Plan R para relanzar la industria

01 / 07 / 2014 Miguel Cifuentes
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El Gobierno ha puesto sobre la mesa 1.750 millones de euros con el objetivo de recuperar 800.000 empleos en el sector.

Oficialmente tiene el rimbombante nombre de Plan de Medidas para el Crecimiento, la Competitividad y la Eficiencia. Fue examinado por el Consejo de Ministros del pasado 6 de junio y el Gobierno espera que movilice hasta 11.000 millones en inversiones para consolidar el crecimiento. Pero en los ministerios, y más en el de Industria, que es una de los más afectados, le llaman “Plan R”, en honor del presidente Rajoy, que fue el primero en anunciarlo. En un primer resumen, el plan pone a disposición de las empresas industriales 1.750 millones de euros para meter el turbo al motor industrial, el único capaz de recuperar el PIB y crear empleo de forma contundente.

Pero ¿por qué se pone ahora el acento en la pata industrial? Porque, como dice Rosa María García, presidenta de Siemens España, “sin una industria proporcional al tamaño de nuestra economía, sin base industrial, no saldremos de la crisis ni crearemos empleos para absorber a los seis millones de parados”. Según dice la ejecutiva de la multinacional alemana, “necesitamos una política industrial ambiciosa, una industria que suponga el 20% de nuestro PIB, en la media europea. Hoy estamos en el 15%. Debemos imitar el ejemplo de Corea, hacer el paso del río Han, que supuso saltar del subdesarrollo, de país agrícola y pobre de los años 70, al país tecnológico de hoy, líder en producción de coches, ordenadores, barcos, pantallas de cristal líquido, móviles, tabletas, y uno de los líderes mundiales en patentes, tras Estados Unidos y Japón”.

Dentro del plan del Gobierno hay cuatro sectores industriales que van a recibir un apoyo estratégico por su potencia exportadora: los bienes de equipo, el automóvil, la industria químico-farmacéutica y la industria agroalimentaria. Son el 60% del PIB exportable. El turismo, que también es un exportador atípico, tiene planes específicos que se van actualizando constantemente, y no están en este paquete de reformas.

Millones y medidas.

El objetivo es ambicioso y urgente. Con seis millones de parados, los plazos aprietan. Se trata de recuperar los 800.000 empleos perdidos en seis años de crisis por el cierre del 25% de las empresas industriales y la pérdida de actividad para el 30% de la capacidad industrial instalada. En una primera tacada, el Gobierno ofrece 745 millones para reindustrialización y una línea ICO de 350 millones para innovación. Pero el grueso de la lluvia de millones va a la automoción, ella sola se lleva 635 millones ¿Por qué este sector acapara tal dineral? Muy fácil: da empleo a 150.000 personas y es el segundo sector exportador de España. El desglose es significativo: 175 millones para el Pive 6, que permitirá la venta de 175.000 vehículos nuevos y achatarrar otros tantos coches. Los cinco Pive anteriores han achatarrado 540.00 vehículos y han servido para mantener esta industria en niveles aceptables de actividad y empleo. A la automoción le caen otros 10 millones para el cuarto Plan Pima Aire, destinado a renovar vehículos comerciales y 405 millones para vehículos pesados de transporte, que se incorporan a los Pive por primera vez.

Si a esto sumamos 828 millones para eficiencia energética, o sea, para la reducción de costes energéticos en la industria, tenemos el cuadro completo. Pero no solo es dinero. El Ministerio de Industria prepara medidas para fomento del I+D, facilitar la internacionalización de las pymes, mejorar la formación del personal de las que quieran exportar, aumentar el tamaño de las empresas, e implantar mejoras logísticas para el transporte.

En la hoja de ruta pactada por el ministerio, la CEOE y los sindicatos se plantea elevar el peso de la industria en los próximos cuatro años el equivalente al 2,4% del PIB. Esto supone subir del 15% actual al 17,4%, lo que supondría crear 370.000 empleos hasta el año 2017. Los expertos lo ven muy optimista, pero peor es no hacer nada o seguir esperando que mejore la coyuntura.

Refundación industrial.

Se trata de una primera ronda de reformas y medidas de implementación industrial. “Iniciamos un ciclo de refundación industrial, con medidas trasversales, que afectan a varios ministerios. Queremos que sean pactadas y consensuadas con todos los agentes económicos y sociales”, señalan fuentes de Industria.

