Cómo nos espían otros países

17 / 03 / 2017 Fernando Rueda
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El CNI detecta un aumento de los ciberataques a organismos públicos y empresas para robar información.

Muchos españoles recibieron el año pasado la visita siniestra de un representante de un servicio de inteligencia extranjero para intentar que colaboraran con él. Numerosos organismos públicos y empresas privadas fueron víctimas de intentos de robo de información secreta, ataques procedentes en su mayoría de grupos originarios de otros países. Los ciberataques recibidos han mejorado tecnológicamente, especialmente en la protección de la identidad de los que los lanzan.

Estas son tres de las conclusiones a las que ha llegado el Departamento de Seguridad Nacional de la Presidencia del Gobierno, en su Informe de seguridad nacional referido a 2016, en su apartado de “Contrainteligencia”. Un apartado que habla de en qué temas y cómo tratan de espiarnos otros países tanto en España como en las embajadas y delegaciones distribuidas por todo el mundo.

 

Graves peligros

La contrainteligencia es la encargada de evitar que esos ataques den resultado, para lo que dispone de unos recursos humanos y unas herramientas técnicas, que cada año se modernizan. Los agentes consideran que el resultado ha sido positivo en 2016, pero reconocen los graves peligros que se ciernen sobre la seguridad nacional.

Una de las principales armas para evitar el espionaje extranjero en España son los agentes de la Unidad Operativa del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Desde las diversas áreas geográficas de la División de Contrainteligencia se les pasan informes para que mantengan vigilados a numerosos sospechosos integrados o no en embajadas extranjeras, que pertenecen –o pueden pertenecer– a servicios secretos extranjeros, ya sean amigos o enemigos, que podrían realizar actividades ilegales en España.

Entre los diversos trabajos de los espías extranjeros, uno de los principales es conseguir fuentes de información para los temas que les interesan. Cuando ese intento no entraña peligro, como hablar con un catedrático de Economía para conocer la situación española, se les deja actuar. Sin embargo, si intentan captar a españoles que trabajan en el Palacio de la Moncloa o en una empresa que fabrica aviones de combate, mediante una oferta de dinero o el chantaje, entonces están traspasando la línea de la legalidad.

El año pasado, el CNI descubrió varios intentos de espías extranjeros que buscaban información en España relativa a organismos internacionales en los que España participa, como la OTAN o la Unión Europea. Aunque no especifican el país de procedencia de los autores, se sabe que Rusia es uno de los más activos, pero también hay otros países, como Marruecos.

Estos últimos son los más activos en otro tema preocupante: el control y captación de ciudadanos extranjeros que viven en España. Los países donde nacieron intentan utilizarles para ejercer un cierto dominio sobre las instituciones de las que forman parte, incluidos sus grupos religiosos, según ha podido saber Tiempo. Al estar asentados en España, que países como Arabia Saudí traten de imponer su versión del islam a sus ciudadanos y a otros de países árabes residentes en España, es considerado un ataque a nuestra integridad.

El trabajo de los agentes de la Unidad Operativa del CNI es ingente, facilitado gracias a que saben cómo operan y qué caminos utilizan los agentes extranjeros para burlar su presencia cuando piensan que pueden ser seguidos.

El informe explica con claridad cómo se está enmarañando la cuestión de los ataques de ciberespionaje que recibe España. El documento constata que el gran esfuerzo de los atacantes se centra en dificultar al máximo que el Centro Criptológico Nacional sea capaz de descubrir su procedencia en caso de ser descubiertos. La complejidad de los ataques evidencia que el autor es un Estado, pero es difícil llegar más allá.

Además, el CNI ha comprobado que los atacantes han crecido en número, con la llegada de nuevos actores que usan esta técnica para obtener información no solo de los organismos públicos, sino cada vez más de las multinacionales españolas, y de las medianas y pequeñas empresas que están destacando. En este terreno la principal labor de la inteligencia española es la concienciación de los receptores de estos ataques, para que adopten las medidas de seguridad necesarias para evitarlos. Empezando por los altos cargos públicos en el uso de las comunicaciones y siguiendo por la formación de los jefes de seguridad de las empresas.

Mediante el ciberespionaje, pero también por otros medios, en el último año ha quedado demostrado que los intereses de países extranjeros son la información política, económica e industrial nacional.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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