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Españoles en tierra hostil







Un periodista de Tiempo ha convivido durante una semana con algunos de los soldados españoles que prestan servicio en Kabul (Afganistán) para saber exactamente qué es lo que hacen allí nuestras tropas.
POR ANTONIO PAMPLIEGA (Kabul)
30/04/10
Permanece en silencio mientras se pasa la mano por la perilla entrecana. Observa cómo sus hombres se pertrechan con el equipo. Cascos, chalecos y fusiles de asalto. La tensión se puede ver en su rostro. Javier Lumbier, sargento primero del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), recuerda, en silencio, la ruta por la que deben dirigirse los dos vehículos hasta llegar a su destino. En su cabeza tiene memorizadas las calles y las vías por las que deberá moverse el convoy. En su mirada se puede ver la incertidumbre por lo que les espera fuera de los muros del aeropuerto internacional de Kabul (KAIA). Una ciudad plagada de peligros y donde los atentados suicidas son la principal amenaza a la que deben enfrentarse todos aquellos que se atrevan a aventurarse por sus calles.

Lleva casi tres meses destinado en Kabul al frente de la escolta del coronel Rubén García Servet -responsable del aeropuerto de la capital afgana- y en los casi 90 días que lleva destinado en Afganistán no ha sufrido ningún percance. No se desprende de esa rigidez hasta que finaliza la misión con éxito y todos los hombres que forman su equipo vuelven a la base sanos y salvos. Junto a él, un grupo de hombres compuesto por unidades del EADA y el SEADA (Segundo Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo) se dirige a los dos vehículos todoterreno aparcados frente a la lavandería. Llegó el momento. Pero este grupo de profesionales no ha dejado nada al azar. “Siempre que vamos a hacer una salida sabemos con antelación dónde vamos a ir y qué rutas vamos a utilizar. Realizamos un reconocimiento exhaustivo del lugar al que debemos llevar a nuestro escoltado y sabemos de antemano los peligros a los que nos vamos a enfrentar. Contamos con el apoyo del personal de inteligencia que nos facilita información vital sobre los itinerarios que hemos escogido y así sabemos si es seguro o no movernos por Kabul”, afirma Lumbier mientras da las últimas instrucciones a su equipo.

Pero moverse por una ciudad como Kabul no es sencillo y lo saben. Por eso tratan de extremar las precauciones al máximo para salvaguardar la vida del VIP y la suya propia. “El objetivo es llamar la atención lo menos posible. Por eso, si nos tenemos que desplazar por Kabul utilizamos vehículos encubiertos que llaman menos la atención que un vehículo militar. Aquí el peligro son los terroristas suicidas y siempre eligen como objetivo personal militar; por eso al utilizar los vehículos camuflados podemos pasar por personal de una embajada o de una ONG”, revela el sargento primero.

En cambio, cuando se mueven por terreno abierto hacen uso de los Lince, la última adquisición del Ministerio de Defensa. Son vehículos con una protección superior, en cuanto a blindaje, y que cuentan con una torreta artillada desde donde poder abrir fuego en caso de ataque. Pero en Afganistán nunca se puede estar seguro. “En el mes de septiembre un equipo de soldados italianos sufrió un ataque suicida mientras se desplazaban en los Lince. Murieron seis de ellos”, afirma Javier Lumbier mientras hace una pausa. Hablar sobre muertos y ataques hace reflexionar a cualquiera. “Pero bueno, nosotros llevamos aquí tres meses y no hemos tenido ningún tipo de incidente”, añade con una pequeña sonrisa.

“Deben estar orgullosos”.
Este grupo de hombres es una pequeña representación del grueso del contingente español -formado por 70 soldados- que, bajo el mando del coronel Rubén García Servet, tiene la misión de liderar el aeropuerto internacional de Kabul durante seis meses. Tiempo ha tenido la oportunidad de convivir con este destacamento español durante una semana y ha comprobado in situ la excelente labor que están realizando los soldados españoles destinados en Kabul.

“España es responsable del funcionamiento del aeropuerto de Kabul desde el aspecto aeronáutico y logístico (combustible, alojamiento para los soldados que están de tránsito, aparcamiento para las aeronaves, etcétera) hasta el tema de seguridad. En los seis meses que llevamos en Kabul hemos conseguido que el aeropuerto permanezca operativo las 24 horas del día, los siete días de la semana. Es una misión de alta responsabilidad y España y sus soldados han sabido estar a la altura, por lo que podemos decir que la misión ha sido un éxito”, afirma el coronel Rubén García Servet, que ha visto en los últimos meses -gracias en gran medida a la labor del contingente español- cómo ha aumentado el tráfico aéreo hasta ponerse a la altura del aeropuerto de Málaga (el cuarto de España).

