El cannabis entra en la agenda

07 / 09 / 2017 Clara Pinar
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

La legalización de su consumo terapéutico avanza en el Congreso mientras varias regiones discuten el de tipo lúdico, de nefastos efectos en EEUU según un informe. 

Consumo lúdico: Club cannábico en Barcelona. En Cataluña se acaba de regular el cultivo y distribución de marihuana. Foto: Ferrán Nadeu

El curso político que empieza este mes podría ser el que vea algún tipo de regulación del consumo del cannabis y sus derivados en España. A principios de verano, Uruguay fue noticia al convertirse en el primer país del mundo en cultivar y vender de manera legal esta droga con fines terapéuticos, en farmacias y con dosis limitadas por una regulación estatal. Sin embargo, el florecimiento de las leyes relacionadas con el consumo de marihuana en todo el mundo va más allá y tanto quienes están a favor de la legalización como quienes llaman la atención sobre los peligros de dar luz verde a una droga, consideran que la prohibición “no ha producido los efectos deseados”. “Ese no parece ser el camino”, señala el director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Ignacio Calderón, para quien no quiere esto decir que haya que pasar “a decir que vamos a legalizar”. Al otro lado, en la Asociación Madrileña de Estudios del Cannabis (AMEC) creen que “ya toca” y están convencidos de que “por supuesto que va a caer”. En medio, los partidos se fueron de vacaciones con varias iniciativas en el Congreso, una proposición no de ley de Unidos Podemos para permitir el consumo, tanto lúdico como terapéutico, y otra de Ciudadanos, que terminó en una subcomisión parlamentaria para estudiar la regulación del consumo con fines médico. Los enfermos con dolores crónicos, médicos e investigadores agrupados en el Observatorio Español de Cannabis Medicinal esperan que ocurra en el curso político que empieza.

Unidos Podemos cuenta solo con el respaldo de Esquerra Republicana de Catalunya para crear un grupo de estudio conducente a legalizar el cultivo, la venta y el consumo de marihuana, tanto con fines terapéuticos como recreativos. Asociaciones y clubes de fumadores aplauden una iniciativa que, de llegar a término, superaría los límites de los debates que en los últimos años también han tenido lugar en los Parlamentos regionales de Canarias, Cantabria, Aragón, Navarra o País Vasco. El pasado junio, el Parlamento de Cataluña acordaba regular los clubes de fumadores en esta comunidad, para que el cultivo y el transporte de marihuana esté igual de permitido que el consumo personal en unas organizaciones privadas sin ánimo de lucro, que solo admiten a socios mayores de edad y de las que se calcula que hay unas 500 repartidas por toda España.

El caso catalán es un principio, pero la regulación que defiende Unidos Podemos y el sector cannábico va más allá y se cristalizó en 2015 en un documento con cinco pilares de la Regulación Responsable, para regular el cultivo y consumo privado y colectivo, el terapéutico, la educación para un consumo responsable, así como la venta fuera de clubes privados a cualquier persona en negocios privados. “Como ir a un coffee shop y comprar”, explica Fernando Aranaz, de la AMEC, para quien la legalización del consumo de marihuana en buena parte de Estados Unidos está sirviendo de tirón a un movimiento que se ha fortalecido en España. 

Washington y colorado

Veintisiete de los 50 Estados que componen los Estados Unidos permiten desde 2014 el consumo, de tipo lúdico en siete de ellos. Un estudio con datos de la encuesta nacional sobre uso de drogas y salud y revisado por profesores de las universidades de Harvard, Boston o Johns Hopkins ha concluido que el consumo crece más en los Estados que lo permiten, donde, además, es más frecuente entre los jóvenes. El documento está promovido por Smart Approaches to Marijuana y la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) lo ha estudiado en su intento de entender “un debate muy serio, muy profundo, a nivel internacional, que se está moviendo a una velocidad extraordinaria”, explica Calderón. Se centra en los Estados de Colorado y Washington, donde se permite el consumo lúdico y la venta en establecimientos comerciales . Según el informe, están a la cabeza de consumidores de marihuana, seguidos por otros que después también la legalizaron –Distrito de Columbia y Oregón– y por otros donde se permite el consumo terapéutico –Vermont y Rhode Island–. “Las leyes han tenido un impacto negativo importante en salud y seguridad”, porque han provocado un aumento del consumo, también entre los menores de edad y a un ritmo más rápido, crecen los arrestos de menores o del porcentaje de muertes por accidentes de tráfico bajo los efectos de la marihuana. 

