El auge hispano en EEUU

08 / 02 / 2017 Antonio Rodríguez
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En 2050 habrá 100 millones de latinos, el 25% de la población. El poder adquisitivo de los hispanos supera ya al PIB español.

El grupo Maná despliega una pancarta contra Trump tras sus críticas a los mexicanos

En los primeros compases de las primarias republicanas, cuando Donald Trump empezó a despuntar en las encuestas, el principal contrincante del magnate inmobiliario fue Jeb Bush, la persona ungida por el establishment republicano para asaltar la Casa Blanca. En la primera ocasión que tuvo, Trump criticó al benjamín de la dinastía Bush por hablar en castellano en los mítines en los que se encontraba ante una audiencia latina. “Estados Unidos es un país donde hablamos inglés, no español. Debería ser un ejemplo hablando inglés en EEUU”, le espetó Trump a Jeb Bush, casado con una mexicana y que desde entonces no levantó cabeza en la carrera republicana.

Un día después de acceder a la presidencia, la página oficial de la Casa Blanca en español desapareció de las pantallas y es una incógnita si volverá a abrirse. El Gobierno de Mariano Rajoy lamentó el paso dado por la nueva Administración, aunque se mostró cauto porque desde la Casa Blanca se aseguró que la página web estaba siendo remodelada. Pasados doce días, la página sigue igual, aunque el martes se abrió una cuenta en Twitter en español (@LaCasaBlanca). 

Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council, recuerda a TIEMPO que cada año son más los estadounidenses que emplean el español, bien como lengua habitual o como segundo idioma. “Está claro que esta Administración es menos sensible a lo hispano, pero no deberían olvidar que la propia esencia y el origen de Estados Unidos como nación tiene un marcado carácter hispano”. Los libros de Historia han hecho mucho hincapié en la influencia inglesa y francesa en Estados Unidos, pero un siglo y medio antes de que los ingleses llegaran a las costas de Massachusetts en el Mayflower, los españoles ya habían conquistado los territorios del Sur. “La huella hispana forma parte de la esencia de Estados Unidos y, en consecuencia, los hispanos no son unos recién llegados”, subraya Ureña.

En los últimos años algunos políticos han tratado de presentar el español como algo ajeno a Estados Unidos y se ha perseguido socialmente, pero nadie había llegado tan lejos como Trump. La prueba más palpable de sus reticencias hacia la comunidad hispana es que no hay ningún latino de origen entre sus ministros de Gabinete, algo que no ocurría desde hace 30 años. La única representante latina en la Administración Trump es Helen Aguirre, directora de medios hispanos a las órdenes del portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer.

La realidad que el nuevo presidente intenta ignorar es que Estados Unidos cuenta con 55 millones de hispanos, un 17% de la población total y que en el lapso de 20 o 30 años dicho porcentaje llegará al 25% al superar la barrera de los 100 millones. Es decir, uno de cada cuatro estadounidenses será de origen latino antes de 2050 y la comunidad latina de EEUU será la más numerosa del mundo hispano, por delante de México.

El Instituto Cervantes señala en su reciente informe El español: una lengua viva que en el curso académico 2015-2016 hubo más de cuatro millones de estudiantes de castellano en el sistema de educación obligatoria en EEUU, mientras que en la enseñanza universitaria la cifra de inscritos ascendió a 790.756. El propio Cervantes cuenta con tres centros (Nueva York, Chicago y Albuquerque) más un aula en Seattle por los que han pasado 4.437 alumnos el último curso. También ha creado el Observatorio de la lengua española y las culturas hispánicas en Estados Unidos en la Universidad de Harvard, una institución desde la que se analiza la presencia del español en este país con especial atención a la evolución social, cultural y lingüística, a su uso por parte de los hispanohablantes y a su coexistencia con otras lenguas. Precisamente, dicho observatorio elaboró el año pasado un informe –El mapa hispano de EEUU en 2016–, en el que se subraya que el crecimiento de los hispanos en Estados Unidos durante este siglo alterará “drásticamente la composición étnica” de este país. Según la Oficina del Censo estadounidense, los cinco Estados con la mayor población hispana eran los siguientes en 2015: California (15,2 millones), Texas (10,7 millones), Florida (4,9 millones), Nueva York (3,7 millones) e Illinois (2,2 millones). Sin embargo, es Nuevo México el Estado con mayor proporción de hispanos de su población total (47%).

Hasta la década los ochenta, los blancos de origen europeo suponían el 80%-90% de la población estadounidense. En 2010, la proporción de blancos no-hispanos cayó a un 72,4% y para el año 2045 algunos analistas estiman que los blancos representarán menos de la mitad de la población estadounidense. ¿A qué se debe ello? Los hispanos son la minoría más grande del país y también son la población con el crecimiento demográfico más rápido en la primera potencia mundial. Mientras que la tasa de natalidad blanca ha caído por debajo del nivel de reemplazo, la hispana se mantiene por encima de este nivel, en un 2,4.

El talón de Aquiles del español en EEUU está en los hispanos de tercera generación, ya que el monolingüismo inglés y, en consecuencia, la pérdida del español, parece ser la tendencia predominante en ese segmento de la población. En general, el bilingüismo tiende a ser más fuerte entre los hispanos de primera y segunda generación. Casi todos los niños hispanos de segunda generación son competentes en inglés y pueden hablar el idioma de sus padres. Sin embargo, en la tercera generación, el dominio del inglés en detrimento del español se hace cada vez más frecuente. Esta tendencia hace que sea menos probable que los hispanos de tercera generación crezcan como bilingües. En la propia campaña republicana hubo un ejemplo de cómo algunos latinos obvian sus raíces. Fue el caso del gobernador de Texas, Edward, Ted, Cruz, quien no habla castellano a pesar de que su padre nació en Matanzas (Cuba). Su madre, Eleanor Wilson, es estadounidense y él se crió en un ambiente anglosajón.

En el terreno económico, un estudio de Selig Center for Economic Growth destacó que el poder de compra de la población hispana fue de 1,3 billones de dólares en 2015, una cifra superior al PIB anual español, y se espera que en 2020 alcance los 1,7 billones. Por contra, los niveles de pobreza no han cambiado sustancialmente en los últimos 35 años. En 1980, el 33,2% de los hispanos de EEUU vivían por debajo del nivel de pobreza. En 1990, este porcentaje aumentó al 38,4% y en 2014 era del 23,6%.

Otro indicador interesante de la fuerza económica de los latinos es la tasa de propiedad de viviendas. Según el centro Pew Research Center, el 46% de los hogares encabezados por hispanos son ocupados por sus propietarios, frente al 72% de los hogares de blancos, el 58% de los hogares de asiáticos y el 43% de los hogares de propietarios afroamericanos.

En el terreno político, el número de votantes hispanos ha aumentado un 70% desde 2008, de 19,7 millones a 27,3 millones en este año 2016, aunque solo la mitad fueron a votar. En julio, Hillary Clinton tenía una amplia ventaja entre los votantes hispanos (66% frente al 24% de Trump), pero al final el margen se redujo: la demócrata se quedó en el 65% y Trump llegó al 29%, dos puntos más que Mitt Romney en 2012.

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