Philip Pettit

24 / 08 / 2007 0:00 Carolina Martín
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El ideólogo del republicanismo cree que el Gobierno de Zapatero ha hecho un buen trabajo. Uno de los pocos puntos negros que encuentra es el hacinamiento en las cárceles.

Pedro Corro

22/06/07

El presidente Zapatero le invitó en 2004 a evaluar su Gobierno, según los principios del republicanismo cívico. No le da un 10, pero dice que el trabajo es excelente. ¿Cuáles son los principales fallos que aprecia?

Son de dos formas: errores y omisiones. Aunque el programa legislativo ha sido muy intenso debo mencionar una omisión: el fracaso en mejorar el hacinamiento en las cárceles. España tiene una de las tasas más altas de encarcelamientos en Europa y deberían darse pasos para mejorar las condiciones en que viven los presos y organizar las cárceles de la forma más humana posible. Respecto a los errores, ¿los ha cometido el Gobierno? Los contactos con ETA no han tenido éxito y mucha gente ve en esto un error. La cuestión es si debían tener esas conversaciones y dar información sobre ellas una vez iniciados los contactos. Es difícil juzgarlo sin más información de la que se tiene actualmente. Pero, en general, debo decir que un Gobierno debe ex- plorar cada oportunidad que se presente de alcanzar la paz con las organizaciones terroristas. Es lo que hizo Tony Blair en Irlanda del Norte y lo que hizo Aznar con ETA anteriormente.

¿Deberá trabajar Zapatero más duro el próximo año?

La lucha contra el terrorismo es de suma importancia porque los grupos terroristas representan la peor amenaza a la libertad como no-dominación. Sin embargo, espero que el Gobierno no se obsesione con este asunto, que no se olvide de sus otros compromisos y que en las próximas elecciones la gente sea capaz de juzgar las iniciativas y las políticas realizadas. Si Zapatero es reelegido, una de las cosas que debería hacer el Gobierno es profundizar en la legislación aprobada en el Parlamento con campañas publicitarias que resalten los valores que hay detrás de las leyes aprobadas, como la Ley Contra la Violencia de Género, la Ley de Igualdad, la introducción de clases de Educación para la Ciudadanía o la regularización de la relación financiera con la Iglesia. Y, sobre todo, el Gobierno tiene que defender su apuesta por la mayor autonomía concedida a algunas comunidades y dejar claros los límites que tiene dicha autonomía. Y también necesita aclarar que no hay riesgo de balcanización. El Gobierno debería enfatizar por ejemplo que una región separada nunca se convertiría en miembro de la UE y que la Unión es en este sentido una garante de la unidad de España.

En su opinión, España y su Gobierno son un ejemplo a seguir en términos de “republicanismo”. ¿Cuáles son los principales logros?

El logro más destacado para mí es que este Ejecutivo ha abogado por una filosofía de gobierno en conjunto y que en términos generales la ha implementado en el Parlamento durante todo este tiempo. El republicanismo o ciudadanismo enfatiza un valor clave, que es el de la libertad como no-dominación, y la promoción de ese principio requiere dos cosas. La primera, que el Gobierno fortalezca a los ciudadanos en sus vidas privadas. Y la segunda, que el Gobierno se obligue a sí mismo a operar como un agente transparente y responsable en la vida pública, no como una fuerza de dominación. Las políticas domésticas del Gobierno han seguido estos requerimientos y esto es importante para su crédito.

¿Cree que el PP es responsable de la crispación en el país? ¿Cómo debería actuar la oposición?

Yo no creo que la oposición deba ser callada y adoptar una política de consenso. Se necesita una oposición fuerte en su determinación de cuestionar las iniciativas del Gobierno, que recurra cuando sea necesario a unos planteamientos robustos y ruidosos. Pero la oposición debe ser leal: una fuerza que reconozca la legitimidad del Gobierno y que ayude a mantener y dar credibilidad al sistema democrático. Es sorprendente que los analistas externos hayan descrito casi siempre la oposición a Zapatero, al menos hasta el último acuerdo tras la ruptura de la tregua de ETA, como de “cooperación cero”. A veces parece que la oposición busca crear un clima de tal intensidad emocional que pone en peligro cualquier discusión racional y sirve malamente a la causa de la democracia.