Jóvenes consumidores

Sobre el consumo entre los más jóvenes –para quienes la marihuana es la droga más habitual y cada vez empiezan antes a consumirla, según el Ministerio de Sanidad–, en la AMEC lo comparan con la batalla perdida para que los jóvenes no consuman alcohol. Aranaz emplea el símil con lo que hoy pasa con el alcohol, una droga legal. “Tú preguntas en la bodega cómo lo ven y te van a responder que el producto que venden no es para personas jóvenes, que un menor no puede ir a una tienda y comprar una botella de whisky, otra cosa es que en la pandilla siempre hay alguien mayor de edad”.

Por otra parte, en Estados Unidos “persiste” el mercado negro y, al menos en Washington, no ha llegado el esperado aumento de los ingresos fiscales por esta nueva actividad económica. 

Millones en impuestos

El fin del mercado negro y las cifras que movería un negocio legal de la marihuana son argumentos habituales entre quienes apuestan por legalizar. Aranaz indica que “hay un 11% de españoles que consumen cannabis, unos cuatro millones, sale mucho dinero”, y la Federación de Asociaciones Cannábicas calculó en 2011 que si un millón de personas –el 60% de los consumidores a diario– se agruparan en clubes de fumadores, con un consumo “modesto” de 0,5 gramos diarios, se generarían unos 7.500 empleos directos y unos 30.000 indirectos, 155 millones de euros en cotizaciones a la Seguridad Social y el Estado recaudaría unos 367 millones entre IRPF, IVA e impuesto de sociedades. Pasando de las proyecciones a la realidad, tras la legalización, el Estado de Washington tiene más negocios de marihuana que Starbucks o McDonalds y el de Colorado, más que los locales de estas dos cadenas juntos.

Entre todos los actores del debate sobre si legalizar o no, hay un colectivo que despierta la comprensión de todos. Son enfermos crónicos que llevan años sufriendo dolores, enfermos de cáncer sometidos a quimioterapia o afectados por esclerosis múltiple que encuentran en el consumo de aceites, infusiones o aerosoles derivados del cannabis el remedio que no hallan en decenas de pastillas diarias. Su número puede alcanzar entre 50.000 y 60.000 personas y protagonizan lo que se llama el consumo terapéutico, del que Uruguay se convirtió pionero en julio. Es precisamente lo que busca en España el Observatorio Español de Cannabis Medicinal, que nació hace un año y que, a través de sus contactos con los partidos políticos, ha conseguido, mediante sendas iniciativas de Ciudadanos y PSOE, que se cree un grupo de estudio. De momento, los pacientes consumidores seguirán con una situación tan “bizarra” como la que les obliga a acudir al mercado negro para abastecerse o acudir a clubes cannábicos, que les reciben y les atienden pero no pueden ayudarles, porque ellos necesitan variedades distintas a las que busca el consumidor lúdico –en Uruguay, pronto se corrió la voz de que el cannabis de las farmacias “no pegaba nada”– y el consumo es distinto, puesto que los enfermos no suelen fumarlo, como quienes lo hacen por afición. “No están del todo preparados, aunque cada vez más, para informar a los pacientes de cuáles son las mejores variedades para nosotros, las maneras de administración...”, explica Carola Pérez, una de las cabezas visibles del movimiento que pide que España permita a médicos tratar y recetar derivados del cannabis y a las farmacias expedirlos, acabando también con una situación en la que los investigadores encuentran mil trabas burocráticas para poder trabajar con animales e importar sustancias. Los médicos que colaboran con estos pacientes, muchos de ellos de unidades del dolor de distintos hospitales, directamente se arriesgan a que les sea retirada la licencia porque el Colegio de Médicos de España ya ha advertido de que lo que hacen es incitación al consumo. 

