Cortar el bacalao
AUNQUE NO SEA DEL TODO cierto, los que cortan el bacalao en la política o la cultura española andan alrededor de los 50 años. Unos han escalado el medio siglo por méritos propios y otros han heredado negocios, patrimonio o compromiso.
30/07/10
La manía española de establecer vínculos de generaciones (la decepción del 98, la magia del 27, el social-realismo de los 50) produce daños colaterales como la simplificación o la apología del rebaño, enemigos directos del pluralismo y del matiz.
Hace 50 años, y por buscar un contexto a la venida al mundo de Zapatero, Loquillo, Sito Pons, Carmen Conesa, Martín Berasategui, Perico Delgado, etcétera,
John F. Kennedy ganaba las elecciones en Estados Unidos, moría en accidente de tráfico Albert Camus, los Beatles actuaban por primera vez en público en Hamburgo, Luis Suárez se hacía con el Balón de Oro y 17 países africanos (entre ellos Mauritania, Togo, Gabón y el Congo belga) accedían a la independencia. Fue el año del zapatazo de Nikita Jruschov en la asamblea de la ONU y de la boda del rey Balduino con Fabiola de Mora y Aragón.
Las cigüeñas con destino a España aterrizaban un poco asustadas, pero menos que en épocas anteriores debido a los efectos meteorológicos del tardofranquismo. Pese a todo, nacer en este país era una aventura esperanzada, cuando el Gobierno lo tenía todo atado y bien atado (demasiado atado). Eran tiempos en que se declinaban en las escuelas el pan de higo y los sustantivos latinos y en Estados Unidos se le reconocía el voto a la población negra. Cada uno es hijo de su tiempo, y estábamos al final de la larga noche
de piedra.