Cataluña: Los nombres de la independencia

06 / 11 / 2009 0:00 A. Fernández
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Catedráticos, empresarios, políticos y actores, con el presidente del Fútbol Club Barcelona a la cabeza, impulsan el soberanismo. El 6 de diciembre habrá nuevos referendos.

Será el 6 de diciembre, día de la Constitución. Ese día emblemático parece ser el elegido para que un numeroso grupo de municipios convoquen una gran consulta popular sobre la independencia de Cataluña. La convocatoria comenzará a gestarse el próximo 3 de octubre, día en el que diversas plataformas han convocado a los alcaldes para que promuevan en sus términos municipales un referéndum como el realizado en Arenys de Munt. Según algunas fuentes, unos 60 ayuntamientos (de los más de 900 existentes en la comunidad autónoma) se han interesado por celebrar la consulta. Desde los partidos políticos, sin embargo, se trata de quitar hierro al asunto. “No se trata de un referéndum ni de nada parecido, ya que estas consultas no tienen validez jurídica. Lo único que las diferencia de una encuesta es que se ciñen a una realidad territorial”, subraya un alto cargo de CiU, que aprovecha para criticar lo que a su juicio son ataques de algunos círculos políticos a “iniciativas ciudadanas democráticas”.

La última de estas iniciativas, la de la consulta de Arenys de Munt el pasado domingo día 13, tiene algunas cifras interesantes. Ganó el sí con más del 96% de los sufragios emitidos. La participación fue del 41%, treinta puntos menos que en las elecciones generales, 22 menos que en las autonómicas y 17 puntos menos que en las municipales. Fue, sin embargo, seis puntos superior a la participación en las elecciones europeas y medio punto superior a la del referéndum de la Constitución europea. Hasta ahí las estadísticas que manejan en el pueblo, pero todas ellas están viciadas desde el origen. Tienen truco. A la votación de Arenys podían acudir todos los mayores de 16 años (en las elecciones oficiales sólo pueden votar los mayores de 18) y los extranjeros empadronados, tengan o no derecho de voto reconocido legalmente. Esto hinchó el número de posibles participantes y desvirtúa las cifras cuando se comparan con la cifra oficial de habitantes.

De cualquier manera, la gran pregunta ahora mismo es ¿cómo se ha llegado a esta situación y quién está detrás, quiénes mueven los hilos? “Todo empezó entre los años 2002 y 2003. En esa época se generó una movilización de sectores cívicos para llevar su agenda al margen de los partidos políticos”. Así define el origen de la efervescencia nacionalista catalana Alfons López Tena, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial y miembro de la dirección de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC).

Jordi Sánchez, politólogo y director de la fundación Jaume Bofill, lo tiene muy claro: “Los partidos políticos y la vida institucional han perdido credibilidad por el proceso insatisfactorio sobre la reforma del Estatut y el tedioso proceso de la modificación de la financiación autonómica”. Para este experto, existe una fatiga de la opinión pública “que lleva a que una parte de la sociedad se recluya en su casa y otra parte se distancie del modelo autonómico español, ya que cree que no da suficientes garantías de respeto y estima hacia el sentimiento nacional catalán”.

Alfons López Tena, por su parte, opina que “cuando hay una situación política bloqueada, con la incertidumbre del Estatut, que lleva recurrido tres años, se produce un mayor protagonismo de las organizaciones cívicas. Ocurre lo mismo con otros problemas. Por ejemplo, el asesinato de la niña Mari Luz, en Huelva, generó una movilización popular sobre el tema de las penas”. En Cataluña, diversas protestas han dado lugar al nacimiento de movimientos concretos. Así nació la Plataforma pel Dret a Decidir, que vivió momentos de gloria con manifestaciones a favor del Estatut que aprobó el Parlamento catalán. Otro caso es la plataforma Deumil, creada para impulsar la manifestación de Bruselas en marzo pasado pidiendo la autodeterminación de Cataluña. Y la Plataforma Catalunya Estat Lliure se encargó de recoger 10.000 firmas que entregó en el Parlamento para promover un referéndum sobre la autodeterminación.

