El automóvil pide oxígeno

20 / 02 / 2012 Miguel Cifuentes
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Solo falta el Ministerio de Hacienda por dar el visto bueno a un nuevo plan de ayudas a la venta de coches. Economía e Industria son partidarios, y los fabricantes dicen que será beneficioso para las arcas del Estado.

La economía española tiene varias patas fundamentales, una de ellas, la automoción. Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) patronal de los fabricantes, asegura que nos jugamos mucho en esta crisis, es un sector clave, “eminentemente exportador y ejemplo de inversiones extranjeras con firmas multinacionales de primer nivel. La balanza comercial del automóvil tiene un superávit para el Estado de 10.000 millones de euros”, dice. Por el mundo circulan 25 millones de coches made in Spain. Las fábricas instaladas en España venden vehículos en 130 países y entre ellos hay clientes muy importantes como Alemania, Italia, Francia y Reino Unido y ahora China.

Es una pincelada de lo que nos jugamos. Por eso la automoción pide oxígeno al Gobierno, tras perder 2.500 pymes y 40.000 empleos en el subsector de concesionarios y compraventas y reparación, sin contar con la incertidumbre de la continuidad de la industria y el cierre de importantes fabricantes de componentes en los últimos tres años. Este es un sector industrial y comercial muy transversal, del que viven dos millones de familias, del fabricante al taller, pasando por los concesionarios y la segunda mano, la posventa y los recambios.

Todas las asociaciones de la automoción, Anfac (fabricantes), Ganvam (vendedores, compraventas y talleres), Faconauto (redes de concesionarios) y Aniacam (importadores) están unidos contra la crisis. Tienen un mensaje común: “Reactivar el mercado como sea”. Plantean al Gobierno de Rajoy un plan para sacar de la UCI al mercado interior y sostener a largo plazo la actividad sin costes para las arcas públicas.

La automoción es un sector vertebral. España es uno de los primeros constructores de vehículos de Europa, tanto en turismos como en vehículos industriales. El sector supone el 7,6% del PIB y cerca del 8% del empleo. Solo le supera el turismo, que está en el 10% del PIB, y supera la antaño boyante construcción, hundida en el 5%, desde las alturas del 18% en su mejor momento.

Medidas con recorrido.

Los planes del sector necesitan el apoyo del Ministerio de Economía, que ya tienen verbalmente, y del ministro de Industria, José Manuel Soria, con el que ya cuentan. No tienen, todavía, el de Hacienda, Cristóbal Montoro, dada la austeridad imperante.

El sector propone un plan de incentivos a la compra de vehículos sin coste para la Hacienda estatal y medidas que industrialmente tengan recorrido.

Las previsiones de la patronal de los fabricantes para este año son preocupantes. Estiman, si se confirma una recesión de entre el 0,5% y 1% del PIB, unas ventas inferiores a 800.000 unidades, exactamente 796.000, lo cual es un mercado de mínimos que no aguanta al sector. Queda muy lejos el récord de 2007, cuando se vendieron 1,6 millones de unidades, récord histórico que tardará decenios en volver. Era justo el momento en que había ya crisis, pero en España nadie se daba por enterado. El sector de automoción emplea en fabricación, industria auxiliar y componentes a unas 325.000 personas, a lo que hay que sumar el transporte, la distribución y venta, que aportan otras 30.000 personas como mínimo.

Los fabricantes lo tienen claro y han realizado un catálogo de prioridades. La primera es reactivar el mercado nacional mediante estímulos fiscales. Después piden medidas de refuerzo de la competitividad a largo plazo para garantizar el futuro del sector, y por último quieren mantener y crear empleo. En materia fiscal vuelven a pedir la eliminación del impuesto de matriculación, una tasa obsoleta –dicen- que financia a las comunidades autónomas, e implantar una ayuda fiscal a la retirada de vehículos viejos a cambio de la compra de uno nuevo o seminuevo.

Según la patronal Anfac, los planes Prever y Renove han demostrado que por cada 100.000 coches vendidos el retorno fiscal es de 320 millones de euros, por tanto el fisco no sufre mermas en su recaudación por IVA y tasa de matriculación, además de los impuestos que gravan los combustibles (70% del precio en surtidor). “No son ningún parche si van acompañados de otras medidas, y está demostrada su efectividad”, según el sector.

