Goya Toledo
Goya Toledo (Arrecife, Islas Canarias, 1969) ha comenzado 2012 con buen pie: su papel en la primera película de Paco Arango, ‘Maktub’, le ha colocado como candidata al premio Goya. Así pues, los periodistas ingeniosos quizás tengan una bonita oportunidad el 19 de febrero para titular sus crónicas con “Un Goya para Goya”. Fuera de bromas, la película y su papel merecen la pena.
“No tiene sentido esconder lo que está ocurriendo”
Maktub es de esas películas en las que es fácil romper a llorar…
Sí, es una película que te llega al corazón. Es una historia en la que hay mucho de comedia, pero no deja de ser un drama.
Maktub significa en árabe “lo que está escrito”. ¿Usted cree en el destino?
Sí, y cada vez más. Y creo que creer en el destino te da cierta paz.
¿De verdad cree que hay algo o alguien que mueve los hilos de este mundo?
Sí, creo que hay una fuerza o energía o como queramos llamarlo que mueve muchos hilos.
¿Qué cree que hay después de la muerte?
¿Quién sabe? Es un misterio. Nadie lo ha podido contar todavía.
Volvamos a la película. Es la historia de un niño con cáncer que, a pesar de que sabe que va a morir, encara la vida con mucho optimismo. Sorprende tanta inocencia…
Sí, pero es cierto. La primera vez que fui a un hospital para visitar a algunos niños enfermos me llamó la atención que allí todo era alegría. La verdad es que les entiendo porque, si no se lo toman de forma positiva, es imposible que salgan adelante.
En la película los niños hablan del cáncer sin tapujos. ¡Qué hipócritas somos a veces los adultos con estas cosas de hospitales!
Sí, deberíamos hacer lo mismo que ellos. No tiene sentido esconder lo que está ocurriendo. Hay muchas cosas en la vida que no hablamos por temor a reconocer que van mal. Las cosas hay que hablarlas.
Esta es la primera película de Paco Arango. ¿Cómo es como director?
Es fantástico, a mí me sorprendió muchísimo. Ha conseguido contar una historia de forma simple y desde los sentimientos.
Hace de canaria y recupera su acento.
Sí, lo que pasa es que yo soy de Lanzarote y en la película intenté igualar mi acento con el de mi hijo, que tiene un acento muy pronunciado de Las Palmas.
¿Es verdad que al llegar a Madrid se lo tuvo que quitar para poder trabajar?
Sí, a no ser que buscaran a un canario, me decían que me quitara el acento para tener más posibilidades de trabajar.
¿Le resultó difícil?
Mucho, yo creo que es más fácil aprender un idioma desde cero.
Me imagino que, a pesar de ello, cuando va a Canarias se le pegará enseguida…
No necesito viajar, se me pega en cuanto hablo por teléfono con mis hermanas.
¿Cuándo le va a llamar Pedro Almodóvar?
Cuando él quiera. Sería un sueño, pero me pondría supernerviosa. Supongo que me temblarían las piernas. Me encanta su cine y ojalá algún día llegue, pero yo no soy de las que insisten, llaman, le tiran de la chaqueta…
¿Le obsesiona trabajar en Hollywood?
No me desagrada, pero soy realista. Mi sitio ahora está aquí.
¿Y usted por qué no hace teatro?
Me encanta y he tenido oportunidad, pero las ofertas siempre me han coincidido con otros trabajos.
Hay actores que dicen que hasta que no hacen teatro no se quedan a gusto. ¿Tiene esa misma sensación?
Yo estudié teatro durante cuatro años, así que ya sé lo que es, no me obsesiona tanto hacer teatro.


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