El antecedente de Ciutadans

El dirigente de CDC subraya que hay antecedentes de esta situación. “En un momento determinado, una serie de profesores, periodistas y profesionales comenzaron a organizarse y tomaron la iniciativa a través de varias entidades, como Convivencia Cívica Catalana, Asociación por la Tolerancia, Profesores por el Bilingüismo, etcétera. En el País Vasco, ante el terrorismo, nacieron también muchas plataformas, como el Foro de Ermua o similares. Lo que pasa es que estos movimientos fueron engullidos por el PP. Y en Cataluña, las asociaciones que luego dieron lugar a Ciutadans no encontraron eco en los partidos políticos que teóricamente tendrían que canalizar sus reivindicaciones, como PP y PSC. Por eso, cuando tuvieron fuerza, determinaron convertirse en partido político”, explica a esta revista López Tena.

Con el magma independentista, sin embargo, esto no ocurrirá. “Aquí tanto CiU como ERC están al tanto y dispuestos a canalizar las reivindicaciones de estos sectores sociales. Dentro de las asociaciones, no existe ninguna sensación de maltrato ni de que no nos hacen ni caso”, explica López Tena, que ha sido uno de los organizadores de la consulta de Arenys. Para ello, hizo valer su experiencia del estudio de consultas en territorios con problemas de censo, ya fuese en países de África o en países que sufrieron una guerra civil y cuyos archivos desaparecieron. Los organizadores se las arreglaron para conseguir que nadie que no fuese de Arenys pudiese votar. Y todo eso sin contar con censo oficial.

Nombres y apellidos

Detrás de esta efervescencia, hay nombres propios y organizaciones de todos los pelajes. CiU, ERC o ICV apoyan todo tipo de reivindicaciones que tengan que ver con el sentimiento nacionalista. El propio alcalde de Arenys de Munt, Carles Móra, pertenece a una lista blanca cercana a ICV. Lo mismo que el delegado del Gobierno en la Cataluña central, Jordi Fàbrega, que a su vez es alcalde de Sant Pere de Torelló por la Entesa de Progrés Municipal, próxima a los ecosocialistas. Fàbrega, a pesar de su doble cargo oficial, se ha erigido en portavoz de los cargos públicos a favor de la autodeterminación y es también portavoz de la plataforma Decidim.cat, la misma que ha convocado la cumbre del 3 de octubre.

Organizaciones como Sobirania i Progrés, Cercle d’Estudis Sobiranistes, Sobirania i Justícia, Cercle Català de Negocis (liderada por el empresario Ramón Carner, que pretende alcanzar la independencia en cinco años), Catalunya Estat Lliure o Catalunya Acció (presidida por Santiago Espot y que también quiere que Cataluña sea independiente en 2014) están presentes en todos los eventos de afirmación nacionalista. La primera cuenta entre sus filas con el catedrático Héctor López Bofill, el actor Joel Joan, pulas escritoras Maria Mercè Roca e Isabel- Clara Simó, el director de cine Francesc Bellmunt o el sociólogo Salvador Cardús. Pero también tiene apoyos de políticos: el diputado republicano Uriel Bertran (líder de la corriente Esquerra Independentista), el eurodiputado de ERC Oriol Junqueras, el dirigente convergente Àngel Colom -el dirigente más activo de CDC en cuanto a agit prop- o el eurodiputado de CiU, Ramón Tremosa.

Para López Tena, el hecho de que en las plataformas estén incluidos militantes de partidos no implica que éstos controlen la organización. “Yo mismo soy miembro de Òmnium Cultural y de Convergència, pero cuando voy a un sitio sé muy bien cuándo he de representar al partido o cuándo he de representar a los miembros de Òmnium”, afirma. López Tena es también uno de los impulsores del Cercle d’Estudis Sobiranistes, junto a López Bofill, que pretende ser un think tank del nacionalismo. Esta asociación está apoyada por la Plataforma per la Sobirania, que impulsa el miembro de Convergència Víctor Terradellas.