España tiene once fabricantes multinacionales instalados. Algunos son vitales para la economía de Galicia, Cataluña, Aragón, Madrid, Navarra, Comunidad Valenciana y Castilla y León, por el alto empleo y riqueza que generan y su efecto multiplicador en la industria auxiliar que mantienen a su alrededor. En el caso de Navarra, su dependencia económica de Volkswagen es incluso determinante, supone puntos porcentuales de su PIB regional, y lo mismo ocurre con Fasa-Renault en Castilla y León, con Seat en Cataluña, o con Citroën en Galicia, donde alimentan a su alrededor mucho tejido industrial.

El Gobierno tiene la palabra.

Son todas multinacionales, por tanto sus centros de decisión están fuera de España. Eso significa que el Gobierno es el interlocutor válido para hablar con las matrices. Las 16 factorías españolas, con 60.000 trabajadores, se juegan su continuidad en función de su competitividad frente a las factorías de sus matrices, en Europa del Este. La crisis ha hecho habituales los ERE, con una previsión de 8.000 a 9.000 trabajadores en regulación previstos para este año, y han desaparecido o se han deslocalizado importantes fabricantes de componentes. Por ello el sector cuenta también con el respaldo político de estas seis comunidades autónomas, algunas de las cuales ya han dado ayudas y facilidades en otras etapas de crisis.

Así las cosas, la primera tarea es reactivar el mercado. “El objetivo -dice Anfac- es volver al mercado potencial español, situado en 1,3 o 1,4 millones de unidades vendidas, que es el que nos corresponde por renta per cápita y grado de desarrollo como país”.

Y hay otro argumento inapelable: el parque automovilístico español lleva camino de ser tercermundista, hay un 40,3% de vehículos con más de 10 años de antigüedad (nivel casi de Grecia) y sigue envejeciendo cada año, como atestiguan los datos de las ITV. Esto tiene dos derivadas negativas: más contaminación, con mayores emisiones de CO2, y más inseguridad vial, o lo que es lo mismo, incumplimiento de los objetivos medioambientales y más riesgo de accidentes de tráfico. Ganvam, patronal de vendedores, señala que los estudios de siniestralidad de las aseguradoras demuestran que un coche con 10 años dobla el riesgo de accidente, y con 15 años lo triplica.

No hay financiación.

Pero para reactivar las ventas es crucial también la vuelta del crédito. Las financieras de los fabricantes y la banca de consumo financian entre el 70% y el 80% de los vehículos que se venden en España, un porcentaje que también supera la media de las ventas financiadas en Europa, que está entre el 50% y 55%. En consecuencia la sequía de crédito es mas grave aquí.

Este problema estrangula a los concesionarios de marca y a los vendedores en general. Ganvam y Faconauto, las dos patronales de comercialización de vehículos, creen que pueden desaparecer 500 pymes y 3.000 empleos en breve si no se reactiva el sector con apoyos al comprador.

Juan Sánchez Torres, presidente de Ganvam, que representa a 9.000 empresas concesionarias de coches, compraventa, segunda mano y talleres de reparación, no se anda con paños calientes. “La situación –dice- es dura desde hace cuatro años. Han desaparecido 2.500 pymes y 40.000 empleos en este sector. Este año corren peligro otras 500 pymes, un número que crece mes a mes si no hacemos algo”.

Sánchez Torres dice que ha hablado mucho con el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz. Las otras patronales, Anfac, Faconauto y Aniacam, han dado mucha información al Gobierno y le han dicho lo mismo. El Ministerio de Economía tiene conciencia y buena disposición para ayudar, pero el tiempo corre y caen pymes (son el 80% de la distribución). El sector entiende la austeridad y el ajuste, pero las medidas de subvención de 500 euros por coche achatarrado o cambiado por otro nuevo o seminuevo, por ejemplo, están convencidos, con los números en la mano, de que no supondrían coste al erario público, porque retorna vía impuestos.

El miedo ha paralizado a los compradores. El miedo al paro, la caída del consumo y la falta de financiación son un círculo infernal que quieren romper. Y ello cuando, según los fabricantes, “nunca en España ha sido más barato ni más fácil comprar un coche, porque estamos haciendo un esfuerzo brutal para vender, es un 10% más barato y con muchas facilidades”.

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