información sobre los terroristas que abandonan el país y los servicios occidentales, entre ellos el español, le comunican los ciudadanos de sus países que intentan entrar en suelo sirio.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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