La banda terrorista ETA ha roto el alto el fuego. ¿Ha fracasado Zapatero en su objetivo más importante de la legislatura?

Sí, ha fracasado en este objetivo. Pero la cuestión importante es si debería haberlo intentado, si era un error buscar el diálogo con ETA tras el alto el fuego pero cuando aún no había renunciado totalmente a la violencia. Creo sinceramente que ningún gobierno sensato habría dejado pasar esta oportunidad y que ningún gobierno sensato que se haya enfrentado a un desafío terrorista ha dejado jamás pasar dicha oportunidad. Siempre ha existido un riesgo de fracaso y éste se ha materializado, pero eso no significa que fuese un error haber mantenido conversaciones con ETA.

De acuerdo con las ideas del republicanismo, ¿debería el Gobierno intentar hablar con ETA de nuevo?

Tras el atentado de ETA en enero y el cese del alto el fuego, creo que el Gobierno debería fijar unas condiciones muy estrictas antes de abrir cualquier nuevo diálogo. Y considero que, salvo que se produzca un cambio imprevisto en la actitud de ETA, no se deberían iniciar contactos durante un tiempo considerable. Pero, ciertamente, no descartaría conversaciones en el futuro ya que es la única forma de alcanzar la paz en este frente.

¿Por qué cree que el Ejecutivo debería plantear un referéndum en el País Vasco sobre cómo abordar la violencia de ETA?

La Constitución impide hacer un referéndum en el País Vasco como el celebrado en Quebec. Pero sería interesante hacer un referéndum entre toda la población del País Vasco para saber si los ciudadanos exigen que ETA renuncie a la violencia y que se alcance algún acuerdo de paz. Creo firmemente que la población apoyaría una renuncia de la violencia y que ello ayudaría a socavar las actuales posturas alocadas de ETA.

Defiende que los presos de ETA estén en cárceles cerca de Euskadi. ¿Cometió un error Zapatero no acercándolos durante el proceso de paz?

El Estado democrático debería cumplir siempre con los estándares más altos en el ejercicio de su derecho a ejercer el monopolio de la fuerza. Quizá exista una razón estratégica para mantener dispersos a los presos de ETA, en vez de más cerca del País Vasco y sus familias. Pero, en ese caso, el Gobierno debería explicar esas razones de forma pública.

El Gobierno ha hecho una “segunda descentralización autonómica” que ha dado más poder a las comunidades. ¿Esto podría fortalecer a los movimientos nacionalistas?

Los movimientos nacionalistas merecen atención en la medida en que reflejan una variedad de sentimientos en sus comunidades. Sería un error democrático del Gobierno central no escuchar esos sentimientos y, en la medida en que sea posible, responder a ellos. Pienso que rechazar por principio las demandas nacionalistas, tratándolas como si fueran una traición, puede fortalecer mucho más a los movimientos nacionalistas que tomando esas demandas en serio.

¿Tiene el Gobierno español un punto negro en materia internacional?

La mayoría de las políticas adoptadas en este área son justificables en términos republicanos. Por ejemplo, el principio de no-dominación en el plano internacional se cumpliría ciertamente con la Alianza de Civilizaciones. Pero la cuestión crucial es si la ONU, con su nuevo liderazgo, continuará impulsando esta iniciativa. Y eso no está aún claro. No observo, en principio, ninguna objeción a las relaciones con Cuba y Venezuela. España no debería hacer seguidismo de Estados Unidos, o cualquier otro país, en este frente. Si se pueden obtener beneficios gracias a las relaciones con Cuba o Venezuela, incluidos beneficios en el ámbito de los derechos humanos, las relaciones deben desarrollarse. No tiene ningún sentido defender una posición de purismo moral que impida tener relaciones con países que no cumplen totalmente con los derechos humanos. Ningún país sensato adopta esa actitud. Y, desde luego, no es la postura de los Estados Unidos.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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