Enfermos desesperados

Cuando tenía 11 años, Carola Pérez se cayó patinando, se rompió el coxis y en ese momento empezó un suplicio que la ha mantenido durante años muy medicada, hasta hacerla adicta a la morfina, y la ha hecho pasar varias veces por quirófano con el resultado de unos dolores persistentes para los que no encontró remedio hasta que alguien de su entorno le recomendó tomar una infusión de cannabis con leche, que tuvo que obtener en el mercado negro. “Desde aquel día me cambió la vida por completo. El cannabis me dio por un lado una analgesia que no había conseguido con ningún otro medicamento y me ayudó muchísimo con los estados de ansiedad y estrés asociados al dolor”, relata convaleciente de su último paso por el quirófano. En 2014 creó la asociación Dosemociones para asesorar, junto a médicos e investigadores que colaboran en ella, a otros enfermos sobre qué sustancia tomar, en qué dosis y, en definitiva, intentar dar un tratamiento al que hoy acuden unas 300 personas además de otro medio centenar de padres de niños.

Hace un año, dieron el salto definitivo creando el Observatorio, con el que en 12 meses han conseguido convencer a los partidos políticos para que, al menos, accedan a estudiar la regulación del cannabis con fines médicos, para lo que se acordó crear una subcomisión que arrancará este curso político.

“En España, el tema del cannabis lúdico estaba muy a tope, pero nadie se ocupaba del terapéutico”, dice Pérez. Por su parte, quienes quieren legalizar el consumo recreativo creen que no llegará antes de que se regule el terapéutico, mientras que Calderón, de la FAD, pide separarlos, para que el terapéutico no actúe como “caballo de Troya” de los porros. El cannabis ha llegado a la agenda política española. Ser Colorado o Uruguay, esa es la cuestión.

Farmacia-Uruguay-Marihuana-F

Medicamento. Farmacia de Montevideo (Uruguay), donde se permite la venta de fármacos derivados del cannabis. Foto: Miguel Rojo/Getty Images

La experiencia americana

Washington y Colorado inauguraron en 2014 una nueva doctrina frente al consumo de cannabis en Estados Unidos. De la prohibición total de la guerra contra las drogas que decretó en los 60 el presidente Nixon, se ha pasado en los últimos años a la legalización del consumo en más de la mitad de los 50 Estados de EEUU, en siete de ellos con fines lúdicos, incluida la venta en negocios privados. El resultado, según un estudio promovido por Smart Approaches to Marijuana, no ha sido positivo: han aumentado el consumo y los problemas derivados de él, especialmente entre los más jóvenes. El documento, elaborado en base a estadísticas oficiales, refuta dos de los argumentos prolegalización: el mercado negro sigue existiendo y el beneficio fiscal no es tal.

Campaña de la FAD

De la esperanza a la constancia

El verde ha sido tradicionalmente el color de la esperanza, pero la nueva campaña de sensibilización de la FAD propone cambiarlo por el verde constancia, para que los jóvenes “llenen su vida”, persigan sus sueños y sean así menos vulnerables a la tentación de las drogas.

Anuncios en televisión (sobre estas líneas), prensa y radio y acciones más novedosas en la calle y en las redes sociales les animarán a construir su vida para no ser “dependientes de nada”, a esforzarse y ser constantes frente a la vía fácil del hedonismo y el estereotipo de joven pasota o ni-ni. Si la esperanza deja todo al azar, el verde constancia anima a tomar las riendas. Según el Centro Reina Sofía, el 60% de los jóvenes entre 14 y 25 años cree que lo más importante para su futuro es “esforzarse”.

La campaña forma parte de la Línea Construye de la FAD, que, consciente de que las drogas siempre van a existir, busca dar instrumentos y apoyar a niños, jóvenes y adolescentes para enfrentarse a riesgos sociales como las drogas

Captura-de-pantalla-2017-07-26-a-las-18.08.32-F
Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

COMENTARIOS

No hay comentarios

ENVIA TU COMENTARIO

  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Grupo Zeta Nexica