Tenor

José Manuel Zapata

20 / 02 / 2012 Álvaro Nieto
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José Manuel Zapata (Granada, 1973) es uno de nuestros mejores tenores y, sin duda, el más heterodoxo. Prueba de ello es ‘Los divinos’, un espectáculo que ha montado junto al violinista Ara Malikian para desmitificar el mundo de la música clásica y poner una nota de humor en estos tiempos tan sombríos.

“Andalucía está en la edad de piedra”

¿Qué veremos en Los divinos?

Locura, humor y música.

¿Qué le sedujo de Ara Malikian para decidir hacer un espectáculo junto a él?

Pues que tiene un toque de frescura que hace falta en este mundo tan almidonado.

Usted es un tenor muy heterodoxo. ¿No le dan miedo las críticas de los puristas?

Ahora ya no. Ande yo caliente, ríase la gente. Demasiada desgracia tienen los puristas de ser tan puristas.

Sigue cantando ópera, pero me da la impresión de que es más feliz haciendo Los divinos. ¿Estoy en lo cierto?

Sí, porque esto es como un hijo, es mucho más emocionante.

¿Y entonces por qué sigue cantando en los grandes teatros de ópera?

Para poder comer, para pagarle a mi niña el colegio, para pagar la hipoteca…

En el fondo somos unos mercenarios.

Sí, no queda otra, y más ahora.

He leído que usted piensa que “hay cosas más importantes que la música”. No todos los grandes tenores dirían lo mismo…

La música es importante porque es mi modo de vida, pero lo más importante está en mi casa: mi mujer, mi hija, mis amigos… La felicidad es ir al parque con mi hija; la música es un complemento.

A veces se mitifican tanto estas cosas...

Sí, el cantante de ópera está mitificado.

¿Qué tal se lleva con sus compañeros de profesión?

Muy bien.

¡Pero ellos no son como usted!

Es verdad que hay gente que vive demasiado pendiente de su voz. Yo, como soy un tenor de segunda fila, no he llegado a esos niveles.

Ya llegará, paciencia.

No, no, no lo quiero. No me gustaría llegar ahí porque sería un esclavo de mí mismo. Tener que demostrar cada día que eres el más grande supone un peso que yo no quiero para mí ni para los que están a mi lado. Te cambia el carácter.

Usted es fan de Pavarotti. ¿Por qué?

Porque es el más grande de la historia. Herbert von Karajan decía que cuando Luciano cantaba, salía el sol. Y es verdad.

Y cuando canta Zapata, ¿qué pasa?

No lo sé, pero espero que la gente se lo pase bien y que mientras esté escuchándome no se acuerde ni de la hipoteca ni de la prima de riesgo esa.

¿Tiene la sensación de que fuera de España le valoran más que aquí?

Es verdad que cuando cantas fuera en sitios importantes te valoran más aquí, aunque yo no tengo queja con Madrid o Barcelona. Eso sí, tengo que decir que no soy profeta en mi tierra, que es Andalucía.

¿Y eso?

Hay algo que tengo clavado. Cuando fui el primer español en debutar en 30 años en el Metropolitan de Nueva York, Canal Sur ni lo mencionó en sus informativos. Fue una de las mayores tristezas de mi vida.

¿Y a qué cree que se debe?

Pues a que en Andalucía solo hay espacio para la pandereta y el toro. Estamos en la edad de piedra. Para lo mío en el Metropolitan no hubo espacio, pero para la orquesta política de Daniel Barenboim, sí, y encima le dan muchos millones de euros a pesar de que ya es millonario.

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