La revista TIEMPO desvela esta semana uno de los misterios que quedaban por resolver del 23-F: el embajador estadounidense en Madrid, Terence Todman, estuvo en el palacio de la Zarzuela la noche del golpe de Estado.
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Mientras que al ideólogo de la asonada, el general Alfonso Armada, se le cerraron las puertas de La Zarzuela sólo quince minutos después de que el golpista Antonio Tejero entrase a tiros en el Congreso de los Diputados, hubo otra persona que unas horas más tarde sí que pudo entrar en el recinto palaciego: el entonces embajador estadounidense en Madrid, Terence Todman, según ha revelado a TIEMPO un militar, ex miembro de la Guardia Real.
Hasta ahora se sabía que aquella noche Todman abandonó la embajada en su coche oficial de cristales tintados, fuertemente escoltado y con la bandera de EEUU ondeando en el frontal del vehículo. Pero era un misterio el lugar al que se dirigió.
Según lo publicado por TIEMPO, Todman llegó bien entrada la noche a La Zarzuela y, tras bajar la ventanilla, se identificó a los militares que ya habían doblado el dispositivo de seguridad: “Soy el embajador de Estados Unidos”, les dijo en castellano.
Se desconoce en qué momento salió Todman de La Zarzuela, pero el informe que transmitió a Washington debió de incluir todavía muchas cautelas, porque el secretario de Estado norteamericano, el general Alexander Haig, dijo a medianoche del 23-F que el asalto de los guardias civiles al Congreso era un “asunto interno” de los españoles.