Pero la labor del contingente español, aunque ahora se pueda calificar de excelente, no ha sido un camino sencillo. En los seis meses que llevan al frente del aeropuerto se han tenido que enfrentar a la migración de todo el personal que conformaba la antigua base (alrededor de 700 soldados), situada al sur de la actual, a unas nuevas instalaciones, a la llegada del Cuartel General Operativo de la OTAN (IJC), a un ataque con cohetes el pasado 15 de noviembre y a la acometida de una obra faraónica en un tiempo récord. “Cuando llegamos, la actual base era un solar. Se han levantado seis edificios en un plazo de seis meses; hemos trabajado a destajo y debemos estar muy orgullosos de todo lo que hemos conseguido en tan poco tiempo... Hemos pasado de ser un contingente de 700 soldados a más de 3.000 y España se ha encargado de planificar y liderar esta acometida”, comenta el comandante Manuel de Miguel, la mano derecha de García Servet.

Misión transitoria.
A pesar de la importancia de la misión a la que se ha enfrentado España liderando el aeropuerto de la capital afgana, no ha tenido mucha repercusión para el pueblo español. “Esta es una misión transitoria. Vamos a estar seis meses tras los cuales otra nación tomará las riendas del aeropuerto y así sucesivamente. En cambio en Herat y en Bagdhis la misión es permanente. Pero a pesar de esa temporalidad siempre he percibido el apoyo por parte del Ministerio de Defensa, de la ministra Carme Chacón, del Ejército del Aire y del mando de operaciones”, sentencia García Servet.

Y es que Afganistán y la misión española en el país bajo mandato de la OTAN es uno de los temas más delicados para el actual Gobierno socialista por la oposición de una parte importante de la opinión pública española. Cada atentado contra el contingente español, cada soldado español muerto en Afganistán, reabre el debate sobre la presencia de España en este país de Asia Central. Son muchos los que ponen en solfa la misión que está acometiendo España y si tiene sentido mantener soldados en una zona de alto riesgo. Los militares lo tienen claro. “Sí, debemos estar aquí. Creo que la opinión pública española ve nuestra presencia en Afganistán como necesaria. Es cierto que hay sectores que se han manifestado en contra de la presencia de tropas españolas aquí, pero la inmensa mayoría valora nuestra labor y respeta nuestra presencia. Principalmente porque entienden que de la estabilidad de Afganistán depende la seguridad de los españoles en España. Si Afganistán vuelve a ser cuna para el terrorismo internacional seguiremos expuestos a atentados como los que hemos sufrido en Madrid”, confirma a Tiempo el general español Santos Senra, responsable de planes y proyectos aéreos y con un cargo de responsabilidad en el Alto Mando de la OTAN.

“Afganistán es un país muy peligroso. ¿Estamos en un país en guerra? Todo depende de la definición que hagamos de guerra. Nosotros, por suerte, en el tiempo que llevamos aquí, no hemos tenido ningún tipo de incidente reseñable, salvo un ataque con cohetes el 15 de noviembre, pero que sólo produjo daños materiales. Kabul es una ciudad peligrosa que en los últimos seis meses ha sufrido múltiples atentados suicidas por parte de la insurgencia. Afganistán es una zona caliente”, confirma García Servet, que no quiere entrar en la polémica sobre si España está en misión humanitaria o en un país en guerra. “Lo que tiene que tener claro el pueblo español es la brillante labor que han hecho sus soldados al frente del aeropuerto y deben sentirse orgullosos de nuestra misión”.

La situación del país es uno de los temas que más preocupan a los militares españoles. Muchos de ellos tienen su propia opinión sobre la estrategia que se debería seguir. “El objetivo no debería ser ganar a los talibanes, sino convencer al pueblo afgano de que los talibanes no son buenos, de que existen mejores opciones. Son ellos [los afganos] los únicos legitimados para acabar con los talibanes de forma permanente y son los que realmente están capacitados para ello”, comenta Manuel de Miguel, que, además de ser uno de los principales apoyos de García Servet al frente del aeropuerto de Kabul, fue antiguo profesor de Estrategia en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas y con el que conversar sobre Afganistán, los talibanes y la situación del país es un placer. “Para estabilizar Afganistán hacen falta un millón de soldados, cientos de miles de millones de euros para invertir en educación, infraestructuras y más de cuatro décadas de presencia militar en el país. Pero, ¿qué nación estaría dispuesta a permanecer 40 años aquí? Por eso el principal objetivo es que Afganistán tenga un Gobierno estable para que ayude al pueblo y que sea capaz de eliminar la amenaza que representan los talibanes”, sentencia.
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