Laporta, la nueva esperanza

Los partidos, conscientes de la situación, no están dispuestos a quedarse al margen. Prueba de ello es que en todos los actos están presentes dirigentes republicanos, convergentes y ecosocialistas. Incluso a la manifestación de Bruselas enviaron nutridas representaciones: CiU tuvo a los diputados Jordi Cuminal y Albert Batalla y a los miembros de la dirección Àngel Colom, Carles Llorens y López Tena. Y ERC envió a su portavoz, Anna Simó, junto a Oriol Junqueras, actual eurodiputado, y Elisenda Paluzie.

A todos estos activistas políticos se han añadido personajes conocidos pero que no militan en ningún partido. Es el caso del actor Sergi López, que ha dado apoyo a los actos reivindicativos realizados en los últimos años. Pero la verdadera estrella, la que levanta más expectativas, es el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta. Su actividad no se limita a los discursos nacionalistas ante las asambleas de compromisarios del club, sino que va más allá: el 11 de septiembre, Diada Nacional de Cataluña, encabezó la manifestación que llevaba el lema Som una nació. Volem un Estat propi (“Somos una nación. Queremos un Estado propio”). Junto a él desfilaban Salvador Cardús, Elisenda Paluzie, el periodista Miquel Calzada (Mikimoto), Oriol Junqueras y Joan Carretero, ex consejero de Gobernación con Pasqual Maragall.

El propio Laporta admite que sus postulados están cercanos a los de Carretero, que quiere convertirse en catalizador del independentismo y que prepara la salida a la arena de su partido político, Reagrupament, escindido de ERC, a quien considera poco menos que colaboracionista. Y, aunque el presidente republicano, Joan Puigcercós, le ha guiñado el ojo, Carretero le ha invitado formalmente a sumarse a su proyecto. Otro que ha dedicado alabanzas a Laporta es el líder de CiU, Artur Mas, que defendió su derecho a manifestarse, pero también criticó la intención del dirigente azulgrana de dedicarse menos al club y más a la política. “Laporta tiene ahora una responsabilidad muy importante, que es hacer de presidente del Barça, y le quedan bastantes meses para seguir”, dijo el líder convergente. A la espera de que deshoje la margarita, Joan Laporta se ha convertido en la gran esperanza blanca del soberanismo y explota el tirón mediático que le da la poltrona del Camp Nou tonteando en el terreno político.

En qué quedamos

Sobirania i Justícia es también una plataforma constituida en mayo por el ex consejero de Justicia Agustí Bassols durante el mandato de Jordi Pujol. Le apoyan el heraldista Armand de Fluvià, los ex consejeros (también con Pujol) Carme-Laura Gil y Narcís Oliveres y el consejero del Gobierno Federal de Canadá Agustí Bordas. Bassols es miembro de Unió, cuyo líder, Josep Antoni Duran, huye de radicalismos. “Desde CiU, no impulsaremos las consultas”, advierte, aunque su compañero de viaje, Artur Mas, subraya que su formación “acompañará” las consultas. El caso es que Agustí Bassols debía ser el presidente de la comisión evaluadora de la consulta de Arenys de Munt –algo similar a una junta electoral–, pero dimitió en el último momento debido “a la imposibilidad personal de asistir al acto”, alegó. El ex consejero, que también es miembro del Consejo Consultivo de la Generalitat, subrayó, sin embargo, que su partido no había tenido nada que ver con su retirada.

Desde el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) se guarda un prudente silencio sobre la marea independentista. “Las asociaciones ciudadanas tienen derecho a plantear las cuestiones que crean convenientes. Incluso CiU y ERC tienen derecho a apoyarlas o no. Otra cosa es el doble lenguaje que utilizan, porque, ¿alguien puede explicar por qué Artur Mas, que tontea con el PP, apoya una consulta soberanista en Arenys de Munt?”, dice un alto cargo socialista. Una pregunta que podrá repetir en el futuro, porque el próximo referéndum está al caer.

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