Es lo que venían pidiendo desde mayo de 2010 la CEOE, los sindicatos, el Círculo de Empresarios y numerosos expertos y multinacionales instaladas en España. “No hay economía resistente y sostenible, capaz de aguantar las crisis y los ciclos recesivos, sin una industria potente. Alemania y Estados Unidos son buenos ejemplos. Suiza es otro ejemplo espectacular de potencia con apenas siete millones de habitantes, con una industria financiera muy reconocida, pero detrás unas multinacionales industriales potentísimas”. Así de contundente es Luis Fabián Márquez, presidente de Analistas de Relaciones Industriales. “Reindustrializar España es imperativo. España tiene una economía de potencia media, con 47 millones de habitantes. No podemos vivir del turismo y de los servicios, es absurdo, y además la industria es un multiplicador del empleo, por cada empleo industrial se crean tres en los servicios. Con el problema de paro horroroso que tenemos hay que utilizar potentes palancas, y no hay otra que la industria”, subraya Márquez.

Cultura de innovación.

Joaquín Trigo, director general del Instituto de Estudios Económicos, subraya, en ese mismo sentido, que “sin reindustrialización no hay recuperación, la industria es la base de una economía potente que resiste los ciclos económicos. Pero no todo es dinero, hay que hacer fácil la vida de las empresas y propiciar una cultura de innovación, que es tan simple como mejorar lo que sabemos hacer como país. Hacemos bien bastantes más cosas de las que se dicen, no solo coches, trenes de alta velocidad o bienes de equipo”. Márquez y Trigo coinciden totalmente en que queda mucha tela por cortar. “Los costes laborales ya se han ajustado, aunque le falta un hervor a la reforma laboral. Falta la reforma energética, un laberinto muy difícil con muchos intereses de por medio, la vuelta del crédito y una clarificación normativa que facilite la vida de las empresas. Hay mucho boletín oficial en manos de las comunidades autónomas y sobran muchas normas”, remacha Márquez.

La plantilla sobre la que se ha construido la ola de medidas para la reindustrialización es el plan diseñado por la consultora norteamericana Boston Consulting a finales de 2013 y entregado al Ministerio de Industria. Fuentes de esta consultora señalan a Tiempo que “ese es el guion que está siguiendo el ministerio con todos los cambios oportunos. Lo que proponemos se parece mucho a lo que dicen todos los expertos y estudios realizados sobre el futuro industrial de España”. Se refieren a los de la CEOE, el Círculo de Empresarios, Mc Kinsey y CCOO.

Lo que tiene de bueno el informe de Boston Consulting es que es corto, claro, y contundente. Se puede resumir en una especie de decálogo que no tiene desperdicio. El primer punto es más presencia exterior. Es muy posible aumentar las ventas anuales en 10.800 millones de euros en Estados Unidos, Japón, Canadá, China, Rusia, India y Corea, y otros países emergentes, reforzando la acción política en el extranjero.

El 10% de las pequeñas y el 60% de las grandes empresas podrían tener plantas en el extranjero y filiales si las multinacionales españolas hacen de “motor de arrastre” de las pymes, que no tienen medios para implantarse fuera. Además, es necesaria más diplomacia económica. Imitar a Francia y Alemania en los foros internacionales, con más lobbies en Bruselas y en cuantos organismos regionales económicos influyen en el desarrollo de negocio internacional.

Decálogo de Boston Consulting.

También es necesario más estímulo a la demanda interna de bienes industriales. Se puede incrementar en 13.500 millones si se apoya a los sectores estratégicos. Reducir los costes laborales, energéticos y logísticos en mil millones más mediante medidas estructurales, es otro de los puntos resaltados por Boston. Y así llega a la mejora del marco regulatorio, del que dice que es imprescindible asegurar la unidad del mercado español mediante una garantía jurídica que elimine duplicidades normativas y regulaciones excesivas.

Para terminar, el informe de Boston Consulting propone potenciar el I+D de forma más decidida (España gasta en I+D solo el 1% del PIB, mientras Alemania gasta el 2,8% y Japón el 3,4%), profesionalizar las pymes exportadoras, fomentar el emprendimiento como asignatura en todos los ciclos formativos del sistema educativo y poner a disposición de las empresas canales de financiación alternativos a la banca. Industria está dispuesta a seguir esta plantilla y su éxito o fracaso se verá en los próximos meses.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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